
¿Sufrió por amor Jorge Luis Borges? ¿Le importaba su vínculo con las mujeres? ¿Se negó a hacer al amor con la mujer que se lo reclamaba? Mucho se ha hablado de la vida sentimental del gran escritor argentino, que ya muy mayor se casó con María Kodama, quien lo había acompañado parte de su vida.
De esto hablará, en la librería Suerte Maldita, el periodista e investigador Patricio Zunini en una serie de encuentros titulados “El señor Borges y las mujeres”. Y algo adelanta en esta charla con Infobae.
Patricio Zunini, autor del libro Borges en la biblioteca, centrará estos talleres en discutir no solo la vida del célebre escritor argentino durante su tiempo en las bibliotecas Miguel Cané y Nacional, sino también en exploraciones más profundas sobre su vida personal y profesional. Zunini es conocido por su obra que, según el prólogo de Pablo Gianera, expone la vida de Borges desde una perspectiva íntima y personal. Este ensayo, que combina elementos de biografía y crónica, detalla aspectos menos conocidos de Borges y su entorno.
Infobae Cultura dialogó con el periodista encargado de dictar estos encuentros.
—¿Borges sufrió por amor? ¿Era algo que lo afectara su vínculo romántico con las mujeres?
—Como todo tímido, Borges era muy enamoradizo. Hay una entrada en el diario de Bioy, donde él y Silvina hacen una lista de todas las mujeres de Borges: Estela Canto, Cecilia Ingenieros, Alicia Jurado, Wally Zenner… Son más de quince amores, todos sufrientes. Alberto Manguel decía que los amores de Borges eran eternos o hasta que aparecía otra mujer. La imagen que nos llega es la del tipo irresoluto que no puede sostener una relación, que respeta demasiado las críticas de la madre y que tiene problemas sexuales. Es demasiado estereotipada —probablemente la hayan alentado sus numerosos adversarios; y, en última instancia, forma parte de la intimidad de cada uno—, pero hay dos testimonios que le dan cierta validez. Una es Estela Canto, el gran amor de Borges y la musa de El Aleph: en Borges a contraluz cuenta que, cuando él le propuso matrimonio, ella le dijo que antes de responder tenían que acostarse. El otro es Bioy, que, de nuevo en sus diarios, habla de los “noviazgos blancos” de Borges: una mujer que le dura un año o dos con amor blanco dura mucho, dice.
—Además de su madre, ¿cuál fue la mujer que más lo marcó?
—Algo interesante en la vida de Borges es que se ocupó particularmente de no contarla. No llevaba un diario, siempre evitó la autobiografía y cuando lo hizo, a pedido de Norman Thomas Di Giovanni, escribió un texto brevísimo de menos de cien páginas. Borges se construyó como personaje literario y fue reescribiendo su vida a partir de eso. Entonces fue borrando —editando— a todas las mujeres de su vida. Sin embargo, por el diario de Bioy y por los libros que escribieron otros, se podría decir que las mujeres más presentes en su vida fueron Estela Canto, María Esther de Miguel y María Kodama: la mujer a la que le propuso matrimonio, la que le rompió el corazón y la que lo acompañó hasta la muerte. No incluyo a Elsa Astete, que fue su primera mujer, un matrimonio fallido del que no quedó nada.

—¿Podés señalar algún vínculo intelectual relevante con una mujer?
—Borges tenía una táctica habitual para relacionarse con mujeres, que era proponerle un libro a cuatro manos (Bioy hacía lo mismo, pero con los prólogos). Lo cierto es que la mayoría de esos libros eran de Borges. Un ejemplo es el libro sobre el budismo que escribió junto a Alicia Jurado: ella decía que apenas se ocupó del índice. En general, hijo de su época al fin, era bastante misógino. Hay una entrevista de 1974 que María Esther Giglio le hace para la revista Crisis donde Borges dice: “Los hombres vengativos para mí tienen algo de femenino. La gente vengativa no es gente fuerte”. Tal vez Victoria Ocampo haya sido, no sé si la única mujer, pero seguramente una de las pocas con las que sintió que debía esforzarse por estar a la altura.

—¿Algo de ese vínculo se ve en sus personajes femeninos?
—Son pocas las mujeres de sus cuentos, lo que de alguna manera las vuelve arquetípicas. Están, por ejemplo, Emma Zunz y Juliana Burgos —”La intrusa”—. Graciela Speranza dice que Borges tenía graves problemas para narrar el cuerpo y el sexo, y justamente Emma y Juliana son las protagonistas de historias morales atravesadas por la prostitución y el crimen. Borges escribió muchos poemas de amor, pero llamativamente casi nadie se detuvo a analizar si el amor aparece en sus cuentos. ¿Amaba el Borges-personaje de “El Aleph” a Beatriz Viterbo? Es interesante que, en el sistema borgiano, esa pregunta tiene más sentido que saber si el Borges-real amaba a Estela Canto, la inspiradora del cuento.
Para obtener más información sobre estos encuentros, los interesados pueden enviar un correo electrónico a suertemalditatalleres@gmail.com.
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