
El escultor estadounidense Richard Serra,que falleció este martes en Nueva York a los 85 años, revolucionó el mundo de la escultura con sus monumentales piezas de estilo minimalista que le convirtieron en uno de los artistas fundamentales del siglo XX y le granjearon el apodo del ‘poeta del acero’.
Serra ha expuesto en los principales museos y ciudades del mundo con sus gigantescas estructuras de materiales industriales. El Museo Guggenheim de Nueva York, la Fundación Princesa de Asturias y artistas como el compositor Philip Glass han lamentado su fallecimiento hoy en la red social X.
La Fundación Princesa de Asturias lo ha definido como un “artista auténtico” y “brillante”, al que distinguió con su galardón en 2010 “por su audacia para vertebrar desde su perspectiva minimalista los espacios urbanos más significativos a escala internacional, a través de obras de gran potencia visual que invitan a la reflexión y al asombro”.
Serra nació en San Francisco el 2 de noviembre de 1938 de padres inmigrantes, -su padre era español y su madre ucraniana.- Su padre trabajaba en los astilleros de la ciudad y uno de sus primeros recuerdos de infancia fue la fascinación que le generó ver cómo las grúas movían las placas de acero de un lugar a otro.

Unas placas muy similares y de grandes dimensiones son las que usó a lo largo de su carrera para hacer gigantescas estructuras que se sostenían por sí mismas y se podían transitar.
Serra llegó a la escultura tras probar otras disciplinas artísticas como la pintura. Estudió en la Universidad de California, donde se graduó en Ciencias y en Literatura Inglesa en 1961 y en Arte por la Universidad de Yale en 1964.
También estudió con una beca en las universidades de París y Florencia. En aquellos años viajaría por España, Turquía, Atenas y el Norte de África en una serie de experiencias que marcarían su trayectoria artística.
Fue en Madrid, en el Museo del Prado, ante ‘Las Meninas’ de Velázquez, cuando se dio cuenta de que no podía ser pintor. “Pensé que no había posibilidad de acercarme a eso. Cézanne no me había detenido, De Kooning y Pollock no me habían detenido, pero Velázquez parecía algo más importante con lo que lidiar”, le dijo a un amigo.

Tras aquella epifanía, durante una estancia en Roma, hizo su primera exposición individual con esculturas titulada ‘Animal Habitat’, en la galería La Salita.
En 1966, instalado en Nueva York, contactó con artistas de la New York School y conoció al influyente galerista Leo Catelli, quien le facilitó exponer en museos y galerías de la ciudad.
Sus primeros trabajos consistían en montajes con neón y caucho. En su obra ‘Cinturones’ (1966-1967), ubicada en el Museo Guggenheim de Nueva York, el resplandor de los tubos de neón contrasta con cinturones de cuero vulcanizado.
Entre 1968 y 1969 creó cerca de 100 esculturas en plomo, entre las que destaca ‘Splashing’, arrojando plomo derretido contra una pared y el suelo para que el metal se estrellara antes de solidificarse.
En 1981 creó una de sus esculturas más espectaculares y controvertidas, titulada ‘Arco inclinado’, que se ubicó en la plaza de Nueva York y que consistía en una plancha de acero enorme -3,5 metros de alto- ligeramente inclinada y con 36 metros de longitud; recibió numerosas críticas y finalmente fue retirada.

Después realizó ‘Clara-Clara’ (1983) para la Plaza de la Concordia de París y ‘Afangar’ (1990), que instaló en Videy Island, Islandia.
El Museo Guggenheim de Bilbao exhibió en 1999 una exposición monográfica de su obra, que es muy apreciada en España. Allí permanece expuesta de manera permanente ‘La Serpiente’, una escultura formada por tres chapas curvadas de acero, de 170 toneladas de peso.
Para ese mismo museo, entre 2004 y 2005, creó uno de los conjuntos escultóricos monumentales más importantes y novedosos: ‘La materia del tiempo’, siete piezas de gran tamaño con figuras elípticas y espirales onduladas en acero de hasta 4 metros de altura.
Otros espacios que acogen su monumental obra en España son el Macba en Barcelona, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo Museo Helga de Alvear (Cáceres) y el Palacio Miramar de San Sebastián. En 1986, Serra concibió la obra ‘Equal Parallel/Guernica-Bengasi’ específicamente para el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid.

La pieza se encuentra desaparecida desde 2005, a pesar de estar formada por dos grandes bloques de acero verticales de 38 toneladas de peso. La obra se compró en 1987, fue expuesta en 1990 y después almacenada. En 2005 cuando la iban a incluir en su colección permanente no la encontraron.
Serra hizo una copia en 2009 y quedó expuesta de forma permanente en la antigua biblioteca del museo.
El artista fue galardonado con la Orden de las Artes y las Letras de España en 2009, recibió el Príncipe de Asturias en 2010 y fue investido doctor ‘honoris causa’ por la Universidad Pública de Navarra (2009).
En aquel acto dijo ser un gran admirador del artista vasco Jorge Oteiza, al que calificó como su “alma gemela” por “la intensa soledad que manifiesta” su trabajo y que “conecta con un carácter existencial remoto” que reconoce en sí mismo.
También posee el Anillo del Emperador de la ciudad alemana de Goslar y el prestigioso Praemium Imperiale de Escultura.
Fuente: EFE
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