
Con la ambición de sumar un pliegue no explorado a los libros y películas que se le han dedicado desde su muerte –de la que el próximo 13 de julio se cumplirán 70 años– el próximo 15 de marzo llegará a la Argentina a través de la plataforma Amazon Prime el documental Frida, una obra de la realizadora Carla Gutiérrez que retrata a la pintora mexicana Frida Kahlo a través de su relación con el dolor persistente a lo largo de su vida y la describe como “una mujer que no quiere contener su voz”.
En el filme, que tuvo una recepción entusiasta cuando se estrenó en el Festival de Cine de Sundance en enero, Gutiérrez recupera la voz de Frida Kahlo apoyándose en las apreciaciones volcadas en sus diarios y cuadernos para retomar a la pintora desde ese dolor y desgarramiento que la convirtieron en un mito y a la vez en un fetiche. Su estilo contestatario fue caracterizado en películas, libros y documentales, mientras que su estética impulsó un inagotable merchadising que va desde tazas a remeras, cuadros y macetas, entre otros objetos.

Precisamente el dolor es uno de los hilos conductores del documental. La pintora surrealista vivió marcada por el accidente que sufrió en 1925, cuando un autobús en el que viajaba chocó con un tranvía, lo que le provocó un impacto en el cuerpo que casi la mata. Vivió sufriendo por el resto de su vida. Sus lesiones, un tema recurrente en su trabajo, cobran una dimensión singular en el trabajo de la documentalista.
“Hace un par de años comencé a pensar en su historia de nuevo y comencé a ver el material que existía de su propia voz. Y descubrí que ella podía contar la gran parte de su historia”, destacó Gutiérrez en declaraciones recientes a la agencia de noticias AFP. Su documental sigue un orden cronológico, desde la niñez de la artista en su natal barrio de Coyoacán, en Ciudad de México, junto a un padre fotógrafo y una madre conservadora, seguido por su adolescencia rebelde cuando de joven se vestía como un chico.
Poco después, tuvo el accidente de tránsito que le generó fracturas serias en todo el cuerpo y la expuso a meses de experimentos médicos y a una vida marcada por el dolor y el uso de corsés.

El filme también aborda su encuentro con Diego Rivera, el popular pintor muralista que se convirtió en su fascinación y tormento, pasando por sus posiciones políticas, amores y frustraciones. La película incluye una sección sobre el viaje de la pareja a Detroit para un encargo de mural: “Desafortunadamente, Diego tiene que trabajar para estos idiotas ricos”, dice la artista en un fragmento del film.
Durante ese viaje, Kahlo quedó embarazada y, aunque decidió no abortar –algo que habría sido ilegal en Estados Unidos– perdió el embarazo en julio de 1932 en el Hospital Henry Ford. En ese momento se retrató a sí misma sangrando en la cama, con un bebé de piel cenicienta sentado a su lado.

De regreso a Nueva York, tras recibir el encargo de pintar murales para el Rockefeller Center, Rivera fue despedido por insistir en representar a Vladimir Lenin en uno de ellos. En este pasaje, Kahlo llama a sus anfitriones “gringos engreídos” e “hijos de puta”.
Al regresar a México, Kahlo se declara descaradamente bisexual y sexualmente positiva, declarando que “es bueno tener relaciones sexuales aunque no sea por amor”. En 1937 pintó a su amante, el político y revolucionario ruso León Trotsky. La película ignora su asesinato, por el que fue arrestada y luego liberada. Otros amantes supuestamente incluían a Paulette Goddard, esposa de Charlie Chaplin. Y cuenta cómo después de que Rivera sedujera a Cristina, la hermana de Kahlo, la pareja se divorció en 1939 y se volvió a casar un año después, acordando un vínculo sin sexo.
Para la directora, el tema principal de la película es el de “una mujer que no quiere contener su voz”. “Queríamos hacer esa conexión entre su arte y su experiencia de vida” e “inyectar a la película la textura de su voz, la textura de esos sentimientos”, resaltó Gutiérrez.

Aunque ya estaba familiarizada con la obra de Frida, la directora se manifestó gratamente sorprendida con su sarcasmo en esta nueva lectura profesional, así como con su fragilidad: “sabía que tenía sentido del humor, pero lo que no sabía eran las palabras que utilizaba para expresar ese sarcasmo que tenía”.
Así reaparece, también en primera persona, su vulnerabilidad y el hecho de que “no tenía respuestas para todo –agregó–.Era una persona súper compleja, con muchos miedos, a veces difícil: una personalidad muy muy fuerte”, añadió.
El documental se podrá ver en Amazon Prime Video desde el 15 de marzo, cuando aterrice en la plataforma de streaming, tras su reciente estreno en el Festival de Sundance.
Fuente: Télam
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