Cuando los historiadores de la televisión del futuro evalúen el periodo iniciado en la década de los noventa del siglo pasado, y todo su derrotero posterior hasta nuestros días, ninguno osaría olvidar el nombre de Larry David como uno de los impulsores más efectivos del género de la comedia en los Estados Unidos y, por lo tanto, el mundo. ¡Es que es un jodido genio!
El hombre detrás de Seinfeld -la serie que cocreó junto a Jerry Seinfeld himself y que revolucionó las sitcom desde su primer capítulo en 1989, siempre vuelve. En este siglo XXI ostenta presencia propia mediante la maravillosa Curb your enthusiasm (algo así como “Moderá tu entusiasmo”), que acaba de volver a las pantallas de HBO Max cada noche de domingo. Así será hasta culminar la presente temporada: la serie comenzó en 2000 y con interrupciones - primero cada temporada se emitió cada dos años, luego se tomó un gran descanso desde 2011 hasta 2017, cuando regresó. Y volvió en 2020 y 2021— llega a esta 12° edición, anunciada como la última y final. El verdadero season finale.
Probablemente, el lector argentino no versado en Seinfeld ni la obra de Larry David sí lo haya visto alguna vez en algún lado y lo más probable es que haya confundido al bueno de Larry con el antiguo director técnico de Boca Juniors Carlos Bianchi, y es que son igualitos. Una lástima que ese parecido no haya sido usado aún en la serie de Larry, pero es cierto que faltan varios episodios para el final.

La temporada anterior rondaba los preparativos para filmar la vida del “joven Larry” -acerca los años juveniles de David-. Por un accidente de la vida, le prometía el rol principal a la hija de un empleado de limpieza del estudio y eso se convertía en una pesadilla para Larry, para el estudio y para las artes actorales en general (con el agregado de su origen latino, por lo que cualquier referencia a sus “debilidades”, por usar un término benigno, frente a la cámara podrían ser consideradas discriminatorias). La temporada 12 comienza con el estrellato de la joven actriz latina, que se ganó el favor de la audiencia y de la crítica quizás porque el mundo es a veces demasiado bueno con sus habitantes y por eso todos vamos a morir.
Una digresión: no se ha dicho todavía que desde Seinfeld a la actualidad, la obra de Larry David ha sido una oda a la misantropía, en todos los órdenes de la existencia. Y a la neurosis, claro está. El problema radica en que David se mudó a Los Ángeles, donde no abundan los psicoanalistas como en Nueva York, con las consecuencias esperables.
Un millonario de Georgia, uno de esos estados del sur de los Estados Unidos, invita su fiesta de cumpleaños a Larry junto a su latina estrella, esas costumbres de ricos que no se entienden bien pero que existen. La única condición es ser amable. Las condiciones son las cadenas del mundo.

Sin embargo, Larry aprovecha para visitar a los Black (una familia, claro, negra que durante una temporada se convirtió en su familia y que se promulgan verdadero afecto mutuo) en época electoral. Se despide de la matriarca en la fila de la urna y ante el calor y el sol, le ofrece una botella de agua mineral. Razón por la que es detenido por violar una ley (¡verdaderamente existente!) que no permite asistir de ninguna manera a los votantes. Bien, están dadas las condiciones para una despedida a lo grande de esta serie que permanecerá en nuestros corazones llenos de desprecio a la humanidad en general.
Tanto como Seinfeld permanece en el imaginario cultural de Occidente y Jerry, George Constanza, Elaine Benes y Cosmo Kramer guían cada decisión de nuestras vidas, tal vez no se podría decir lo mismo de Larry (es que es tan despampanantemente rico debido al éxito de Seinfeld que la transferencia que producía el cuarteto de Nueva York sucede de manera limitada), pero sí se podría afirmar que nos ha mostrado una porción del Olimpo de los disconformes, del cielo de los desterrados, del continente de los insoportables. Y que sigue allí, indemne, como hace tantas décadas, acompañándonos y brindando a los espectadores fugaces momentos de felicidad. Dicen que la serie se termina. Sería una pena que también acabe esa tan grata costumbre.
* Curb your enthusiasm, temporada 12. Cada domingo por la noche se estrena un nuevo episodio en la plataforma y los canales de HBO Max.
[Fotos: prensa HBO Max]
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