
La Guerra de Malvinas es un tema que atraviesa a la historia argentina en todos sus estamentos y a 40 años de su inicio, el cine no es ajeno a la problemática y sigue aportando diferentes miradas sobre la contienda. Se le atribuye al escritor George Orwell la frase que se supone escribió hace 80 años en un diario: “La historia la escriben los vencedores”, pero en Argentina, la derrota en el plano militar no hizo más que potenciar el deseo de numerosos realizadores locales de ocuparse del tema.
Desde la ficción, el documental y hasta el ensayo, son muchas las películas nacionales que abordaron la cuestión Malvinas desde diferentes perspectivas, con distintas historias y develando zonas oscuras del conflicto. Estrenada apenas dos años después de la rendición firmada por el general Mario Benjamín Menéndez ante el comandante inglés Jeremy Moore, Los chicos de la guerra, de Bebe Kamín (1984) con Héctor Alterio, Carlos Carella, Ulises Dumont, Marta González y Miguel Ángel Solá, fue la primera gran producción sobre la guerra, centrada en tres conscriptos de diferentes clases sociales que deben soportar los horrores del combate y el regreso sin gloria a su casa. ”Me vi motivado para filmar una película sobre Malvinas porque todos estábamos involucrados en ese acontecimiento”, cuenta Kamín, “Me resultó claro que el manejo de la información era falso y de claras motivaciones políticas –explica–, el preanuncio del fracaso y el final de la dictadura”.
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En 1988 La deuda interna, de Miguel Pereira, fue otra película que logró reconocimiento con la historia de un joven jujeño que muere como parte de la tripulación del crucero ARA General Belgrano, hundido el 2 de mayo de 1982. Para 1995, en el marco del filme colectivo Historias breves, que significó el puntapié inicial de la renovación del llamado “Nuevo Cine Argentino”, el notable corto de Bruno Stagnaro Guarisove, los olvidados –“guarisove” es la “argentinización” fonética de la frase en inglés War is Over, La guerra ha terminado–, introduce una irónica ucronía al plantear como cierto el olvido de tres soldados (Diego Reinhold, David Masajnik y Daniel Sánchez), en un lugar remoto de las islas luego de haber finalizado las hostilidades. ”Mi primer interés era intentar retratar el mundo de la colimba”, explica Stagnaro, que consultado por el valor de la película para nuevas generaciones, afirma, “no siento que la función de un relato sea modificar o ayudar a la comprensión de un conflicto tan complejo, me conformo con tratar de expresar lo que sentía en ese momento, cuando tenía 20 años”.

Después le siguieron Hundan al Belgrano (1996), de Federico Urioste, una película que tenía la ambición abarcativa de tomar el mayor número de aristas del conflicto y el humor cáustico de Fuckland (2000), de José Luis Marqués, que plantea como tesis el embarazo de las isleñas y que sus hijos argentinos decidan reincorporar las islas al territorio nacional.
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El cineasta y actual ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, es el responsable de Iluminados por el fuego (2005), basada en el libro homónimo de Edgardo Esteban (hoy director del Museo Malvinas), centrada en los traumas que arrastra un veterano de la guerra (Gastón Pauls), revividos a través de los dolorosos recuerdos del combate. El filme fue visto por más de 300.000 mil espectadores y cosechó numerosos galardones, como el Goya a la Mejor Película Extranjera de Habla Hispana, el Premio Especial del jurado en el Festival de San Sebastián y el Cóndor de Plata a la Mejor Dirección Artística, Guión Adaptado, Compaginación y Actriz de Reparto (Virginia Innocenti).

Más cerca del tiempo, Buenas noches Malvinas, de Lucas Scavino y Ana Fraile (2020), se asienta en la historia de un soldado, Fabián Bustos, y cómo procesaron la situación los familiares de los combatientes. ”El acercamiento a la familia Bustos fue darle rostro y palabras a esa experiencia humana que había vivido, el caso de Elena y Dalmiro fueron correr el velo a lo que estaba oculto, en María Elena y Javier fue volver a la infancia, con la obligación de convivir durante muchos días con el silencio y el temor por la ausencia y probable muerte de alguien amado”, enumera Scavino sobre los testimonios de los entrevistados. Y en el mismo sentido reflexiona, “la experiencia de la guerra fue traumática, creo que todavía persiste y es particularmente interesante pensar estos procesos de memoria colectiva que se fueron dando alrededor de esa experiencia”.
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Santiago Garcia Isler, director de Falklinas (2021), cuenta que su interés fue “contar historias de personas que sufrieron la guerra sin ser combatientes, civiles de los dos lados que fueron impactados por la onda expansiva de la guerra”. Más allá de su propio trabajo, Isler considera que “con el tiempo se ha ido conformando un mosaico muy interesante con diferentes películas, tanto de ficción como documentales”. El círculo se cierra al menos parcialmente con Nosotras también estuvimos (2021), de Federico Strifezzo, que rescata la historia de las enfermeras que fueron a las islas, invisibilizadas durante décadas. ”Son mujeres olvidadas por la historia, que habían cumplido un rol importante curando heridas, salvando vidas –describe– enfrentaban un larguísimo silencio de más de 30 años”. ”Para no repetir la historia hay que mirarla de frente, elaborarla y tanto las ficciones como los documentales vienen haciendo eso, sumando miradas sensibles, redescubriendo historias necesarias, permitiéndonos a todos procesar una etapa traumática y conflictiva”, agrega el director.

Las visiones sobre el llamado Conflicto del Atlántico Sur son múltiples y no pueden dejar de mencionarse otros títulos relevantes como Desobediencia debida, de Victoria Reale (2010); Soldado argentino sólo conocido por Dios, de Rodrigo Fernández Engler (2017); Teatro de guerra, de Lola Arias (2018). Y también, 1982, de Lucas Gallo (2019); y Ni héroe ni traidor, de Nicolás Savignone (2020). Más allá de los distintos puntos de vista y el abordaje de diferentes historias, los diversos relatos sobre Malvinas de alguna manera apuntan a que la cuestión aún no fue saldada por la sociedad argentina y es probable que el cine continúe develando aspectos desconocidos del conflicto.
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Fuente: Télam S.E.
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