Se dice que el pintor neerlandés Dirck Hals (Haarlem, 1591-1656) vivió y trabajó a la sombra artística de su hermano mayor Frans Hals, quien además fue su primer instructor cuando apenas tenía once años de edad. Sin embargo, aunque se considera que Dirck no tenía las mismas habilidades para el dibujo que Frans, desarrolló una actividad constante como pintor y como comerciante de arte. Su primera obra data de 1621; en ese mismo año se casó con Agnieta Jansdr, matrimonio del que nacerían siete hijos.
El siglo XVII, en el que vivió Hals, fue denominado el “siglo de oro de la pintura holandesa”. A lo largo de ese período tuvo lugar la Guerra de los Ochenta Años por la independencia de Holanda luego de la invasión española. El arte debió reinventarse por completo después del brusco corte con las tradiciones culturales católicas y de la antigua monarquía. La pintura de este período carece por lo general de la idealización del esplendor típica del arte barroco europeo y en su mayoría son obras herederas del detallado realismo de la pintura flamenca primitiva.
Junto con los paisajes, el desarrollo y la enorme popularidad de la pintura de género es el rasgo más distintivo de la estética holandesa de la época. Se distinguían categorías dentro de este género: figuras solas, familias campesinas, escenas de taberna, la “alegre compañía” con figuras disfrutando de música y bebida, mujeres trabajando en sus hogares, fiestas en la ciudad o en el pueblo, mercados, establos con caballos o animales de granja, en la nieve, a la luz de la luna, entre otras. Era común que cada artista se enfocara en uno solo de esos géneros. Dirck Hals comenzó pintando animales y posteriormente se centró casi exclusivamente en la pintura de género, plasmando escenas elegantes y alegres.
Las escenas de género reflejaron la creciente prosperidad de la sociedad holandesa. Los ambientes se hicieron progresivamente más cómodos, opulentos y cuidadosamente representados conforme fue avanzando el siglo. Las pinturas de Hals reflejaban principalmente escenas domésticas de la burguesía acomodada, de los ambientes cortesanos y sociedades nobles. Representaba sus fiestas, bailes, lo que comían y lo que bebían, prestando gran atención al detalle de la vestimenta de sus personajes, muchas veces lujosa, y a sus rostros expresivos. Son pinturas realizadas con colores vivos y bien detallados.
Es fácil apreciar estas características en Los Músicos (1623). En este óleo sobre madera, Dirck Hals representa a cuatro músicos en actitud distendida, cuidadosamente vestidos, ejecutando sus instrumentos y animando lo que podría ser un banquete en la residencia de un miembro de la nobleza o de la aristocracia. El ambiente es un interior elegante, con las paredes decoradas con pinturas, y a la derecha de la escena, una mesa con vajilla de plata y un fino mantel. Se ven restos de comida en el piso, indicios de una situación relajada y poco formal.
Los comienzos del siglo XVII, cuando fue realizada esta obra, fueron un período de transición en la música. El Barroco temprano conservaba algunos elementos renacentistas e incorporaba nuevas concepciones en cuanto a instrumentación y géneros. El ensamble representado aquí por Hals está integrado por un violoncello (de cuatro cuerdas y sin trastes) frotado con el arco característico de la viola da gamba, su antecesor, que tenía seis cuerdas y el mástil con trastes. Además hay un ejecutante de laúd, instrumento que tuvo su apogeo en el Renacimiento, un violinista y un cantante, que sostiene en su falda un libro con los textos de la melodía que canta.
La textura predominante en la música de los primeros años de este siglo es la melodía acompañada, caracterizada por una voz principal y un relleno armónico. Este tipo de ensamble es el que plasma Hals en su pintura de 1623, en el que el cantante es la voz principal, probablemente duplicada por el violín, sobre la armonía del bajo continuo a cargo del laúd y el violoncello.
Los músicos, óleo de 43 por 47 centímetros, se encuentra en el Museo Hermitage de San Petersburgo. Otra pintura de Dirck Hals que refleja una escena musical y que se puede visitar en un museo (algunas de sus obras integran colecciones privadas) es Sociedad de músicos en la terraza, de 1620, actualmente en el Museo Frans Hals de la ciudad de Haarlem, en los Países Bajos.
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