La belleza del día: “Requiescat”, de Briton Rivière

En tiempos de incertidumbre y angustia, nada mejor que poder disfrutar de imágenes hermosas

“Requiescat” (1888) de Briton Rivière
“Requiescat” (1888) de Briton Rivière

I

“Nuestros compañeros perfectos nunca tienen menos de cuatro patas”, decía Colette. Hay personas que desarrollan una gran empatía por los animales. El pintor inglés Briton Rivière era una de ellas. Hizo todo tipo de pinturas, pero podría decirse que dedicó su vida a pintar animales. Desde pequeñas ilustraciones y bocetos con lápiz a grandes óleos con escenas bíblicas. Los animales siempre estaban en el centro de sus obras.

Quizás el cuadro que mejor represente esa sensibilidad sea Requiescat, un óleo sobre lienzo de grandes dimensiones: 158,7 centímetros de alto por 225 de ancho. Fue terminado en 1888 y está en la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur, en Sydney, Australia, desde 1898, cuando la galería le compró la obra al artista. También le compraron un boceto a lápiz titulado, muy oportunamente, Estudio para el perro en ‘Requiescat’.

II

Empecemos por el título. Requiescat es una palabra en latín que significa “descanso”. La frase completa es Requiescat in pacem, un epitafio latino que traducido al español es ‘descanse en paz’, de donde surge la abreviatura más empleada en el ámbito funerario: RIP. Ya por el título sabemos que el caballero con armadura que se encuentra recostado sobre una cama de madera con una corona en el pecho está muerto.

El cuerpo sobre la colcha azul con motivos florales lleva una cota de malla y varias piezas de armadura de placas, incluida una coraza, hombreras, refuerzos, brazaletes, poleyns, grebas y zapatos de metal conocidos como sabatons. Desde el siglo XIV que la armadura de malla comenzó a ser reemplazada por la armadura de placas, por lo que se cree que, para representarla, Briton Rivière se basó en la efigie del Príncipe Negro en la Catedral de Canterbury.

Pero junto al pálido cuerpo humano está el verdadero protagonista del cuadro: un landseer marrón con la mirada fija e imperturbable, el pecho erguido y sus dos patas delanteras en alerta. No es un animal más —o tal vez sí, justamente—, porque el artista lo ha pintado investido de una enorme virtud: hay fidelidad y compasión, también tristeza y nobleza, pero además una devoción casi heroica en la postura del animal.

III

Briton Rivière, cuyo padre era el profesor universitario William Rivière y su tío el acuarelista Henry Parsons Rivière, nació el 14 de agosto de 1840 en Londres, estudió en el Cheltenham College y en Oxford. Sus primeros cuadros aparecieron en la Institución Británica pero también expuso en la Real Academia. Durante los últimos años universitarios volvió a pintar lo que tanto le gustaba de niño: los animales. De a poco, esa fue su marca registrada y a partir de ahí forjó un estilo propio.

En 1897 le hicieron una extensa entrevista en la revista Chums Boys Annual titulada “Cómo pinto animales”. “Siempre he sido un gran amante de los perros, pero he trabajado tanto con ellos que me he cansado de tenerlos a mi lado. Sin embargo, nunca puedes pintar un perro a menos que te encante”, sostuvo allí y contó también algunas particularidades: como que “los collies son los perros más inquietos”, aunque “los galgos también”, “al igual que los fox terriers”.

Dijo allí que muchas veces tuvo que trabajar con animales que habían fallecido: “He tenido el cuerpo de una hermosa leona en mi estudio”. “La manera de pintar animales salvajes es acumular gradualmente una gran cantidad de estudios y un gran conocimiento sobre la especie que deseas pintar. Una vez que crees tener lo que quieres, comienzas a pintar el cuadro”, agregó.

IV

El trabajo de Briton Rivière fue distinguido en varias ocasiones: en 1878 lo eligieron Miembro Asociado de la Real Academia de las Artes y en 1881 lo consideraron Real Académico. En 1891 recibió el grado de Doctor en Derecho Civil en Oxford. Se casó con la también pintora Mary Alice Rivière, que expuso en la Real Academia de las Artes, y tuvieron siete hijos. El gran retratista de animales murió a los 79 años, el 20 de abril de 1920, en su querida Londres.


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