“Estamos acostumbrados a vivir casi en la miseria”: cómo es la crisis económica de las academias nacionales

Hace casi dos años que estas prestigiosas instituciones tienen congelados presupuestos y salarios. En algunos casos los académicos ponen dinero de su bolsillo para financiar investigaciones y pagar parte de los sueldos. Infobae Cultura habló con autoridades de 7 de las 22 academias. “La situación es lastimosa”, sostienen entre la resignación y la voluntad

Academia Nacional de Medicina en la Avenida Las Heras
Academia Nacional de Medicina en la Avenida Las Heras

“Este es uno de los pocos países donde hay grandes usinas de pensamiento y de investigación que no son alentadas. Eso es lo verdaderamente lo grave”, dice Armando Andruet, presidente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, del otro lado del teléfono. Es una de las tantas voces que reclama, entre la resignación y la voluntad, una respuesta a la situación de las Academias Nacionales, cuyos presupuestos están congelados desde septiembre de 2019. A diferencia del resto de los trabajadores del Estado, que tienen los sueldos atados a las paritarias y que han recibido por decreto sumas fijas por 22 mil pesos, estos administrativos y profesionales tienen los salarios congelados. Muchos ganan menos de veinte mil pesos mensuales. Con la inflación galopante, sostienen todos, la situación de las 22 Academias Nacionales es insostenible. Y la respuesta del Ministerio de Educación de la Nación, del cual dependen la mayoría, no se hace llegar.

En la Avenida Las Heras al 3000, a metros del Parque Las Heras, está la Academia Nacional de Medicina, fundada en 1822 por Bernardino Rivadavia. En la mesa de entrada, está Melina Gerpe, jefa de la Sección Despacho. Debido a la pandemia, no está de forma presencial, pero ante cualquier mail, la encargada de responder enseguida es ella. “Nuestra situación —le cuenta vía correo a Infobae Cultura— es que no hemos cobrado a la fecha el salario correspondiente a enero 2021. Tampoco hemos recibido el aumento por paritarias 2019, con lo que nuestros sueldos ya venían completamente desactualizados”. A diferencia del resto de las academias que recibe la partida por salarios del Ministerio de Educación —contando los institutos bajo su órbita, son más de cien empleados—, la Academia Nacional de Medicina la obtiene del Ministerio de Salud de la Nación, hasta hace unas semanas al mando de Ginés González García, ahora a cargo de Carla Vizzotti.

En diciembre pasado se realizó el IX Encuentro Interacadémico cuyo tema central fue el coronavirus y sus implicancias. De ese encuentro salió, como de todos los demás, un libro: 366 páginas que llevaron por título Pandemia: los múltiples desafíos que el presente le plantea al porvenir. Cada academia se encarga de los ejemplares que le corresponden. “La edición fue costeada, en el caso de Geografía, con el bolsillo de los miembros directivos”, cuenta Héctor Oscar José Pena, presidente de la Academia Nacional de Geografía, que funciona en el séptimo piso del Instituto Geográfico Nacional, lo que le evita gastos que “sino serían imposible, como el mantenimiento, por ejemplo”, cuenta. “Geografía es una ciencia trasversal, fundamentalmente académica, es difícil encontrar un apoyo para nuestra tarea. En los comienzos sí hubo mecenas. Eso cambió mucho en los últimos años”, dice en lo particular.

Pena, que forma parte de la Academia Nacional de Geografía desde 2006 y que comenzó a presidirla hace un año, dice: “Las academias no siempre tienen el respaldo que necesitan. Estamos acostumbrados a vivir casi en la miseria. Pero desde mitad de 2019 no se recibe ni un centavo más. El año pasado tuvimos una reunión virtual vía Zoom con el Ministro de Educación donde hablamos de las academias en general. Allí se le manifestó que necesitábamos apoyo. Lo escuchó, todo fue muy amable, pero no hubo respuesta”. Hace unos días Santiago Kalinowski, director del Departamento de Investigaciones Lingüísticas y Filológicas de la Academia Argentina de Letras, denunció esta situación. Al día de la fecha, según le dice a Infobae Cultura, nadie del ministerio se comunicó y “no hay ninguna novedad”.

Casa de las Academias Nacionales sobre la avenida Alvear, donde están las academias de Ciencias Morales y Políticas, de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, de Agronomía y Veterinaria, de Ciencias de Buenos Aires y de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Casa de las Academias Nacionales sobre la avenida Alvear, donde están las academias de Ciencias Morales y Políticas, de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, de Agronomía y Veterinaria, de Ciencias de Buenos Aires y de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

La Dra. Beatriz Leonor Caputto es la presidenta de la Academia Nacional de Ciencias. Fundada en 1869 por Domingo Faustino Sarmiento y con sede en la Ciudad de Córdoba, esta academia es una eminencia que se achica, se contrae, se empequeñece. Desde allí, habla por teléfono con Infobae Cultura y cuenta la situación que atraviesan: “Es realmente un problema. Ahora nos la arreglamos porque como no hay actividades presenciales se gasta menos luz, menos limpieza, no hay invitados, pero realmente no nos alcanza. Llegó un momento que tuvimos los números en rojo, entonces les pedimos donaciones a los académicos nacionales y extranjeros, porque sino no llegábamos. A los empleados que se fueron jubilando no pudimos reemplazarlos. Llegamos a tener catorce empleados y hoy tenemos cinco de planta y uno contratado. Es muy difícil cuando ni siquiera podemos financiar publicaciones”.

“La situación ya era difícil con el gobierno anterior, en el que nos pasaron de depender del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva al Ministerio de Educación y con muy bajo presupuesto. Hoy la situación se ha agravado mucho ya que no hemos tenido incremento presupuestario ni para sueldos ni para gastos desde setiembre del 2019″, dice y agrega: “A los pocos días que asumieron las nuevas autoridades, se le pidió al ministro (Nicolás) Trotta una reunión. Tuvimos dos. Nos escucharon y nosotros nos pusimos a disposición del ministerio para aportar en lo que pudiéramos hacer. Nos prometieron que nos iban a asignar personal, pero no pasó nada. La verdad es que no hemos tenido respuesta. Es muy frustrante. Tenemos toda la intención de ayudar, es un momento difícil donde al país lo vamos a sacar adelante entre todos. No se trata de banderas políticas. Y aquí estamos, dispuestos a ayudar en lo que se pueda, pero con un problema presupuestario muy serio”.

“Lo primero que quiero decir es que la Academia Nacional de Periodismo no le debe nada a nadie, ni sueldos ni nada”, dice Joaquín Morales Solá, el presidente de la institución. “Dicho esto, estamos en una situación muy extrema económicamente, al punto que en el último mes tuvimos que recurrir a fondos de contingencia que tiene la Academia, pero eso se puede terminar en cualquier momento si no hay una actualización del Estado”. La Academia Nacional de Periodismo tenía hasta enero dos empleados; uno se jubiló y hoy sólo tiene uno. “El aporte histórico que hace el Estado a las academias que no tienen forma de financiación anduvo bien hasta mediados del año pasado. Desde entonces empezamos a estar con el agua cerca de la boca”, dice el periodista y agrega en referencia a Nicolás Trotta: “Yo creo que el ministro tendría que hacer una actualización urgente”.

Academia Nacional de Ciencias, en Córdoba (Foto: Wikipedia)
Academia Nacional de Ciencias, en Córdoba (Foto: Wikipedia)

“La Academia Nacional de la Historia —dice su presidente, Fernando E. Barba— está exactamente igual que las demás academias, es decir, desde noviembre de 2019 no recibe aumento de las ya exiguas partidas que venían deteriorándose desde 2012, año en que se congelaron y recién en 2017 se fueron aumentando, muy atrás de la inflación, quebrantándose de esta forma la situación general de la institución y sus empleados. Pese a los intentos de comunicación con el Ministerio no se reciben respuestas. El personal de la Academia se fue reduciendo de 15 a 9 llegándose así a un número crítico. La reducción fue en forma natural, no por despidos, pero no se cubrieron los cargos porque fue la única forma de dar aumentos al personal; pese a ello en general los mismos son muy bajos”. Entre las tantas cosas que hace esta academia, está el mantenimiento del recinto del antiguo Congreso Nacional, que es Monumento Histórico Nacional: no recibe una partida al efecto.

Armando Andruet, de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, revela que “la composición económica que desde hace tres años no se modifica: 150 mil pesos por mes tenemos para atender los gastos. Tenemos tres empleados: un administrativo, un administrativo secundario y un bibliotecario. Todos los meses tenemos un rojo porque con lo que nos envían no alcanza ni para pagar los sueldos. Y son sueldos bajos. El ministerio considera que no hay que pagar aguinaldo ni vacaciones y nos exige cumplir cada tres meses con balances, con lo cual hay que pagar honorarios de la contadora, además de todos los gastos corrientes”. Desde hace un tiempo los académicos sostienen con su bolsillo los gastos que deberían ser costeados con el presupuesto. Para imprimir un libro recurren a fundaciones y sponsors. “La situación es lastimosa y debo ser franco: es tan lastimosa con el gobierno actual como lo fue con el anterior”, agrega.

“El mundo académico tiene que ser federalizado —sostiene Andruet—, porque están las provincias centrales como Córdoba y Mendoza, por ejemplo, pero también hay provincias que están alejadas y nosotros promovemos la actividad académica. Todos nuestros viajes son financiados por nuestro propio peculio. “Hay un desequilibrio: ¿será porque algunas están más cerca del puerto y otras más lejos? Por eso hemos postulado, junto a la Academia Nacional de Ciencias, hacer un presupuesto anual respetando un piso mínimo del salario de los trabajadores y para que los proyectos que cada academia se financien, y sea finalmente el Ministerio de Educación quien lo apruebe. Nos parecía una forma honesta de distribuir recursos escasos. Eso tampoco fue atendido, salvo una disposición del ministro Trotta para recibirnos, pero fue una conversación, podríamos decir, muy amable y muy gentil, pero económicamente no ha habido ninguna mejora”.

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