
Peder Severin Krøyer (1851-1909) fue otro de esos increíbles artistas nórdicos que el canon fue olvidando, pero que han dejado una producción digna de los mejores museos del mundo.
Nacido en Noruega, fue criado por una tía en Dinamarca, cuando la justicia dictaminó que su madre no era apta para críarlo. A los 9 comenzó a estudiar con tutores privados y una década después ya se había recibio en la Real Academia Danesa de Arte. Al poco tiempo recibió la medalla de oro y le ofrecieron una beca.
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Con 20 años tuvo su debut en el Castillo de Charlottenborg, donde realizó un retrato de su amigo, el pintor Frans Schwartz. Y fue en este espacio donde alcanzó notoriedad y cobijo, con múltiples muestras a lo largo de los años. En 1874, Heinrich Hirschsprung se convirtió en su mecenas, por lo que puedo comenzar a viajar por Europa.
En París, estudió con Léon Bonnat y conoció el impresionismo de Claude Monet, Alfred Sisley, Edgar Degas, Pierre-Auguste Renoir y Édouard Manet.
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En 1882, de regreso a Dinamarca, se muda a Skagen, entonces una remota aldea pesquera en el norte. Este pueblo perdido es un enclave importantísimo en el arte nórdico, ya que allí residieron o pintaron otros grandes artistas como Holger Drachmann, Georg Brandes, Henrik Pontoppidan, Michael Ancher y Anna Ancher.
Allí realizó muchas de sus obras más importantes, de escenas cotidianas de corte naturista. En muchas de estas piezas, también, aparecen los artistas que convivían en el pueblo, como sucede en ¡Hip, hip, hurra!.
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Pintado entre 1884 y 1888, retrata, de izquierda a derecha, a Martha Møller Johansen y su marido, el pintor danés Viggo Johansen, el pintor noruego Christian Krohg, Krøyer, Degn Brøndum (hermano de Anna Ancher), Michael Ancher, el pintor sueco Oscar Björck, el pintor danés Thorvald Niss, Helene Christensen (con quien Krøyer tenía por entonces un romance), la pintora danesa Anna Ancher y su hija, Helga Ancher.

Si la obra parece familiar es porque resguarda cierta familiaridad estética con el Almuerzo de los remeros (1881) de Renoir, aunque el danonoruego la hace desde la pespectiva de tradición nórdica de freundschaft bild o imagen de la amistad (entonces, el romanticismo alemán tenía gran influencia) que tuvo su momento más importante en la que se considera la Edad de Oro de la pintura danesa, en el siglo XIX.
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Es paradójijo que esta era dorada haya surgido con Copenhague como epicentro, cuando la capital danesa sufrió grandes incendios, una batalla (contra el Imperio Británico) y el país estaba en quiebra. El freundschaft bild es un sub género donde se retratan reuniones informales de artistas y que tuvo en Ditlev Blunck y Wilhelm Bendz a dos grandes exponentes. En ese sentido, Krøyer ya había realizado una obra anterior del mismo estilo, Almuerzo de artistas en Skagen (1883), en los que aparecen varias de las mimas personalidades.

La obra fue adquirida por el coleccionista sueco Pontus Fürstenberg, que la adquirió incluso antes de verla acabada. Fue expuesta por primera vez en 1888, en el Palacio de Charlottenborg, actual sede de la Academia Real de Bellas Artes de Dinamarca. Fue donada por Fürstenberg, en 1902, al Museo de Arte de Gotemburgo.
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