
Mi abuelo dirigió un leprosario y yo sólo conservaba dos imágenes: la de mi abuelo cruzando el río Paraná en bote para llegar a la isla del Cerrito y la de mi padre limpiando con Espadol el timbre de su casa cuando era chico y los leprosos visitaban a mi abuelo.
Cuando mi padre enfermó quise saber quién había sido ese hombre y recuperar aquello que el Espadol había borrado. La vida me cruzó con Cristina Iglesia, su padre había sido director del leprosario luego que mi abuelo y comenzamos a juntarnos a comer en un restaurant de Rivadavia y Salguero.
Hablamos de una tierra que para mí era extraña y de pronto me encontré por primera vez con alguien a quien no tenía que explicarle qué era un quematutti (especie de calefón correntino de hierro fundido y a leña). Me contó que Walsh había visitado El Cerrito y había vivido en su casa del leprosario. Me acercó las crónicas de Arlt y de Walsh que ella había recopilado en un hermoso libro, El país del río, y leí La isla de los resucitados (crónica que escribe Walsh sobre el leprosario). La imagen de mi abuelo cobraba forma y se convirtió en el Dr Palms de mi novela.
MI padre muere y yo comienzo a hacerme cargo de sus campos. Pasé de Proust a los terneros. Llego a esa tierra a la que no había vuelto desde mi infancia. Recorro los campos, los esteros con los chamames de mi padre en mi cabeza. Me siento en la galería de la casa en una rueda con diez peones que parecían huérfanos y yo no sabía cuáles eran las palabras. Visité varias veces a la hermana de mi padre, quizás buscando a alguna otra mujer de ese mundo que me pudiera ayudar a encontrar las palabras que desconocía. Y a partir de allí empecé a imaginar a la protagonista de mi novela.

Durante ese tiempo, vuelvo a la casa de Irigoyen de Abelardo, a la misma mesa con la misma felpa verde y me siento en la misma silla que veintiseis años antes en su taller. Esta vez con Sylvia, su mujer, Alejandro, Marcelo y Claudia, ex compañeros de taller. Éramos el grupo Balvanera. En esa mesa yo había comenzado escribiendo dos cuentos malísimos, uno de una chica que se esconde jugando a las escondidas y no quiere salir de su escondite. Abelardo me entusiasma diciendo que hay un germen de literatura y el otro donde por primera vez rompo un secreto familiar y hablo del alcoholismo de mi padre, cuento que no pude terminar de leer porque un lagrimón me empaño la hoja y yo me fugué del taller de la vergüenza. Me subí al auto y gire por todo Buenos Aires sin saber qué hacer. Abelardo me llamó esa misma noche y me dijo, te ponés una capucha y volvés el jueves que viene media hora antes. Y fue como una orden, esta vez más que la madre de Ernesto era como el padre de Ernestina y yo obedecí. Cuando llegué ese jueves me habló de una manera amorosa como un padre, entendí muchas cosas y volví a sentarme en la mesa del taller.
Muchos años después en esa misma mesa, con un libro de cuentos y una novela inédita, salgo finalmente del escondite, me termino de sacar la capucha y escribo una novela donde confluyen mi abuelo, las herencias, una protagonista intentando cruzar un umbral. Y ese germen de literatura se transformó en Tacurú.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Magdalena Matthey llega a Buenos Aires para un concierto íntimo que repasa tres décadas de música
La cantautora chilena se presenta este sábado en el centro cultural Cuerda Mecánica del barrio porteño de Villa Urquiza, con un formato acústico que promete un viaje por lo más personal de su repertorio

Chau Carlos Silveyra, el fan de Caperucita
Una editora que hoy dirige un importante sello en el género, despide al escritor, editor y docente, gran impulsor de la literatura infantil, que murió esta semana a los 83 años

Christopher Nolan y la trampa del hogar: de ‘Interstellar’ a “La Odisea’, sus héroes nunca terminan de volver
La película sobre el poema épico de Homero vuelve a plantear la misma pregunta que las anteriores producciones del director británico: ¿por qué el protagonista nunca termina donde prometió?

Incluso con policías espaciales y anillos mágicos, ‘Lanterns’ se mantiene fiel a la realidad
La nueva gran apuesta de HBO en el Universo DC se asemeja más a un drama policíaco que a la típica adaptación de cómic. Los fans se llevarán algunas sorpresas

La Ruta 66 cumple 100 años y su mito esconde una historia que muchos prefieren no recordar
El aniversario de la “Calle principal de Estados Unidos” revive una mirada crítica sobre cómo nació su fama, quiénes quedaron al margen del relato y por qué su recuerdo sigue cargado de símbolos culturales



