Un paseo por el tren fantasma de nuestros miedos

“Manual de supervivencia para el fin del mundo” une la filosofía de Séneca con las películas catástrofe y de ciencia ficción, pasando por escritos de la cultura azteca y el hacktivismo. Un tour por los temores y paranoias que atraviesan nuestro día a día

“Manual de supervivencia para el fin del mundo” (Asunto Impreso)
“Manual de supervivencia para el fin del mundo” (Asunto Impreso)

Desde que comenzó el nuevo milenio, las campanitas del fin del mundo repican cada vez que se habla del futuro. Las pandemias cambian nuestra normalidad, convivimos con noticias sobre el inminente apocalipsis climático, las alertas por una tercera guerra mundial se vuelven tendencia en las redes sociales, donde también se comparten imágenes de ovnis especulando sobre sus misteriosas intenciones. El cine catástrofe se parece, cada vez más, a una versión deslucida de nuestro día a día.

En ese clima, decidimos rastrear todos los discursos paranoicos que circulaban en la actualidad y registrar cuáles eran las soluciones planteadas, sumando nuestra propia experiencia, en un libro para sobrevivir a todo.

Lo imaginamos como una guía de autoayuda para los últimos supervivientes del planeta que, mediante consejos e ilustraciones, presenta técnicas para conservar la vida bajo diferentes escenarios de aniquilación. Desde instrucciones para fabricar bombas molotov, escapar de los algoritmos o construir refugios nucleares en casa hasta cómo obtener consuelo, pasando por tres maneras posibles para derribar un drone, qué hacer con las mascotas si debemos huir de nuestros hogares, tácticas de maquillaje para escapar de las cámaras de reconocimiento facial o de qué modo vencer a un zombi o un robot asesino en una pelea cuerpo a cuerpo.

Es decir, a la hora de prepararse para sobrevivir, no se descarta ningún escenario, por más inverosímil que suene. Porque aun aquello que creemos improbable o fabuloso en nuestra vida cotidiana podría darse vuelta de repente. Basta recordar los últimos segundos de 2019, con la copa en alto durante el brindis, acariciando en silencio todas las fantasías de lo que haríamos en 2020.

Esteban Castromán, Lorena Iglesias e Iván Moiseeff
Esteban Castromán, Lorena Iglesias e Iván Moiseeff

El Manual de Supervivencia para el fin del mundo se publicó originalmente en 2008 por la editorial Clase Turista, en una edición artesanal cuya tapa estaba cubierta de pasto sintético. Ahora que la distopía pareciera ser el nuevo realismo, todas aquellas especulaciones y paranoias que escribimos doce años atrás vuelven a publicarse por Asunto Impreso en una nueva edición actualizada. Ya se consigue en la Argentina y Chile, y el mes próximo también saldrá en España.

Es un libro escrito con mucho cariño por la Humanidad. Queríamos que las lectoras y los lectores atravesaran diversos climas emocionales al pensar sobre el fin de todas las cosas. Como una experiencia de realidad virtual capaz de provocar sospecha, terror, solidaridad, perspectiva, ternura, espíritu pragmático y, también, risa.

A continuación, en exclusiva para Infobae Cultura, dos capítulos del libro.

4. Cómo derribar un drone

La intimidad es un estado en extinción

Si está recostado sobre la hierba y escucha un tenue zumbido continuo, es probable que su espacio aéreo haya sido invadido por un drone. La experiencia de ser observado desde un punto ciego es profundamente perturbadora. Es normal alterarse, salir corriendo o mirar despavorido en busca del vehículo aéreo no tripulado, como les ocurre a los animales salvajes durante las filmaciones de los documentales. Evite esa reacción.

La primera regla ante la invasión de un drone es simular que ignora estar siendo espiado. Los objetivos del piloto pueden ser diversos: el estudio de su propiedad para ser atacada, el placer de atormentar a otros seres vivos con vuelos rasantes o un simple ejercicio voyeurista.

Cree una carnada humana

Siempre fingiendo no percibir al drone, genere un punto focal de interés para el vehículo aéreo no tripulado. Considere que las probables motivaciones del piloto podrían ser tan primitivas como las fantasías de invisibilidad de un niño. Si está con otras personas, indíqueles que se vayan alejando lentamente mientras se quitan la ropa con actitud de película erótica de bajo presupuesto; el drone seguramente sobrevolará la escena.

Otra estrategia es tomar una bolsa y cavar un pozo, una acción que incitará la intriga del piloto, ocupando su mente con asociaciones de tesoros o cadáveres. La creación de símbolos surrealistas también funcionará como un imán, los señuelos humanos pueden

cubrirse la cabeza con fundas de almohadas blancas mientras se besan en la boca. Si se encuentra a solas, puede crear otros puntos de atracción: componer un pentagrama satánico con piedras o hacer un espantapájaros usando ropa vieja y prenderlo fuego.

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Busque al piloto

Una vez generado el señuelo, recorra la zona con discreción en círculos cada vez más amplios desde la posición de la nave. En los drones hogareños, la distancia máxima entre el vehículo aéreo y el piloto es de 300 metros.

Enfrente al piloto

Una vez que encuentre al piloto acérquese sigilosamente y enfréntelo desde muy corta distancia. Este se encontrará en un momento de extrema vulnerabilidad, similar al de los púberes cuya madre entra repentinamente a su habitación y los encuentra en pleno acto masturbatorio. Además del aturdimiento mental, el piloto tendrá las manos ocupadas en el control del drone. Aplique el nivel de violencia que considere necesario.

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Si el drone vuela a baja altura: Ropa o redes

En caso de no hallar al piloto, su opción será derribar al drone. Si el aparato se acerca con vuelos rasantes, puede inmovilizarlo arrojándole una red o una camisa. Consiga que sus hélices se enreden y el drone caiga a tierra.

Una manera eficaz para lograr que vuele a baja altura, es desafiar la tolerancia psicológica del piloto invisible que podríamos suponer es bastante básica. Para ello, nada mejor que tomarse los genitales, haciendo gestos soeces o bajándose los pantalones y meneando las nalgas desnudas.

Si el drone vuela a una altura media: Barriletes, piedras con cintas o control remoto

Los barriletes son una forma efectiva de minar el cielo. Será imposible para el drone navegar el espacio sin enredarse con sus hilos y caer. Tenga en cuenta que esto podría alertar a más personas hostiles sobre su posición.

Un simple cascote al que le haya atado varios hilos de pesca también es un gran recurso. El objetivo no es golpearlo, sino que los hilos se enreden en sus hélices. Tenga preparada una reserva de varias piedras. Si hay niñas y niños en su comunidad, súmelos al ataque. El entusiasmo desmesurado podría ser más importante que la puntería.

Algunos drones hogareños de bajo costo son controlados por infrarrojos. Si les apuntamos con un control remoto de tv, nuestros rayos infrarrojos interferirán la comunicación con el piloto, quien perderá el control de la nave.

Si el drone vuela a máxima altitud: Gomeras, espejos o láser

Una piedra lanzada desde una gomera puede alcanzar hasta 20 metros de altura, el equivalente a un edificio de 5 pisos. Si el drone se encuentra a más altura, puede usar un espejo: apúntele a los sensores. Si es de noche, un láser de 500 miliwatios puede interferir cámaras y sensores infrarrojos.

Caída libre

Tenga en cuenta que hay drones que pueden pesar hasta dos kilos y medio, el equivalente a un caniche toy. Si el drone cae desde unos 120 metros, su impacto equivaldría a unos 20 kilos, convirtiéndolo en un bólido mortal. Una fuerza tan fatal como en aquellos desgraciados incidentes en los que algún perrillo salta de un balcón y, mientras va cayendo, toma velocidad adquiriendo el peso específico de un yunque, hasta que finalmente la sorpresa despedaza la cabeza de algún transeúnte distraído tanto como el impacto real.

Por eso, no pierda de vista la posición del drone para evitar que caiga sobre usted o sus seres queridos.

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26. Qué hacer con las mascotas

Toda elección convoca, además de sus consecuencias, al fantasma de las decisiones tomadas

Durante un éxodo masivo, cuando deba trasladarse y atravesar, junto a sus seres queridos, largas distancias y complejas circunstancias, debe establecer la conveniencia de a quién, o a quiénes, acarreará durante su peregrinaje: una mascota, que viven en una residencia de ancianos, amistades malheridas. ¿Qué hacer con un ser que nos brindó amor, una vez que ha perdido su utilidad o su autonomía?

Considere las posibles desventajas de llevarlos con usted:

* Algunas criaturas carecen de autocontrol, lo cual podría ser una fuente de estrés.

* Ante la escasez de víveres, una boca más para alimentar disminuye las chances de supervivencia del resto.

* En algunas ocasiones, podría ser difícil correr a gran velocidad.

* La torpeza o incapacidad podrían atraer al enemigo.

* Tener que lidiar con la angustia del propio fin ante la contemplación incesante de un ser querido en agonía.

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No minimice el valor y la energía que pueden dar pequeños actos como una caricia, una lamida, o el simple interés y atención de una criatura viva en nuestra existencia.

El destino de las mascotas y otras criaturas en estado de debilidad es el destino del amor... Aquí, cada sujeto reaccionará a su manera.

Una vez que analice las circunstancias y tome una decisión, la responsabilidad de los hechos correrá de allí en más por su cuenta.


Acerca de sus autores:

*Esteban Castromán, Lorena Iglesias e Iván Moiseeff dirigen la editorial Clase Turista, con la que generan experiencias singulares que van desde muestras interactivas hasta laberintos literarios. También coordinan Zona Futuro, el radar de nuevas tendencias en la Feria Internacional del Libro Buenos Aires. Como autores, sus últimos libros publicados son “Twin Peaks: fuego alucina conmigo” y la novela “Las rocas y las bestias” (Esteban Castromán), el libro de poemas “Criatura” (Lorena Iglesias) y la novela “La naturaleza es la iglesia de satanás” (Iván Moiseeff).

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