Antonio Santa Ana: “No sé si la Feria del Libro va a volver como la conocíamos”

El editor y escritor, autor de “Los ojos del perro siberiano”, dialogó con Infobae Cultura sobre cómo la pandemia afectó al mundo editorial y cuáles son los escenarios posibles. “Las editoriales pequeñas sufrieron menos el impacto de la crisis”, dijo

 Antonio Santa Ana
Antonio Santa Ana

Que la pandemia del coronavirus modificó las costumbres y los modos de existencia de las personas de todos los sectores sociales es de conocimiento público. Y la relación del lector con el libro no escapa a estas transformaciones, que la experiencia intenta evaluar: desde un panorama que va de lo que fueron las librerías cerradas a la suspensión de la Feria del Libro, pasando por la situación crítica de editoriales grandes y pequeñas y al delivery. Todo un mundo de preguntas. Algunas de ellas fueron motivo de reflexión para Antonio Santa Ana, un escritor que conoce el mundo editorial como pocos ya que empezó como promotor de libros en las escuelas y llegó a ser director de Norma y gerente general de Alfaguara, además de ser el autor de la ya clásica novela juvenil Los ojos del perro siberiano, uno de los libros que más vendió en la región y aún lo sigue haciendo.

En la actualidad Santa Ana dicta el taller El mercado es una mierda (salvo que lo sepas leer), en el que discute y coordina proyectos editoriales, conduce el programa de radio Sólo por gusto, que explora el mundo cultural, y cocina para su familia y lo cuenta en Twitter. Infobae Cultura lo entrevistó para explorar estos nuevos tiempos.

–Usted publicó Los ojos del perro siberiano, un libro muy vendido en Latinoamérica. Según su experiencia, ¿la situación de incertidumbre del mundo editorial se limita a la Argentina o tiene un carácter más amplio?

–No, es un fenómeno internacional. Lo que pasa es que la Argentina venía golpeada por cuatro años seguidos de caída en el mercado, entonces eso complica más la situación, hay mercados que están más estables, el colombiano, el mexicano, incluso el español venía creciendo. No sé cómo son los números de España ahora y tampoco me llegaron las liquidaciones de derecho de autor de América Latina como para evaluar el impacto, o no, de la caída, pero está golpeando a todo el mundo. Hablé con gente de otros países y los números son más o menos lo mismo, hay una caída del 70% en las ventas, de un 80% en algunos casos.

"Los ojos del perro siberiano", de Antonio Santa Ana
"Los ojos del perro siberiano", de Antonio Santa Ana

–Además, está la cuestión de la suspensión de las ferias del libro, donde habitualmente se venden muchos libros.

–Estuvo el impacto de que no se haya hecho la Feria del Libro. En el caso de Argentina, sobre todo porque en esos 21 días todos los medios están hablando de libros y eso ayuda mucho. Es decir, no solo es el evento en sí, sino que los canales de noticias cubren la apertura, todos los diarios tienen una página contándote el día a día de la Feria y ese es el efecto más importante, que la gente que está en Mendoza y lee los diarios nacionales se entera de que salió tal libro, lee un reportaje a un autor, lo ve en la tele. No solamente es el impacto de lo que sucede en la Rural, es el rebote mediático también.

–¿Y cómo se mide el impacto del ebook en el mercado editorial en esta época?

–Según los números que yo manejo, se duplicó la venta de ebooks, pero la venta de ebooks era muy marginal, así que no alcanza a aminorar el impacto de la pandemia. Igual pasa con la venta de libros por internet: en el último informe que está disponible de la Cámara Argentina de Publicaciones, se habla del mercado 2017 y en ese mercado las ventas de libros que se hacían por internet era el 1% del mercado, ponele que haya crecido un poco más, pero era muy bajo el número que se vendía por internet, entonces ahora ha crecido pero no alcanza a compensar la caída.

–¿Qué consecuencias trae esta crisis?

–Ya está rota la cadena de pago del sector, ya en junio había librerías pasando pagos para diciembre, también hay editoriales que avisaron a los autores que les iban a pagar en dos cuotas los derechos de autor, que de todas maneras cayeron muy fuerte impactando directamente en la economía de los autores. Tal vez las editoriales pequeñas hayan tenido un menor impacto negativo. Ayer hablé con un editor que vendía, en promedio, 1000 libros por mes, de sus 12, 13 títulos que tiene. Una editorial que tiene 6 libros metió tres reimpresiones durante la pandemia. Es que las editoriales pequeñas cuando empiezan no son empresa, no tienen ni el 5% tiene empleados de una gran editorial y los dueños hacen todo. Yo me suscribi al club de Blatt y Ríos y el mes pasado dos veces el libro me lo trajo Damian Ríos, el editor, que iba en un taxi haciendo repartos por toda la ciudad. Entonces ellos la deben pasar mal como todos pero al tener estructuras más livianas les resulta más fácil amoldarse. El problema lo tienen los grupos que pagan más de 100 sueldos. Como con todas las grandes crisis económicas, pasó con el 2001, pasó con el tequila, pasó con la hiperinflación y pasó porque estamos en Argentina y cómo se maneja la economía, yo no creo que les perjudique tanto a las chicas, creo yo que las grandes van a tener que ajustar, van a tener que ajustar los planes editoriales también, y no sé la Feria. Yo no me imagino caminando por los pasillos de la Rural el año que viene, ni tocando un libro que tocó un tipo delante mío tampoco. Después de seis meses encerrados no sé cuánta gente se va a animar a meterse en esos pasillos tan concurridos, hacer esas filas enormes para la firma de los autores, no sé si la Feria va a volver como la conocíamos, por la cantidad de gente.

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–¿Se puede plantear hoy qué cantidad de libros se precisan para hacer un best seller?

–No, no podés porque también depende de la inversión. Yo he perdido plata dirigiendo una editorial con un libro que vendió 25000 ejemplares y he ganado con uno de 800, en general es una escala. Para Florencia Bonelli vender 10000 ejemplares o para Claudia Piñeiro vender 10000 ejemplares de un libro no está bien, las expectativas de ventas de ellas que tienen las editoriales son más altas. En otros casos, cuando vas por la reimpresión del libro ya estás contento.

–¿Tiene alguna evaluación sobre los cambios que vendrán luego de este momento extraño para el libro?

–Es una opinión absolutamente personal que la industria tenía que pensarse. Sale una cantidad de novedades delirante, que el mercado argentino no puede absorber, me parece que esto va a depurar un poco eso, vamos a tener mejores servicios y novedades, más focalizado, sobre todo en las grandes y las medianas porque las chicas ya están mirando su nicho y se enfocan ahí, saben dónde vender. Sobre la relación del lector con el libro me parece que es un momento raro también. Muchas librerías tuvieron que poner en las redes sociales sus libros para vender. Estamos en el año 2020, tenían una herramienta gratuita a su disposición y no la usaban, y ahora a muchas les está yendo bien con eso y tienen un nivel de facturación del 50 y el 60% de lo que tenían pre pandemia. También hay que sopesar que en la Argentina más del 35% de los libros que se venden en el total del mercado están ligados a la educación, entonces que no haya habido clases presenciales afecta al mercado: muchas librerías del interior se mantienen o pueden vender libros de cualquier editorial independiente que nos guste porque mantiene un texto escolar, porque vendieron libros para el secundario, porque vendieron textos universitarios, porque vendieron todos los complementarios que se mueven alrededor de eso, entonces yo hablé con libreros del interior donde a ellos les afecta casi en un 40% de su facturación esa caída. El nicho más grande en la Argentina del mercado es el texto escolar, vende más texto escolar en cantidades y en dinero que de libros de literatura, después tenes todo lo que tiene que ver con lectura complementaria de la escuela y todos los textos complementarios que se dan. Por ejemplo, el manual de medicina sale un montón de guita y le permite al librero invertir en otras cosas. En las librerías del interior se vende todo tipo de libros en la misma, no están segmentadas como acá. Cuando salió en 2019 el libro de Cristina Kirchner y ella estaba siempre hablando del libro, un librero me dijo: “Bueno, vendí 20 de Cristina y con esa plata le compré a una editorial pequeña”. Las multinacionales llenan el stock de las librerías y tienen un montón de libros que no venden, en cambio las chiquitas tienen 10 libros de los cuales pueden vender 8. Entonces las multinacionales se achican y les cierran la cuenta a esas librerías, las vacían, o sea les dejan los estantes vacíos. Y eso que, por ejemplo, el libro de CFK que vendió 350 mil ejemplares no llegó a ser el 1% del mercado. Es decir, no llega al 1% de los otros 35 millones de libros que se vendieron, que están derramados en 200000 libros distintos.

–Claro, porque los libros literarios son una minoría.

–Mira, en la Argentina se venden en promedio 40 millones de libros por año, los últimos años cayó, pero el promedio es entre 40, en algunos vendes 42, en otros vendes 38, eso haciendo números groseros. 10 millones son de literatura, de esos 10 millones, 6 millones y medio de literatura extranjera, de los 3 millones y medio que te quedan, un millón y medio son novela histórica y romántica y te quedan 2 millones de ejemplares donde está desde Borges a Claudia Piñeiro y todo lo que hay en el medio, y todos los chiquitos, y ahí juegan todos los jugadores. En esta crisis esperemos que se respete el trabajo de tanta gente.

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