
¿De qué vive una escritora o un escritor? ¿Escribir es un trabajo? Estas son, entre tantas, las preguntas que se formularon en el zoom que la Unión de Escritoras y Escritores organizó el pasado 27 de junio para impulsar la creación del Instituto Nacional del Libro Argentino (INLA), una cuenta pendiente del Estado para con nuestra labor. A diferencia de otras actividades (el cine, la música, el teatro) las escritoras y escritores no tenemos un instituto propio que piense al libro como un bien cultural, impulsado desde el fomento al trabajo de quienes producimos los textos. Al no existir ese organismo, cada uno de los eslabones del sector editorial busca salvarse como puede y, en momentos de crisis como el actual, quienes generamos los contenidos de los libros carecemos de ayudas suficientes y vemos vulnerados nuestros derechos, paradójicamente en un contexto donde quedó en evidencia la importancia que tienen para la ciudadanía los contenidos culturales. Nos preguntamos entonces, ¿de qué manera el Estado protege a sus creadoras y creadores? ¿En qué medida asume la responsabilidad de implementar una política cultural integral para el sector del libro que garantice una mirada federal, plural y equitativa?
El apoyo masivo que recibimos en el zoom a la propuesta de creación del INLA se expresó en la participación entusiasta de escritoras, escritores, traductores, artistas gráficos, editores, libreros, periodistas, investigadores así como con la presencia del Ministro de Cultura Tristán Bauer, del Ministro de Educación Nicolás Trotta, otros funcionarios del Poder Ejecutivo e integrantes de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, con algunos de los cuales mantuvimos con posterioridad reuniones de trabajo.
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Como trabajadoras y trabajadores del libro queremos participar en la conducción de un Instituto destinado a generar políticas públicas que involucren a nuestro sector. En tal sentido propusimos a las autoridades garantizar una representación en el Directorio que exprese la diversidad de la producción autoral en la cadena del libro: escritoras y escritores de literatura, pero también de libros técnicos, investigaciones, ensayos, traducciones, divulgación de las ciencias y quienes desempeñan tareas de artes gráficas. En el mismo sentido, pedimos paridad de géneros y elección democrática por voto universal para ocupar los cargos de quienes nos representen.

Respecto al financiamiento del INLA, creemos que el 2% del Presupuesto del Ministerio de Cultura es un piso, no un techo: como ejemplos tenemos institutos que se sostienen con otros gravámenes, sin intermediación del Ministerio. La creación del INLA es una herramienta para fomentar el trabajo de escritoras y escritores en la promoción de la lectura. La posibilidad de leer es un derecho humano y contamos con la capacitación para acompañar ese proceso. Pero además necesitamos políticas claras para fomentar la producción autoral que, al ser altamente precarizada, no alcanza a cubrir nuestras necesidades mínimas. Trabajar en un texto demanda mucho tiempo y las condiciones actuales de funcionamiento de la industria editorial hacen que nuestro trabajo no sea debidamente remunerado, obligándonos a realizar otras actividades que complementen una paga justa o a depender de ayudas estatales.
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A lo largo de los casi dos años de debate de este proyecto al interior de nuestro colectivo, recogimos inquietudes respecto a qué se define como libro argentino, en especial cuáles serían las medidas más idóneas para que este Instituto sirva a los fines de reactivar la industria cultural argentina. Creemos que la creación del INLA es necesaria para coordinar organismos y programas de Estado dirigidos a nuestro sector. Así se aprovecharían los recursos para ponerlos a jugar en conjunto con nuevos objetivos a mediano y largo plazo, evitando superposición de tareas y administrándolos de manera más eficiente. Esta coordinación se podrá traducir en más subsidios, becas y recursos derivados hacia la producción autoral y en el uso eficaz de los recursos, de por sí escasos. Además entendemos que en la ley debe incluirse la promoción del libro en el marco de las nuevas tecnologías, el libro digital y sus formas particulares de producción y difusión.

La campaña en redes #LeyDelLibroYa, que lanzamos en apoyo al tratamiento del proyecto del INLA tuvo, al igual que el zoom, una respuesta masiva de colegas, a la que se sumaron representantes de librerías y editoriales. Este sostén nos llena de entusiasmo para seguir avanzando en el impulso de la creación del Instituto y vislumbra la posibilidad de que el compromiso asumido públicamente por las autoridades se vea reflejado en el tratamiento de las Cámaras Legislativas en los próximos meses.
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Quienes conformamos la Unión de Escritoras y Escritores creemos que el Instituto Nacional del Libro Argentino es necesario para que crezca la producción autoral y así, junto a toda la cadena del libro, seamos protagonistas de la recuperación económica de nuestro país. Y para que escribir y construir cultura no sea un privilegio para unos pocos.
*El autor es Presidente de la Unión de Escritoras y Escritores
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