Adelanto de “El Conjuro. Escritos con Clarice Lispector”, de Laura Hana

Esta obra de la autora argentina traza un recorrido poético por los espacios que habitó la autora brasileña, su obra y vida, en el año del centenario de su nacimiento

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Hago mía esta frase


Dar a mão a alguém foi o que eu sempre esperei da

alegría.

Vivía apartada de los cánones culturales, de la exposición

pública, y huía de las clasificaciones literarias.

La búsqueda insaciable de reconocimiento acomoda los

cuerpos y padecen. Escribiendo, la herida devora al mundo.

Escribiendo, el reconocimiento se vacía y se hace obra.

Ella lo aceptaba en cada pausa de su hacer, sorprendida.

Solo queda escribir, dar la mano cuando se escribe.

¿Qué mano se da?

Si tiendo la mano, si imagino que alguien toma mi mano,

¿cómo escribo?

Dar la mano que no escribe.

Dar la mano a alguien siempre fue lo que esperé de la

alegría.

Escribir es dar la mano, pero si doy la mano doy lo que

escribo. La mano que escribe es la mano dada.

Escribir es dar lo que otro toma.

Tomar la mano invierte el reconocimiento.

Clarice viola el dogma, reparte en cada letra inatrapable

el arte real.

Dar la mano, imaginar que alguien toma su mano, suaviza el espanto.

La escritura: dar la mano a alguien ordenando Otro amor.


Clarice Lispector
Clarice Lispector

Continúo leyéndote y escribo, eros en movimiento.

Me quedo sola.

Exageraste la vida y así la diste, en la exigencia de tomarla.

Ante la vida que se da exagerada y rebalsa, se va tallando

el obrar como artesanía.

La soledad como artesanía.



La libertad es tiempo.

Los impulsos vienen de querer atrapar. El detenerse

es dar una vuelta reflejada y romper el tiempo. El reflejo

se curva hacia la distancia.

Se juntan las ideas en un recuerdo, veo en abanico

las manos de tus mujeres, Clarice.

Estallido del pasado en el trazo de tu escritura.

La paciencia teje gratitud y te olvido.

Sin impulso.

El impulso borra a la mujer.

Te olvido, Clarice.

Riqueza de tener lo que se encuentra.

Ni por delante ni por detrás de las cosas.

Permanecer.

Afuera.

Con.

Voy en tu contra, Clarice, voy en tu contra.

Voy hacia mí, voy, voy donde me nombra tu nombre y no.

Voy hacia las presencias perdidas, voy hacia el otro.

Escribo, en el salto de la palabra, Clarice.

Es allí adonde voy, voy - adonde voy - adonde la lengua se

lleve lo muerto, donde la lengua traiga signos de serenidad,

signos de apertura, signos desparramados, metidos

en los dedos, entrecruzados con los tuyos.

Voy contra la muerte.

Lengua anterior, lengua cuna.

Violenta esa lengua, cuando recoge y da.


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Un libro para recomendar: “Vivir duele. Clarice Lispector”, de Emilce Strucchi

Clarice Lispector y una literatura desmesurada, cerca del corazón salvaje



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