
Lo llaman el “Andy Warhol japonés” por esa cosa tan occidental de intentar colocar etiquetas que generen algún tipo de apropiación a aquello que no les pertenece. Pero el pintor Takashi Murakami tiene una obra y un estilo lo suficientemente sólido como para desprenderse de cualquier asociación innecesaria.
Este polifacético artista trabaja en escultura, pintura, grabado e instalación. Es verdad que se estilo es Neo Pop, que tiene sus raíces en la vertiente que internacionalizaron Liechtenstein y el propio Warhol, pero su influencia es la de su historia, la de su herencia, y no sale de una lata de sopas.
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Murakami nació y creció en Tokio y, como muchos jóvenes, deseó trabajar en la industria del manga, por lo que estudió en la Tokyo University of the Art, especializándose en Nihonga, el estilo tradicional de pintura japonesa.
Con el tiempo comenzó a experimentar con las leyendas de la cultura popular, denostada por no ser clasista, siempre con una mirada al animé y al manga). Nacía así el Superflat, término que describe características estéticas de la tradición artística japonesa y la naturaleza de la cultura posguerra. También se utiliza para describir el estilo artístico propio de Murakami y de otros artistas japoneses que han tomado su antorcha.
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Muchos de sus trabajo giran en torno a Mr. Dob, un personaje creado que es en sí ya una marca reconocible a nivel global y que puede tomar distintas características, pero que no deja de aparecer, como en Homenaje a Francis Bacon (Estudio de George Dyer).
En sus obras, Murakami expresa una mirada crítica al consumismo y el fetichismo sexual, que emergió con fuerza tras la occidentalización producida después de la Segunda Guerra, la neurosis capitalista, la repetición y la distorsión de la mirada.
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Los trabajos de Murakami se encuentran entre los más valorados del arte contemporáneo, sobre todo sus esculturas. Hiropon, una escultura satírica de tamaño natural de un carácter anime con pechos gigantescos lactando, fue vendido por USD 427,500 en la casa de subasta Christie’s en mayo de 2002, mientras que Miss Ko2, fue vendida por 567,500. Su trabajo ha seguido elevándose en valor y en mayo de 2008, My Lonesome Cowboy, una pieza inspirada en anime, de un muchacho que se masturba, fue vendida en 13.5 millones de dólares en Sotheby’s.
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