
De muy chica, Gabriele Münter (Berlín, 1877 - Murnau, 1962) quiso ser pintora. Sus padres tenían dinero, entonces le brindaron la educación necesaria. Estudió con grandes maestros y cuando cumplió veinte empezó en Malschule für Damen, una escuela de arte para mujeres en Düsseldorf. Luego partió a Estados Unidos, estuvo dos años; al volver se estableció en Múnich. Como la Academia de Bellas Artes no estaba abierta para mujeres, encontró otras formas de seguir estudiando. Cuando llegó a la Escuela de Arte Phalanx conoció a Vasily Kandinsky.
Se enamoraron y se comprometieron. Había un pequeño detalle: Kandinsky ya estaba casado. Eso no les impedía estar juntos. Finalmente Kandinsky se divorció y blanquearon su amor. No lo necesitaban. Viajaron mucho juntos: Túnez, Holanda, Italia y Francia. Cada nueva ciudad que visitaban era una nueva forma de ver el mundo, una nueva postal, una nueva sensibilidad, un nuevo sentido artístico.
Cuando visitaron París, Münter vio los cuadros de Henri Matisse y otros fauvistas. Quedó fascinada. A partir de entonces su estilo adquirió un nuevo desarrollo. El impresionismo con cierto realismo que manejaba, elaborado y sofisticado, se volvió más elemental, más contundente, más minimalista. Como si estuviera buscando una esencia mínima, los colores y las formas exactas que construyen todo lo demás. Hay un cuadro donde esto se ve muy bien. Se titula Jawlensky y Werefkin y lo pintó entre 1908 y 1909.
En esos años compró una casa en la ciudad alemana de Murnau. Allí pasaba largas estadías con Kandinsky y también recibía a muchos amigos y amigas, generalmente artistas del vanguardismo. Dos de ellos son los pintores Alexej Jawlensky y Marianne von Werefkin. En una hermosa tarde, les pidió que se quedaran quietos. Estaban sentados en una colina de césped. Primero los dibujó, luego sacó las pinturas de óleo y sobre un cartón empezó a retratarlos.
Mudarse a la ciudad de Murnau representó un gran cambio de perspectiva en su obra. Ella mismo lo escribió en su diario personal: "Después de un corto tiempo, di un gran salto, desde la pintura en la naturaleza, más o menos impresionistamente, para sentir el contenido, para abstraer, para dar un extracto”.
Dicen los historiadores de arte que Gabriele Münter solía escuchar mucho a otros colegas. De Jawlensky, por ejemplo, incorporó sus sugerencias para una “síntesis” de la imagen y una “contracción” de los elementos. En el cuadro Jawlensky y Werefkin se ve perfectamente la intención. La obra se encuentra en la Galería Lenbachhausm, en Múnich.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
El ballet prohibido por “propaganda gay” sobre Rudolf Nureyev revive en Berlín con todo su arte y rebeldía
La producción que Rusia censuró por mostrar la vida y relaciones de Nureyev se reinventa en el Ballet Estatal de Berlín, con la dirección de Kirill Serebrennikov y el brasileño David Soares en el papel principal

Centroamérica Cuenta: migración y derechos humanos, temas del festival 2026
Durante mayo, el evento reunirá figuras de la cultura como Javier Zamora, Junot Díaz y Rubén Blades en Panamá

Una obra desapareció, la búsqueda fue viral y tuvo final feliz: “Tengo una felicidad enorme”
El artista argentino Ricardo Celma había despachado por correo una pintura rumbo a Europa que no llegó a destino. Luego de una búsqueda internacional y la viralización del pedido de ayuda, fue encontrada
Cómo se escribe según la RAE: adscrito y adscripto comienzan con ad-
Escribir bien no es una tarea sencilla, requiere de práctica y de conocer las estructuras de la lengua

Immanuel Kant, filósofo: "La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte"
Una visión que explora por qué la templanza sigue siendo relevante en jornadas marcadas por la prisa y el cambio constante


