Emilio García Wehbi y Maricel Álvarez leyeron fragmentos de la novela del alemán llamada “Escorpión y Félix”
Emilio García Wehbi y Maricel Álvarez leyeron fragmentos de la novela del alemán llamada “Escorpión y Félix”

¿Quién aguardaría a cinco mil invitados para su fiesta de cumple, habiendo nacido en Alemania en el siglo XIX y cuando se concreta la celebración en Buenos Aires luego de doscientos años del natalicio? Bueno, tal persona es Karl Marx.

Eso ocurrió este sábado 7 de abril en la apertura de la temporada 2018 del teatro Cervantes que, por una iniciativa de su director, Alejandro Tantanián -y curada por Fernando de Leonardis y Carla Imbrogno y con el auspicio del Instituto Goehte y la Fundación Rosa Luxemburgo- decidió convertirse en un homenaje iconoclasta al pensador alemán, militante comunista y fundador de toda una perspectiva de transformación social que aún hoy se inspira en sus textos y teorías como parte fundamental de su acervo.

El sábado, en la intersección de las calles Libertad y Córdoba, una fila permanente de espectadores en búsqueda de sus entradas para las decenas de mesas, performances artísticas y recitales que respondían a pensar y repensar a Marx se extendía sin pausa ni freno. Cinco mil personas, estiman los organizadores del evento, pasaron por el Cervantes, pero esa es una especulación incierta, ya que podrían ser más, debido a la circulación de contingentes de público en una jornada que empezó por la mañana y culminó a la medianoche. Un sábado marxista.

Karl Marx, en la apertura del teatro Cervantes
Karl Marx, en la apertura del teatro Cervantes

"Nosotros nos enteramos por los afiches y decidimos venir, lo malo es que sólo pudimos conseguir entradas para la charla de Sarlo, hubiéramos querido ir a otras actividades, pero estaban todas las entradas agotadas", dicen a Infobae Cultura tres jóvenes conformes, pero inconformes, que asistieron a la jornada cultural. Tienen 27, 23 y 22 años y estudian Letras. "¿Si somos marxistas? Hay que ver qué significa ser marxista en la actualidad", dice el mayor de los tres amigos. "Pero claro que tengo afinidad con su pensamiento".

Una de las sorpresas del sábado marxiano fue la gran concurrencia de un público joven dispuesto a aprender sobre el fundador del comunismo. "Nos tomaron el teatro y estamos muy contentos", dice a Infobae Alejandro Tantanián, director del Cervantes y que no dejaba de mostrar la sorpresa por el acontecimiento cultural que inaugura el año, pero que seguramente será uno de los hitos de esta capital tan central en esos ámbitos. "Los chicos se sentaban en el hall, tomaban mate, es una cosa inédita", dice Tantanián, que recuerda con precisión la inauguración de la anterior temporada 2017, que reunió exactamente a 1018 personas. "Hoy el teatro explotó", dice.

Esther Díaz en “Marx, lector del Quijote”
Esther Díaz en “Marx, lector del Quijote”

La filósofa Esther Díaz recorrió los caminos de confluencia entre la lectura de Karl Marx de El Quijote de la Mancha, de justamente Cervantes, con la influencia que tuvo en la elaboración de La ideología alemana, uno de los libros conceptuales más importantes del homenajeado. El filósofo Eduardo Grüner eligió subrayar El 18 Brumario de Luis Bonaparte para marcar la posibilidad actual de la intervención del marxismo en la acción política.

Del mismo modo, el historiador Hernán Camarero hizo lo suyo subrayando La lucha de clases en Francia 1848-1850, una serie de textos publicados en La Gaceta Renana en los que Marx interviene no como observador del mundo, sino como activista: escritos para la intervención como un actor político. "Muchas veces se dijo que esos textos no son los más elaborados de Marx -dice a Infobae Camarero-, pero en realidad son intervenciones en la lucha de clases de su época. Es el Marx militante activo".

Hernán Camarero y “La lucha de clases en Francia 1848-1850”
Hernán Camarero y “La lucha de clases en Francia 1848-1850”

Porque, debe ser sabido, Karl Marx planteaba que si hasta aquel momento la intervención de los filósofos había sido la de "interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". Y en eso se empeñó. La periodista Eugenia Zicavo subrayó sus propios libros del Manifiesto comunista y luego alguna persona del público se le acercó para que le explicara cómo era eso de una sociedad regida por los trabajadores. Zicavo cuenta que un poco le intentó contar.

En el hall había mesas de cuatro expresiones editoriales: desde Eterna Cadencia a la editorial marxista Herramienta, pasando por la Fundación Rosa Luxemburgo (que obsequiaba gratuitamente sus publicaciones, entre ellas, las cartas de amor de la roja Rosa), a la revista Archivos, el público podía embriagarse comprando textos de la mayor actualidad de elaboración del materialismo histórico, que es el nombre con el que Marx dio a conocer su pensamiento.

Carlos Gamerro y Florencia Abatte repasaron la obra literaria de Marx
Carlos Gamerro y Florencia Abatte repasaron la obra literaria de Marx

"Vendimos muchos libros -dice Hernán Díaz, historiador y uno de los animadores de Archivos– y una cosa que más nos llamó la atención fue que el número de nuestra revista (que se trata de libros con ensayos, nota del redactor) dedicado a la lucha de las mujeres se agotó y tuvimos que ir a buscar más ejemplares". En la mesa también se encontraba el historiador Diego Ceruso, quien estaba contento porque también se habían vendido varios ejemplares de su libro La izquierda en las fábricas, que cuenta cómo intervenían los herederos de Marx en el proletariado de los años veinte y treinta.

Pero Marx también escribió literatura. De eso se ocuparon Emilio García Wehbi y Maricel Álvarez que leyeron fragmentos de la novela del alemán llamada Escorpión y Félix mientras sonaban los acordes de A las barricadas y los dramaturgos y actores iban derruyendo una efigie en masilla de Marx. Una obra iconoclasta y perturbadora. Carlos Gamerro y Florencia Abatte se ocuparon del Marx excritor y la novelista Naty Menstrual leyó sus poemas en clave trans.

Beatriz Sarlo, Damiano Tagliavini y Maristella Svampa, coordinado por Gabriela Massuh
Beatriz Sarlo, Damiano Tagliavini y Maristella Svampa, coordinado por Gabriela Massuh

Uno de los acontecimientos centrales fue la charla que dieron sobre la concepción de las ciudades en el marxismo Beatriz Sarlo, Damiano Tagliavini y Maristella Svampa, coordinados por Gabriela Massuh. La sala principal del Cervantes estaba llena. Infobae Cultura presenció la mesa al lado del ministro de Cultura Pablo Avelluto. Massuh comenzó: "El gobierno de Horacio Rodríguez Larreta convirtió a la ciudad de Buenos Aires en una operación inmobiliaria que intenta expulsar a los sectores populares de su geografía". Avelluto escuchaba. En cierto momento su hijo recién nacido comenzó a llorar y entonces el ministro se retiró de la sala. Sarlo luego convocó aplausos cuando dijo: "La Campaña del Desierto le otorgó a algunos miembros del gabinete del gobierno macrista tierras que aún hoy les dan riqueza a costa de los pueblos originarios a los que les hicieron la guerra". Hubo sectores de la izquierda que criticaron al evento por, según su valoración, edulcorar a un Marx según el ritmo de los tiempos, pero en realidad se trató de una jornada altamente politizada y de vanguardia.

"Yo puedo decir que coincido con un uno por ciento con las decisiones del gobierno -dijo a Infobae Alejandro Tantatián, director del teatro Cervantes y quien sostiene una programación de elevadísima calidad dramatúrgica-, pero también debo decir que no hubo nunca ningún reproche ni consejos por parte del gobierno para la programación de nuestras obras en el teatro. La autarquía del Cervantes ha sido siempre respetada y lo digo como funcionario público que soy".

El cierre de 34 puñaladas con sus “tangos proletarios”
El cierre de 34 puñaladas con sus “tangos proletarios”

Una jornada inmensa, por la cantidad de jóvenes presentes y por la masividad de su convocatoria. Que culminó con el grupo de tango 34 Puñaladas a sala llena cantando sus Tangos proletarios. Tangos que tuvieron una interrupción. El público en cierto momento empezó a cantar los versos populares que la oposición al gobierno denominó "el hit del verano". Hubo unos rasgueos de las guitarras que le dieron melodía a la canción. Marx, a sus doscientos años, seguramente habría sonreído.

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