
Ayer se realizó en Montevideo la obra Yo no muero, ya no más de Fernando Rubio, una apuesta en espacio público que busca problematizar sobre la violencia de género. Hoy, a las 18:30 horas, volverá a hacerse una nueva función. La coproducción se dio con la Comedia Nacional de Montevideo dentro de la programación del FIDAE 2017 (Festival Internacional de Artes Escénicas de Montevideo) en la explanada del Teatro Solís. Para que llegue a Buenos Aires todavía falta, pero hay una fecha aproximada: marzo de 2018.
Mezcla de espectáculo, de performance y de acto de concientización, esta obra teatral interpela al público y logra la participación de los ciudadanos. En Montevideo, los actores en escena son Andrea Davidovics, Alejandra Wolff, Cristina Machado, Gabriel Hermano, Jimena Pérez, Leandro Núñez Luis Martínez, Lucía Sommer, Roxana Blanco y Juan Saravi.

Un mes antes de las funciones, se instalan buzones en puntos estratégicos de la ciudad, para que los vecinos puedan poner allí testimonios anónimos acerca de situaciones de violencia de género propias o ajenas. Luego, en la función, se proyectan esas cartas en las paredes donde se realiza la obra.
Además, este director y dramaturgo argentino acaba de presentar su libro-objeto Todo lo que está a mi lado en el hall del Teatro San Martín. Allí narra la experiencia de la obra homónima que tiene 22 elencos femeninos con su dirección en todo el mundo, con los que recorrió más de 15 países instalando sus camas en espacios abiertos y públicos, centros de arte, museos, etc. Podría decirse que el teatro en espacios públicos es su marca registrada y su gran apuesta al presente. Esa fuerza es la que se plasma en Yo no muero, ya no más, concientizando también sobre la violencia machista.

Para adelantar algo, esta obra —que ya cuenta con el apoyo de la Unión Europea— se desarrolla en una caja de vidrio transparente ubicada en el medio de la ciudad, dentro de la cual un grupo de actores y actrices representan escenas haciendo visible lo que ocurre intramuros e interpelando al transeúnte, ciudadano de a pie, que en su recorrido diario, se vuelve ya no un espectador sino un observador activo de la situación y narración expuestas. Si se detiene, observa y se mete un segundo en la historia, ya no podrá salir. Está atrapado en la trama, ya fue persuadido.

¿Qué sucederá cuando esta obra llegue a Buenos Aires? El Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y la revista Anfibia de la Universidad de San Martín aportarán lo suyo para que la experiencia sea realmente movilizadora. Habrá que esperar.
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