"Vamos a hacer la revolución en los cines, ojalá", ríe y asegura Hernán Aguilar, el realizador Madraza, que se estrenó este jueves 25 de mayo. El film, que acaba de comprar Disney, cuenta la historia de una ama de casa maltratada que se transforma en una asesina a sueldo, a raíz de una seguidilla de injusticias que le suceden en la gran ciudad. Con un gusto particular por las historias extraordinarias, el director busca entretener y hacer reflexionar, y, por qué no, incomodar al espectador frente a un personaje cuya moral se pone en juego constantemente y provoca a la vez el sentido común de la audiencia.

– ¿Qué fue lo primero que se te ocurrió, la historia o el personaje?

– Se me ocurrió el concepto, pensé en qué bueno sería si un asesino a sueldo fuera una mujer de la que nadie sospechara, y mejor todavía si fuera una ama de casa. Entonces la idea surgió de ese concepto y a partir de ahí construí este personaje, que quería que fuera lo más real posible: un poco subida de peso y que vaya bajando, poniéndose mejor y más feliz en esta búsqueda de la felicidad matando gente. Yo creo que hay un poco de catarsis mía de rabia, o a veces impotencia frente a fuerzas mayores que nos pasan, la inseguridad, la inflación, la soledad, las ciudades grandes, el anonimato, la falta de contención, el rol de la mujer en una familia que muchas veces está oprimida, sobre todo en este tipo de estatus social. Y bueno, sí, todo esto está volcado ahí como una manera de expresar para que se pueda ver. Pero la verdad es que me concentré más en tratar de contar una buena historia que sea lo más real posible, y en la realidad están estas cosas, entonces es imposible para mí hacer una película real sin contar las cosas que nos pasan a todos en Buenos Aires.

– ¿Qué significa para vos, como director, que Disney haya comprado tu ópera prima?

– De pronto en Walt Disney la ven, les encanta y se enganchan, fue una movida seguramente difícil para ellos porque es una película muy chica. Es una decisión muy jugada de los ejecutivos, realmente los admiro, porque Disney no necesita comprar mi peliculita, ellos tienen Star Wars, tienen miles de películas que hacen muchísimo dinero. Y a mí, si me preguntás, como director me legitima un poco con la industria, porque Disney es la empresa más grande del mundo de cine. Si hay algo que saben es de cine, y yo no tengo estrellas en el rol principal, quizás en roles secundarios sí, pero en el rol principal no tengo un Darín, una estrella que lleva gente al cine, entonces si Disney la compró es porque es buena.

– ¿Es una película de género?

– Es una película rara e inusual en su género, parece una película policial pero no lo es, una de acción pero no lo es. Al principio parece una película costumbrista y de repente salta con todo para el otro lado, entonces me parece que mezcla mucho también, tiene mucha historia romántica entre un detective que se trata de levantar a la asesina todo el tiempo. Yo creo que eso es lo interesante, esto de ser degenerada, de ser una película que no se la puede encasillar y que hace que el espectador se sienta un poco incómodo, que de repente diga "Uh, yo estoy viendo a una mujer que está matando gente, y me estoy riendo y me estoy divirtiendo". También es un poco lo que le pasa al personaje, empieza a matar pero no se lo cuestiona mucho. Me parece que son cuestiones morales que está bueno experimentar en el cine, usarlo para explorar esas cosas de la psiquis humana, sin que nadie salga a matar, obvio (risas). Es una movida jugada la del género, porque es complicada en cuanto a la venta, a la producción, a los distribuidores les cuesta encasillarla, incluso en los festivales, entonces es arriesgado hacer algo así. Es mucho más fácil hacer una película de terror, o estrictamente policial, es mucho más fácil de vender. Pero por suerte en Mar del Plata la gente se divirtió muchísimo, y entendió el humor negro, que yo tenía mucho miedo que no se entendiera. Vos pensás: "Ojalá que se rían". Están pasando cosas terribles y vos te reís de eso, es complicado. Creo que es una película universal que puede llegar a más gente que las películas muy artísticas o intelectuales que quedan en un lugar elitista del espectador y no llegan a la mayoría de la gente.

– ¿Qué se puede destacar de Madraza?

– Hoy en día me parece que el cine argentino tiene muchos géneros pero que se conocen poco. Ese es un tema que por ahí es de distribución, que habría que discutir con el INCAA, y con otros organismos. Pero sí está instalado que el cine argentino es una cosa, durante muchos años se hicieron muchas películas muy parecidas medio bajón si querés, que ahora está cambiando. Hay como un concepto que tiene mucha gente de "Uy, me voy a aburrir". No es que yo reaccioné a eso y quise cambiarlo, pero en mi película pasan cosas todo el tiempo, hay mucha acción, hay tiros, hay suspenso, creo que eso la diferencia un poco de ese cine argentino de hace unos años. 

– ¿Cuál fue la etapa que más disfrutaste?

– Lo que mas disfruté fue escribir el guión, porque me encanta escribir y aparte ahí sos libre, podés hacer lo que quieras. Después todo lo que es producción en general es una pesadilla, es una maratón en la que uno está tratando de llegar al final y te duele todo, y tenés que seguir. Es una lucha en cada etapa con miles de palos en la rueda, peleas entre los productores, miles de cosas que cuando vos tenes tu bebé que es tu película que la pensaste hace tanto tiempo y querés que salga bien, todo te trauma y todo te estresa. Así que el proceso de producción es más difícil, pero al mismo tiempo con esa adrenalina tenés esos momentos que decís: "¡Guau, que buen plano!", o el equipo de repente se pone a aplaudir por una toma que salió buenísima y vos te emocionás, es muy fuerte el tema de la filmación. Después, la post producción la disfruto un poco más, es más tranquilo.

– ¿Es difícil hacer cine en Argentina?

– El cine argentino es difícil de hacer, de lograr, pero hay muchas facilidades también. El INCAA es un organismo buenísimo que nos da muchísimas herramientas para que el cine exista porque sino no existiría. Pero igual sigue siendo difícil recuperar la plata y sobre todo hoy lo más difícil es que la película se vea, que la película se mantenga en los cines. Y me parece que eso debería cambiar un poco. Y después tendría que haber un mínimo: si vos tenés diez salas de cine, por lo menos que en una haya cine argentino todo el tiempo, y que se mantengan un poco más. Porque hay gente que quiere ir a verlas y no tiene adónde. Y obviamente viene Batman y te sacan, porque esas hacen tres mil espectadores y la tuya hace mil, pero mil es un montón. Entonces decís: hay un montón de gente que quiere ver esto, entonces está bueno proteger esto. El miedo más grande de hacer una película en Argentina es que la gente no la vea aunque sea buena, y sucede, y el miedo más grande es que te la bajen rápido de cartelera. Vos llegás, hiciste todo el esfuerzo que es hacer una película, todo el esfuerzo que es llegar a comercializarla y ponerla en el cine, y a la semana la bajan. Y es un poco frustrante y estaría bueno proteger un poco desde ese lado.

El trailer de Madraza

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