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La represión en Cuba batió otro récord y alcanzó a un menor de 13 de años: “No me den más, soy un niño”

La ONG Prisoners Defenders denunció que en la isla hay 1.327 presos políticos. Las detenciones afectan a manifestantes, artistas, periodistas y personas que simplemente ejercieron actos de solidaridad

Una protesta pide la libertad de los presos políticos en Cuba (@_RodriguezJuan_/Archivo)
Una protesta pide la libertad de los presos políticos en Cuba (@_RodriguezJuan_/Archivo)
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El nuevo informe de la ONG Prisoners Defenders sacó a la luz este miércoles la persistencia y el endurecimiento de la represión en Cuba, con 1.327 presos políticos registrados al cierre de julio.

Entre las incorporaciones de este último mes destaca por su gravedad la detención y golpiza de un menor de 13 años en Santiago de las Vegas, así como la creciente utilización del destierro como condición para la excarcelación.

Las detenciones afectan a un mosaico amplio de la sociedad: manifestantes, artistas, periodistas, activistas y personas que simplemente ejercieron actos de solidaridad.

El mes, marcado por el quinto aniversario de las protestas masivas del 11 de julio de 2021 -más conocidas como 11J- evidenció una escalada renovada de la violencia desde el Estado. Prisoners Defenders identificó 36 nuevas personas arrestadas por razones políticas, 15 de ellas vinculadas a manifestaciones recientes, y subrayó una “criminalización” creciente del disenso público.

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Además, continúan observándose patrones de desnutrición, torturas y privación de atención médica entre quienes permanecen encarcelados: 459 presos políticos padecen patologías médicas graves.

Infografía con la bandera de Cuba, un puño sujetando barrotes de prisión, el número 1.327, e iconos de personas, salud, cadenas, balanza, maleta y mapa.
Una infografía expone el aumento de la represión política en Cuba (Imagen Ilustrativa Infobae)

La represión contra un menor durante las protestas

El caso más extremo es el de Alex Javier Hernández González, de 13 años. Según el relato de su madre, agentes policiales lo interceptaron y golpearon reiteradamente durante las protestas del pasado 22 de julio en Santiago de las Vegas.

El menor, sin orden de arresto y sin que mediara tutela judicial, suplicaba: “No me den más, soy un niño”.

Las lesiones, constatadas posteriormente, no fueron certificadas oficialmente. La policía suspendió su traslado al policlínico bajo el pretexto de una firma ausente.

Actualmente, Alex Javier permanece privado de libertad en el centro para menores “El Combinadito”, bajo custodia del Ministerio del Interior; y se desconoce tanto la imputación formal como la resolución sobre su caso.

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El régimen cubano arresta a un manifestante (YAMIL LAGE/AFP)
El régimen cubano arresta a un manifestante (YAMIL LAGE/AFP)

Artistas y periodistas, blanco de la criminalización del disenso

La lista de nuevos arrestos incluye a los músicos independientes Pedro Ernesto Farías (“El Feno”) y Rolando Almenteros (“El Bohemio”), detenidos el 7 de julio mientras grababan un video de protesta por los apagones en La Habana. Rolando fue golpeado violentamente y permanece incomunicado excepto por breves visitas en presencia policial, mientras Pedro Ernesto continúa privado de libertad sin cargos claros ni proceso judicial iniciado.

La represión también se extiende al ámbito digital y comunicacional. El creador de contenidos Yoesbel Rodríguez del Pino fue arrestado y sometido a reclusión domiciliaria—sin intervención de un juez—tras un operativo que derivó en la confiscación de todos sus equipos de trabajo. Mientras tanto, el periodista independiente Julio César Álvarez Marrero fue excarcelado sólo tras firmar un “acta de advertencia” en la que, de reincidir, podría ser acusado por “Desobediencia Penal Precriminal” conforme al nuevo Código Penal cubano. La vigilancia y el hostigamiento no han cesado.

El informe resaltó la reciente promulgación del Decreto 160/2026, que prohíbe las publicaciones periódicas y la actividad informativa a todos los actores económicos no estatales, cerrando legalmente cualquier resquicio a la prensa independiente ya en la práctica perseguida.

Personas sentadas en un paseo en La Habana (Europa Press/Archivo)
Personas sentadas en un paseo en La Habana (Europa Press/Archivo)

La solidaridad también recibe castigo

Los actos solidarios con otras personas privadas de libertad también son atacados desde el Estado. Aniley Martínez Ramírez fue arrestada tras llevar alimentos y productos básicos a la activista encarcelada Lizandra Góngora, quien cumple una condena de 14 años desde las protestas de 2021, padece graves problemas de salud y permanece sometida a aislamiento y dificultades crecientes de contacto con su familia. “La ayuda de Aniley resultaba especialmente importante para Lizandra debido a su delicado estado de salud”, expuso el documento, pues atraviesa episodios de anemia severa y hemorragias no tratadas.

Activistas como Lumey Guzmán y Humberto Michael Gonzáles Zamora fueron detenidos en medio de protestas pacíficas. La represión se acompaña, según Prisoners Defenders, de desapariciones forzadas breves y manipulación de pruebas.

El activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara en el Aeropuerto Internacional de Miami el pasado 18 de julio (AP foto/David Santiago)
El activista cubano Luis Manuel Otero Alcántara en el Aeropuerto Internacional de Miami el pasado 18 de julio (AP foto/David Santiago)

El destierro impuesto como condición de libertad

El informe subrayó la utilización, cada vez más frecuente, de la expatriación forzosa. Ejemplo de esto son los casos de Luis Manuel Otero Alcántara, deportado tras cumplir la totalidad de su condena; Yosvany Rosell García Caso, al que la administración penitenciaria comunicó que sería “enviado fuera de Cuba”, rechazo que la familia denuncia como una violación a su derecho a permanecer en el país; y Roilán Álvarez Rensoler, cuya liberación depende de que sus familiares le compren un pasaje para abandonar Cuba.

La salida del país se presenta como única alternativa para recuperar la libertad”, apuntó Prisoners Defenders. El exilio, detalló el informe, “añade el desarraigo, la separación familiar y el apartamiento de una voz crítica del territorio nacional”.

El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel (REUTERS/Norlys Pérez)
El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel (REUTERS/Norlys Pérez)

Condiciones, cifras y perfiles: el alcance de la represión

Con datos cerrados al 31 de julio, la lista oficial verifica 41 menores (39 varones y 2 mujeres) aún privados de libertad por causas políticas, no solo derivados de las protestas del 11J sino por “actos de sedición”, delito por el que 16 menores han recibido condenas con una media de cinco años de cárcel.

Según un reporte remitido a Naciones Unidas, en Cuba se recluye anualmente a al menos 410 menores en auténticas prisiones gestionadas directamente por el Ministerio del Interior. Además, 150 mujeres figuran bajo medidas cautelares o condenas de tipo político. Más de 450 presos registran problemas médicos graves, y 54 padecen trastornos psiquiátricos sin tratamiento.

En cuanto a la tipificación, los 1.327 presos políticos incluyen 801 convictos de conciencia (privados de libertad por sus opiniones o acciones pacíficas), 489 condenados de conciencia (bajo medidas restrictivas pero fuera de prisión) y 37 casos de otros presos políticos, quienes cumplen condenas en procesos que, aunque identifican acciones penalmente reprochables, han sido objeto de graves violaciones al derecho de defensa por móviles políticos.

Maykel Castillo "El Osorbo" se cosió la boca en prisión
Maykel Osorbo

Nuevos patrones represivos en el interior y acciones penales sin control judicial

La represión más reciente se enfoca geográficamente fuera de La Habana, con la mayoría de los nuevos casos concentrados en Camagüey, Guantánamo, Holguín, Las Tunas y Santiago de Cuba. Los informes reseñan operativos posteriores a “cacerolazos” y protestas por apagones, arrestos de líderes barriales y amenazas a quienes documentan o difunden información.

Una cita de Ana Ibis Tristá Padilla, activista condenada a 14 años de prisión pese a haber sido absuelta por falta de pruebas en el primer juicio, refleja la tenacidad de quienes permanecen encarcelados: “No estamos muertos, y menos callados”, afirma desde la prisión La Veguita de Las Tunas, donde enfrenta problemas renales, debilidad y pérdida de peso severa. Según el informe, “en Cuba, las absoluciones por sentencia judicial pueden ignorarse de forma arbitraria”, ya que la decisión de absolución fue anulada y el caso reabierto por orden del propio tribunal.

A nivel internacional, el caso del artista Maykel Osorbo destaca tras su traslado repentino y sin aviso. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos refrendó en julio la responsabilidad del Estado cubano en su desaparición forzada temporal, vulneración de derechos y reclamo por su inmediata liberación. Osorbo posee un “parole humanitario” aprobado por Estados Unidos, pero permanece encarcelado ya que Cuba condiciona su excarcelación al exilio.

Prisoners Defenders enfatizó que el sistema cubano de persecución judicial priva a los acusados de control judicial efectivo: fiscales pueden imponer directamente la prisión preventiva, sin que un juez conozca el caso. Y, en los juicios políticos, los testimonios acusatorios proceden casi exclusivamente de funcionarios de la Seguridad del Estado o el Ministerio del Interior.

La ONG recalcó que el fenómeno de la prisión política “no solo castiga hechos acontecidos, sino que busca impedir nuevas movilizaciones mediante el miedo, la vigilancia, el encarcelamiento y el destierro”.

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