Hospital Geriátrico en Costa Rica incorpora moderna terapia electromagnética para tratar la incontinencia urinaria sin cirugía en adultos mayores

La tecnología permite fortalecer el suelo pélvico mediante un procedimiento no invasivo, sin necesidad de contacto directo con el equipo y con la posibilidad de retomar las actividades cotidianas inmediatamente después de cada sesión

Guardar
Google icon
El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología incorporó una silla de estimulación magnética funcional para tratar la incontinencia urinaria. Crédito: CCSS
El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología incorporó una silla de estimulación magnética funcional para tratar la incontinencia urinaria. Crédito: CCSS

Las personas adultas mayores que padecen incontinencia urinaria cuentan desde ahora con una nueva alternativa de tratamiento en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (HNGG) incorporó una terapia de estimulación magnética funcional que busca mejorar el control de la vejiga mediante el fortalecimiento del suelo pélvico, sin recurrir a procedimientos invasivos ni generar interrupciones en la rutina diaria de los pacientes.

La nueva tecnología consiste en una silla especializada que utiliza un campo magnético de alta intensidad para estimular los músculos del suelo pélvico, la región lumbar, el abdomen, además de nervios, vasos sanguíneos y otros tejidos relacionados con el funcionamiento del sistema urinario. Una de sus principales ventajas es que el tratamiento se realiza sin contacto directo con el equipo, por lo que el paciente no necesita desvestirse durante las sesiones.

PUBLICIDAD

La incontinencia urinaria, caracterizada por la pérdida involuntaria de orina, es uno de los motivos de consulta más frecuentes entre la población adulta mayor. Aunque suele asociarse al envejecimiento, el hospital recordó que también puede presentarse como consecuencia del parto, la menopausia o de diversas intervenciones quirúrgicas, por lo que afecta a personas de diferentes edades.

Dra. Andrea Umaña, médico del hospital Nacional de Geriatría y Gerontología. Crédito: CCSS

Con la incorporación de este equipo, la Unidad de Incontinencia Urinaria del hospital podrá atender casos de incontinencia de esfuerzo, de urgencia y mixta. Cada sesión tiene una duración aproximada de 30 minutos y se realiza entre dos y tres veces por semana, de acuerdo con el criterio del médico especialista. Una vez finalizado el procedimiento, los pacientes pueden reincorporarse inmediatamente a sus actividades cotidianas, sin restricciones ni periodos de recuperación.

PUBLICIDAD

El equipo fue donado por la Asociación Pro Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (APRONAGE), gracias al aporte de diversas empresas y organizaciones, entre ellas Irex, Ingelectra, la señora Cecilia Herrera, la Asociación de Damas Peruanas y los recursos obtenidos mediante la venta de comidas típicas en la soda El Albergue, administrada por la propia asociación.

La directora del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, la doctora Milena Bolaños Sánchez, explicó que la incontinencia urinaria va mucho más allá de un problema físico, pues repercute directamente en la calidad de vida de quienes la padecen.

El equipo fue adquirido gracias a una donación gestionada por la Asociación Pro Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología. Crédito: CCSS
El equipo fue adquirido gracias a una donación gestionada por la Asociación Pro Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología. Crédito: CCSS

Según la especialista, muchas personas limitan sus actividades sociales, recreativas e incluso laborales por miedo a sufrir episodios inesperados de pérdida de orina. Esta situación puede conducir al aislamiento progresivo, afectar la autoestima y favorecer la aparición de ansiedad y depresión como consecuencia de la pérdida de autonomía.

La médica también advirtió que esta condición incrementa el riesgo de caídas, infecciones urinarias y otras complicaciones médicas, además de aumentar la dependencia de terceros para realizar actividades cotidianas. A ello se suma el estigma que todavía existe alrededor de la enfermedad, ya que muchas personas consideran erróneamente que se trata de una consecuencia inevitable del envejecimiento y, por vergüenza, retrasan la consulta médica y el inicio del tratamiento.

De acuerdo con la información suministrada por el hospital, los primeros resultados del tratamiento han sido alentadores. Los pacientes muestran mejoría desde las primeras sesiones y no presentan molestias asociadas al procedimiento. La estimulación magnética provoca contracciones musculares que fortalecen el suelo pélvico, mejoran el control de la vejiga y contribuyen a disminuir el dolor, lo que se traduce en una reducción de los síntomas y una mejor calidad de vida.

Dra. María de los Ángeles Solís, presidenta de Apronage

Con esta incorporación tecnológica, el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología amplía las opciones terapéuticas disponibles para una condición que afecta de forma significativa a miles de personas y que, pese a su alta prevalencia, continúa siendo subdiagnosticada debido al temor o la vergüenza de quienes la padecen. La expectativa del centro médico es ofrecer un tratamiento más accesible, cómodo y efectivo que permita a los pacientes recuperar su independencia y mejorar su bienestar sin necesidad de recurrir a procedimientos invasivos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD