Las 7 claves para entender por qué el régimen de Daniel Ortega quiere abolir elecciones en Nicaragua

El proceso comenzó con un pacto político en 2007, siguió con la reelección indefinida y terminó en un anuncio que apunta a consolidar una dinastía junto a Rosario Murillo

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Caricatura de Daniel Ortega y Rosario Murillo junto a urnas con el escudo de Nicaragua. Hay un micrófono y una multitud con puños y banderas en alto.
Una caricatura política muestra a Daniel Ortega y Rosario Murillo junto a urnas de votación, mientras ciudadanos en el fondo levantan pancartas de protesta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua ha profundizado su control político y plantea ahora la posibilidad de eliminar las elecciones en el país. Su propuesta, anunciada durante el 47 aniversario de la revolución sandinista, marca un nuevo punto de inflexión en la historia política nicaragüense. Ortega, exguerrillero y líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, argumenta que los comicios solo sirven para que la oposición busque recuperar el poder, por lo que aboga por suprimirlos de manera definitiva.

El anuncio se produce tras casi dos décadas en las que Ortega ha neutralizado a la oposición, modificado la Constitución para permitir la reelección indefinida y concentrado el poder en su círculo más cercano, incluida su esposa Rosario Murillo, actual “copresidenta”.

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Diversos organismos internacionales y críticos internos señalan que el régimen ha recurrido a la persecución de adversarios, la eliminación de partidos rivales y el control de todas las instituciones del Estado para perpetuarse en el poder, en un proceso que culmina ahora con la propuesta de abolir cualquier competencia electoral.

galeria daniel ortega
FOTO DE ARCHIVO: El presidente Daniel Ortega (C) llega para participar en la conmemoración del 39.º aniversario de la Revolución Sandinista en la plaza "La Fe" de Managua, el 19 de julio de 2018. El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, conmemoró el jueves el 39.º aniversario de la victoria de la Revolución Sandinista, que lo llevó al poder tras intensificar la represión contra los manifestantes que exigían su renuncia.

A continuación, se presentan las claves para entender el origen y las motivaciones detrás de la iniciativa de Ortega para abolir las elecciones en Nicaragua, según una recopilación de la agencia de noticias EFE:

Consolidación del poder desde 2007

Daniel Ortega regresó al poder en 2007 tras un acuerdo político con el expresidente Arnoldo Alemán, que permitió modificar la Constitución y reducir al 35% el mínimo necesario para ganar unas elecciones presidenciales. Ortega se impuso en los comicios de ese año con el 38% de los votos, beneficiándose de la fragmentación de la oposición.

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Modificación constitucional para la reelección indefinida

En 2009, la Sala Constitucional, dominada por magistrados afines al sandinismo, declaró “inaplicable” el artículo que impedía la reelección indefinida presidencial continua y limitaba a dos los mandatos. Esta decisión habilitó a Ortega a presentarse de manera indefinida, lo que consolidó su permanencia en el poder.

Eliminación de la competencia política y control institucional

En 2011, fue reelegido con el 62% de los votos, en medio de denuncias de irregularidades y cuestionamientos a la legalidad de su candidatura.

Desde 2016, Ortega ha endurecido su control sobre el proceso electoral. Ese año, se impidió la participación del principal partido opositor y se vetó la presencia de observadores internacionales de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión Europea y el Centro Carter, organismos que habían criticado la transparencia de los comicios anteriores.

Daniel Ortega y Rosario Murillo, mandatarios de Nicaragua.
Daniel Ortega y Rosario Murillo, mandatarios de Nicaragua. (Infobae Centroamérica/Cortesía Canal 6 Nicaragua)

Persecución y encarcelamiento de opositores

Ortega resultó reelegido junto a su esposa, Rosario Murillo, sin competencia. En 2021, Ortega fue reelegido nuevamente, esta vez con el 75% de los votos, tras la detención de siete aspirantes presidenciales de la oposición bajo cargos de “traición a la patria”. La OEA declaró que esas elecciones no fueron libres, justas ni transparentes, y carecían de legitimidad democrática.

Concentración total del poder

Ortega controla Nicaragua con su esposa como copresidenta desde febrero de 2025, tras una nueva reforma constitucional. La eliminación de partidos opositores, el control de los poderes Judicial, Electoral y Legislativo, y la persecución de disidentes le han permitido mantener el poder sin alternancia democrática.

Propuesta de abolir las elecciones

En el aniversario de la revolución sandinista, el pasado 19 de julio de 2026, Ortega anunció que no habrá más elecciones para evitar que la oposición intente recuperar el poder por la vía electoral. La iniciativa busca eliminar la posibilidad de alternancia y perpetuar a la familia Ortega-Murillo en el gobierno, replicando esquemas de control político observados en otros regímenes autoritarios de la región.

Opositores y analistas consideran que Ortega pretende consolidar una dinastía política y evitar el riesgo de perder el control del país. Según testimonios recogidos, la prioridad del sandinismo es mantener el poder a cualquier costo, como expresaba el excomandante Tomás Borge en vida.

Daniel Ortega y Rosario Murillo, mandatarios de Nicaragua, en conmemoración de revolución sandinista
Fotografía que muestra una camiseta con la imagen estampada del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, durante la celebración del 47 aniversario de la revolución que derrocó por la vía armada a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, este 19 de julio de 2026, en Managua (Nicaragua). EFE/ STR

Una Asamblea obediente que aprueba todo al régimen

La Asamblea Nacional de Nicaragua comenzó este martes a preparar reformas a la Constitución y otras leyes por orden de Ortega, con el objetivo declarado de impedir que la oposición vuelva a competir en elecciones, una decisión que abrió de inmediato un nuevo frente de rechazo internacional y elevó la presión diplomática sobre Managua.

El plan legislativo incluye sesiones especiales con el Consejo Supremo Electoral, organismo afín al Ejecutivo, para definir los pasos constitucionales, legales y formales que, según informó la propia Asamblea, servirán para “garantizar las bases jurídicas” de los cambios.

Los diputados y las “organizaciones correspondientes” tienen la orden de preparar “las leyes para que le pongan un muro, un bloque” a los que quieran competir en elecciones.

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