El sector agrícola de Costa Rica atraviesa una de sus peores crisis en décadas, según autoridades

Las autoridades y los productores alertan que el clima extremo, las plagas y el encarecimiento de los insumos están comprometiendo el sustento de miles de familias dedicadas a la siembra y la ganadería en el país

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El sector agrícola de Costa Rica enfrenta una crisis marcada por eventos climáticos extremos, plagas, enfermedades y el aumento de los costos de producción. (Foto cortesía MAGA)
El sector agrícola de Costa Rica enfrenta una crisis marcada por eventos climáticos extremos, plagas, enfermedades y el aumento de los costos de producción. (Foto cortesía MAGA)

El sector agrícola de Costa Rica enfrenta una de las crisis más graves de las últimas décadas, según reconocieron autoridades y productores en diversas regiones del país. Factores climáticos extremos, el avance de plagas y enfermedades, así como el aumento de los costos de producción, han puesto en riesgo la estabilidad de miles de familias dedicadas a la agricultura y la ganadería.

El fenómeno de El Niño ha impactado de forma desigual diferentes zonas productivas. En Guanacaste, la sequía ha sido especialmente severa, con un déficit de lluvias que ya afecta pastizales, cultivos y fuentes de agua. Productores ganaderos han tenido que recurrir a la compra de heno, suplementos alimenticios y agua para sus animales, lo que incrementa los gastos y reduce el margen de ganancia. Algunos han optado por trasladar sus animales a terrenos prestados o vender parte del hato para enfrentar la escasez de recursos. El Instituto Meteorológico Nacional reportó que, en zonas donde normalmente llueve cerca de 200 milímetros en mayo, este año apenas se han registrado algunas precipitaciones aisladas.

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El fenómeno de El Niño agravó la sequía en Guanacaste y el déficit de lluvias ya afecta pastizales, cultivos y fuentes de agua. (Foto cortesía Ministerio de Agricultura y Ganadería)
El fenómeno de El Niño agravó la sequía en Guanacaste y el déficit de lluvias ya afecta pastizales, cultivos y fuentes de agua. (Foto cortesía Ministerio de Agricultura y Ganadería)

Al mismo tiempo, otras regiones como el Caribe y Sarapiquí sufren el efecto contrario: lluvias excesivas, alta humedad y riesgo de inundaciones. Esta situación afecta la producción y la calidad de cultivos como el banano. El sector bananero ha reportado pérdidas significativas en los últimos años, agravadas por la propagación de enfermedades como la Sigatoka Negra, un hongo que debilita las plantaciones y reduce los volúmenes de fruta exportada. Las condiciones irregulares del clima han impedido la recuperación completa de los cultivos, lo que también ha perjudicado los ingresos de los productores y las exportaciones del país.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería implementó una estrategia nacional para enfrentar los efectos de El Niño y las irregularidades del clima. Entre las acciones impulsadas se encuentran capacitaciones para el uso eficiente del agua, fortalecimiento de sistemas de riego, desarrollo de campañas informativas y apoyo técnico para la atención de sequías. Además, se crearon fondos de emergencia y líneas de crédito en condiciones favorables, con el fin de apoyar a pequeños y medianos productores ante eventuales pérdidas. El fondo especial de emergencia “SBD a tu lado” y los mecanismos de reestructuración de deudas buscan dar alivio financiero a quienes enfrentan dificultades para sostener sus actividades productivas.

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Los productores ganaderos de Guanacaste compran heno, suplementos y agua, trasladan animales o venden parte del hato por la escasez de recursos. (Foto cortesía Ministerio de Agricultura y Ganadería)
Los productores ganaderos de Guanacaste compran heno, suplementos y agua, trasladan animales o venden parte del hato por la escasez de recursos. (Foto cortesía Ministerio de Agricultura y Ganadería)

A estas dificultades se suma la crisis en el sector apícola. Se estima que en lo que va del año han muerto cerca de 18 millones de abejas por exposición a pesticidas en la región del Pacífico Central. La pérdida de colmenas afecta la producción de miel y, sobre todo, la polinización de cultivos agrícolas, lo que puede repercutir en la productividad general del agro costarricense.

En distintas regiones, las autoridades han reforzado la vigilancia y el acompañamiento técnico. Se han impulsado obras de infraestructura, como reservorios de agua y sistemas de drenaje, para proteger los cultivos y el ganado. La coordinación con entidades del sector busca dotar a los productores de herramientas, financiamiento y apoyo institucional para enfrentar la crisis.

El agro costarricense atraviesa un momento de alta complejidad, con impactos directos sobre la seguridad alimentaria, el empleo rural y las exportaciones. La adaptación de los productores y las respuestas institucionales serán determinantes para afrontar los desafíos que impone el actual contexto climático y económico.

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