La población travesti trans quedó en una situación de vulnerabilidad extrema por la cuarentena total (María Paula Avila)
La población travesti trans quedó en una situación de vulnerabilidad extrema por la cuarentena total (María Paula Avila)

“Me explota el teléfono”, advierte la activista travesti Alma Fernández antes de decir “hola”. Sólo hace falta conocer una estadística para saber qué le piden en esos mensajes: se calcula que entre el 80 y el 90% de las travestis y mujeres trans subsiste o subsistió con la prostitución. Eso quiere decir que cobran por día y que la “cuarentena total” las dejó sin ingresos y, en muchos casos, bajo amenaza de desalojo de los hoteles en los que ya pagaban precios abusivos.

“Estamos viviendo todo esto con mucha preocupación porque hay un llamado constante de chicas travestis y trans de todo el país pidiendo ayuda para comer. La situación es tan insostenible que algunas salen igual a las zonas rojas, lo que se convirtió en una nueva excusa para que la policía las maltrate y las humille, como en la época de los edictos policiales”, describe. Habla de las figuras, derogadas hace más de 20 años, que sometieron a esta población a detenciones sistemáticas y a distintas formas de violencia institucional.

Alma Fernández sostiene una foto de Diana Sacayán, la activista asesinada en lo que se consideró un
Alma Fernández sostiene una foto de Diana Sacayán, la activista asesinada en lo que se consideró un "travesticidio".

“Nosotras vivimos siempre en el aislamiento social. La sociedad nos enseñó a vivir de noche, a ocultarnos. Hay muchas pidiendo alimentos y otras que están a punto de quedar en situación de calle porque las quieren desalojar. El aislamiento social nos hace más clandestinas de lo que ya éramos. Volvimos a vivir con miedo, volvimos a vivir el día a día”.

Ayer mismo -con el apoyo de activistas de Ammar (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina)- ocho mujeres trans que viven en el Hotel Saavedra resistieron un desalojo, mientras el dueño les sacaba las cosas a la calle. El tema tomó repercusión, por lo que el gobierno de la Ciudad resolvió entregarles una cuota de emergencia. Las ocho serán incorporadas a un amparo colectivo que fue presentado por el Ministerio de Defensa de la Ciudad (en el que ya hay otras 300) para que el gobierno porteño les garantice una vivienda digna.

La situación es tan delicada que el jueves por la noche, durante la entrevista que dio en la Televisión Pública, el presidente Alberto Fernández habló del tema. “Días atrás me llegó al celular un mensaje de alguien que me decía que era una persona transgénero y me planteaba que estaban en una situación de mucha debilidad porque no tenían planes. Lo llamé a Daniel Arroyo (ministro de Desarrollo Social) para ver cómo era esa situación. Identificamos que había 8.000 personas en esa situación y ya estamos definiendo cómo los planes llegan a ellos también”, dijo.

Alba Rueda, subsecretaria de Políticas de Diversidad de la Nación, fue activista trans antes de ser funcionaria. “Muchas chicas ya estaban viviendo muy al día y ahora que no pueden salir están atravesando situaciones económicas muy complejas. En los centros urbanos muchas viven en hoteles, que ahora amenazan con echarlas si no pagan. En algunas provincias, como en Salta, entre las que no tienen posibilidades de subsistir y salen otra vez a chambear, tenemos denuncias abusos policiales, que las sacan con balazos de goma”, describe en diálogo con Infobae.

Y continúa: “También hay chicas trans migrantes que tenían sus documentos en trámite y ahora están indocumentadas. Todo esto muestra cómo la desigualdad se profundiza todavía más en momentos de crisis”. A esta situación hay que sumar que la enorme mayoría no tiene obra social y, al no haber accedido nunca a un trabajo formal, tampoco tienen jubilación.

En muchos casos necesitan comida, en otros, un lugar donde vivir porque las están desalojando (Gabriela Hernández)
En muchos casos necesitan comida, en otros, un lugar donde vivir porque las están desalojando (Gabriela Hernández)

Según cifras oficiales, antes de las medidas de aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus, había unas 1.000 personas travestis y trans inscritas en el programa “Hacemos Futuro”. Desde que comenzó el aislamiento, trepó a 8.000 (mujeres y varones). Son 8.500 pesos que, en una situación habitual, tardarían dos meses en empezar a cobrarse. Quienes están trabajando en el tema aseguran que el cobro sería a fin de mes o a comienzos de abril (el mail para quien necesite asistencia es subsediv@mingeneros.gob.ar).

Desde la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, informaron que también ingresaron al Programa “Potenciar Trabajo” las primeras 2.725 personas trans en estado de vulnerabilidad (se pueden inscribir acá).

“No nos abandonen”

El tema es tan dramático y tan urgente que distintas ONG salieron a hacerle frente a la emergencia. Entre ellas, “100% Diversidad y Derechos” y “La Rosa Naranja” (junto a las que integran el espacio Orgullo y Lucha), crearon la Red LGBTI+ “Nos cuidamos entre todes”, que incluye una campaña de donaciones, la asistencia a personas LGBTI+ en situación de extrema vulnerabilidad social, el acompañamiento al ingreso a los subsidios estatales de emergencia y el monitoreo de las políticas públicas específicas. Quienes quieran hacer donaciones pueden hacerlo acá.

Esta semana entregaron 60 kits de ayuda a la población trans de las zonas de Constitución, Villa Crespo y Morón, y están coordinando la distribución de 150 bolsones más en Constitución. Los próximos días, en alianza con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) harán lo mismo con 260 kits, especialmente a población trans migrantes.

Nadir cardozo es activista trans y trabaja como promotora de salud y Derechos Humanos en la Fundación Huésped. “Es una situación muy preocupante", dice a Infobae. "Casi el 90%de las compañeras hacen trabajo sexual o están en situación de prostitución. Viven el hoteles porque no tienen recibos de sueldo o garantías propietarias para alquilar y pagan hasta 1.000 pesos diarios por una piecita. El aprovechamiento de los propietarios es histórico pero ahora quedan en la calle si no pueden pagar”.

Distintas ONG salieron a asistirlas con bolsones de comida y productos de limpieza (Gabriela Hernández)
Distintas ONG salieron a asistirlas con bolsones de comida y productos de limpieza (Gabriela Hernández)

Fueron muchas las organizaciones que se hicieron eco del pedido #NoNosAbandonen que hicieron por las redes sociales y salieron a asistirlas. Lo hicieron también desde el bachillerato popular trans Mocha Celis, desde Ammar, desde Casa Trans y desde ATTA (Asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina), la entidad a la que Nadir también pertenece.

Los problemas de vivienda van todavía más lejos: hace una semana, una pareja de mujeres trans lesbianas presentó un hábeas corpus planteando que iban a ser desalojadas en dos días y que necesitaban permiso para viajar a Costa del Este sin ser detenidas, donde un familiar podía alojarlas durante el aislamiento. Primero habían ido a pedir el permiso a la comisaría donde les dijeron que, “de no tener donde residir, debían alojarse en un lugar para indigentes”. El juez lo rechazó porque consideró que un hábeas corpus no era procedente en un caso como éste.

Varones trans

La situación también es delicada, aunque con distintos matices, para los varones trans. Quien lo explica a Infobae es Santiago Merlo, coordinador de la “Casa de varones trans y familias” de Córdoba. Él, junto a otros activistas, obtuvieron un permiso para poder llevar alimentos para quienes quedaron sin ningún medio de subsistencia.

Santiago Merlo (a la derecha) junto a otros varones trans reparten alimentos para asistir a sus compañeros.
Santiago Merlo (a la derecha) junto a otros varones trans reparten alimentos para asistir a sus compañeros.

“La mayoría de nosotros subsistimos haciendo comida a pedido, algunos son artistas o sonidistas en eventos, otros hacen changas, como cortar el pasto o trabajos de electricidad, otros cuidan a personas mayores y 2 de cada 5 ejercen el trabajo sexual”, describe. Absolutamente todos sus modos de subsistencia se vieron afectados por las medidas de aislamiento. También el de Santiago, que es docente y subsistía dando charlas que se cancelaron.

“A los que ya estaban en una situación de fragilidad los mató. A los que la estábamos piloteando, volvimos a retroceder varios escalones”. Su familia, de hecho, sacó un crédito para que él pueda pagar el alquiler de la Casa trans, que es donde vive.

La situación detonó otros riesgos, incluso para la salud mental: “Varios volvieron a entornos de violencia. Algunos tuvieron que volver a las casas de sus ex parejas por no tener donde vivir; otros tuvieron que volver con sus familias fingiendo ser quiénes no son porque no saben o no aceptan su identidad de género. Me encontré yendo a repartir alimentos a las casas de compañeros trans y, cuando sale el padre a recibirme, preguntarle ‘¿está su hija?’. Para nosotros es volver a la invisibilidad. Es muy duro tener que volver a fingir y encima no los puedo abrazar”.

En las manos, las donaciones. Sobre el vehículo, la bandera trans.
En las manos, las donaciones. Sobre el vehículo, la bandera trans.

Están juntando plata para comprar comida o para no quedar en la calle pero también para pagar las hormonas garantizadas por la Ley de identidad de género, que no en todos lados están consiguiendo. A Santiago le angustia ver cuánta gente sólo está pensando en su cuarentena personal -cómo hacer gimnasia en casa, cómo decorar macetas-. “Yo creo que podrían unirse y ver qué están necesitando los otros. Creo que esa solidaridad es la única forma de de que nos podamos salvar de verdad”.

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