
En vísperas de una nueva presidencia en Colombia, vale la pena pensar cuál debe ser el rol del país en este orden mundial emergente. Hay claves del futuro internacional de Colombia en su pasado. La habilidad que las élites nacionales han mostrado para gestionar inteligentemente la hegemonía estadounidense ha permitido, por ejemplo, metabolizar pérdidas como la de Panamá, mientras que en otros países el discurso del despojo sigue siendo una bandera demagógica raída.
Esto es de un realismo y una madurez inusuales en Latinoamérica. Y uso el verbo metabolizar porque es eso, absorber insumos del ambiente para generar energía y preservar la viabilidad. Así ocurrió en los estertores de la Guerra Fría, con la cooperación creciente en la guerra contra las drogas, y luego, en el momento unipolar de expansión liberal, que sirvió de marco para el Plan Colombia. Eventos como el nacimiento de la OEA en Bogotá y la participación del Batallón Colombia en Corea apuntan en la misma dirección.
PUBLICIDAD
Como en cada uno de esos momentos, hoy nos encontramos bajo una política exterior estadounidense dispuesta a ejercer presión e incluso a recurrir a la fuerza para hacer valer su primacía hemisférica. Washington está cerrando el debate sobre su esfera de influencia. De la Casa Blanca de Trump 2.0 emanan eslóganes llamativos, pero el que más llama mi atención es “Decline is a choice”, que suena mejor en español como “La decadencia es opcional”.
Esta postura responde a un cálculo estructural sobre la posición de EE. UU. frente a competidores que aprovecharon casi treinta años de desatención hemisférica para insertarse en cadenas logísticas, energéticas y digitales del continente, en varios casos también como proveedores de armas y tecnologías de control social.
PUBLICIDAD
La competencia con esos rivales convirtió al hemisferio en un frente prioritario, y el costo político interno de tolerar la penetración hizo obsoletas las viejas tolerancias.
Cualquier potencia que percibe un deterioro de su posición global tiende a consolidar su dominio en la región inmediata, y los Estados débiles de esa región tienen entonces dos caminos extremos. El primero busca la autonomía plena y desafía abiertamente al poder dominante, asumiendo el costo que vendrá en forma de sanciones, aislamiento, deterioro económico y, en los casos extremos, intervención militar. Ese costo rara vez lo pagan los gobernantes, pero siempre la población. El segundo camino es la renuncia a la autonomía absoluta y a su ejercicio funcional dentro de los márgenes que el poder dominante tolera, ampliándolos por vía de la negociación cuando haya espacio para ello. ¿Acaso vale la pena sacrificar generaciones a la pobreza y la humillación en aras de un orgullo nacional grandilocuente pero impráctico? Los tiránicos revolucionarios y sus soñadores seguidores creen que sí, desde luego.
PUBLICIDAD
La historia de Colombia enseña calma antes que ímpetu, razón sobre pasión, y resultados antes que sueños febriles. Por ello, el próximo gobierno colombiano debe apelar a la sensatez de no confrontar a una superpotencia que decidió regresar a su región y que se encuentra en un proceso de reestructuración del orden internacional orientado a detener y revertir su declive. La sensatez admite márgenes, por supuesto. ¿Qué temas son negociables y cuáles no? Un alineamiento inteligente vale mucho más que una rebeldía costosa que no será tolerada y cuyos costos pagarían los colombianos. La política exterior de un Estado mediano como este tiene como función principal proteger a su población de los errores de cálculo de sus élites. Cuando esa función se subordina a la épica del gobernante de turno, el resultado es previsible y lo hemos visto en Venezuela, Cuba y Nicaragua. En este orden hemisférico hegemónico, realismo y madurez son activos invaluables.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
José Obdulio Gaviria envió un mensaje al ‘abelardismo’ y defendió el liderazgo de Álvaro Uribe tras la elección del presidente del Senado
El exasesor presidencial reaccionó la elección de la nueva mesa directiva del Senado, defendió la estrategia política del expresidente y cuestionó las versiones sobre un supuesto debilitamiento del Centro Democrático de cara a las próximas elecciones

De la Espriella protagonizó insólito registro: desde hace casi 30 años un presidente electo no perdía la presidencia del Senado en su primer año
El presidente entrante no pudo ganarle el pulso al partido Centro Democrático, que recibió el sorpresivo respaldo del Pacto Histórico en la postulación y elección de Honorio Henríquez como el primer titular del legislativo para este nuevo periodo

Lina Tejeiro aclaró los rumores sobre su amistad con Greeicy Rendón en medio de su embarazo: esto dijo
La ausencia de fotos y apariciones conjuntas por más de un año impulsó especulaciones, que crecieron tras el anuncio de su primer bebé y la participación de la actriz en ‘MasterChef Celebrity’

Jimmy Butler, a ritmo de J Balvin, compartió su experiencia acompañando a la selección Colombia en el Mundial 2026
El basquetbolista de la NBA siguió a la Tricolor y asistió a dos de sus partidos más importantes del torneo. También estuvo de fiesta con Ryan Castro

Gobierno entrante de Abelardo de la Espriella tuvo conversaciones con Ecuador para enfrentar el crimen en la frontera: “Van a iniciarse los ataques”
El ministro del Interior ecuatoriano, John Reimberg, aseguró que se tomarán medidas desde el día “número uno” y que la fuerza pública de su país está lista para atacar a las organizaciones delincuenciales

