“No teníamos dónde escondernos”: misión médica sobrevivió a robo y combate armado en una misma jornada en Cauca

Una misión médica vivió dos episodios de violencia en menos de un día: primero un asalto armado y horas después quedó atrapada en un enfrentamiento entre disidencias y fuerza pública

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IMAGEN DE REFERENCIA DE MISIÓN MÉDICA| 
DANIEL GARZON HERAZO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO
IMAGEN DE REFERENCIA DE MISIÓN MÉDICA| DANIEL GARZON HERAZO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO

“No teníamos dónde escondernos”, esa frase resumió la jornada que vivieron tres integrantes de una misión médica que sobrevivieron a un robo armado y horas después quedaron atrapados en medio de un combate en el sur del Cauca, citado por Blu Radio.

La fuerza de la noticia está en que el personal médico enfrentó dos hechos violentos distintos en un mismo día, un ángulo que expone cómo la crisis de seguridad también golpea a quienes cumplen labores humanitarias en zonas sensibles.

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El caso involucró a un médico rural, una auxiliar de enfermería y un conductor de ambulancia que regresaban de Cali luego de trasladar a un menor herido en el atentado de la vereda El Túnel, cuando comenzaron a vivir una secuencia marcada por el miedo.

El primer episodio ocurrió en la mañana, en el kilómetro 138 de la vía entre Cali y Popayán, cuando la ambulancia fue interceptada por hombres armados que obligaron al equipo a desviar el camino para robar los equipos médicos con los que estaba dotado el vehículo.

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Combates entre grupos criminales que buscan el control territorial en Betulia resultaron en la muerte de un hombre y heridas a dos personas. Autoridades intentan restaurar la calma en la zona - crédito Colprensa
El primer episodio ocurrió en la mañana, en el kilómetro 138 de la vía entre Cali y Popayán, cuando la ambulancia fue interceptada por hombres armados que obligaron al equipo a desviar el camino para robar los equipos médicos con los que estaba dotado el vehículo - crédito Colprensa

Los primeros tres párrafos concentran la dimensión principal del caso: una misión médica asaltada y luego atrapada bajo fuego cruzado. Ese es el hecho que convierte el episodio en una señal de alarma sobre los riesgos que enfrenta el personal de salud.

Según los testimonios conocidos, los hombres que interceptaron la ambulancia cubrían sus rostros con pasamontañas y, bajo amenazas con armas de fuego, exigieron abrir el vehículo y entregar los elementos médicos.

“Fueron minutos de zozobra y pánico, porque los dos delincuentes gritaban que abriéramos la ambulancia y nos apuntaban con armas de fuego”, relató uno de los testigos, citado por Blu Radio.

El robo, según los afectados, superaría los doce millones de pesos en equipos e insumos, un golpe que además dejó interrogantes sobre el uso que podrían dar a esos elementos hurtados.

Tras ese episodio, los integrantes de la misión acudieron a una estación de Policía para instaurar la denuncia y, pese a lo ocurrido, decidieron horas más tarde emprender el regreso hacia La Unión, en Nariño.

Fue en ese retorno cuando se produjo el segundo hecho que marcó la jornada. Hacia las cuatro de la tarde, en el sector de El Bordo, quedaron en medio de un combate entre disidentes de las Farc y la fuerza pública.

Combates en Valle del Cauca con disidencias Farc - crédito X
Combates en Valle del Cauca con disidencias Farc - crédito X

Ese giro convierte la historia en algo más que un caso de inseguridad vial: pasa a reflejar el impacto del conflicto sobre misiones humanitarias.

De acuerdo con el relato entregado por los sobrevivientes, comenzaron a escuchar intensos disparos y el sobrevuelo de helicópteros mientras permanecían sin posibilidad de huir o buscar refugio fuera de la ambulancia.

“Solo escuchamos intensos disparos y el sobrevuelo de los helicópteros. No teníamos dónde escondernos y decidimos permanecer dentro de la ambulancia para protegernos”, relató uno de los afectados, citado por Blu Radio.

La decisión de permanecer dentro del vehículo terminó siendo la única opción en medio del combate. El testimonio reveló además el impacto emocional de vivir una confrontación armada en primera persona.

Otro de los sobrevivientes aseguró que no logra comprender cómo tuvieron que afrontar dos hechos violentos aislados en una misma jornada y salir ilesos. El relato también dejó ver secuelas psicológicas por lo ocurrido.

Uno de los enfoques más fuertes para esta historia es que una misión médica terminó convertida en víctima doble de criminalidad y conflicto armado. Ese elemento eleva el interés informativo del caso.

La directora del Hospital Eduardo Santos de La Unión confirmó lo ocurrido y explicó que el equipo logró llegar sano y salvo a su destino pese a la gravedad de los dos episodios enfrentados.

El caso también volvió a poner atención sobre los riesgos para el personal de salud en corredores atravesados por violencia, especialmente cuando cumplen misiones de traslado y atención en territorios complejos.

Además del robo de equipos médicos, el hecho expuso la vulnerabilidad de ambulancias y misiones sanitarias en zonas donde coinciden delincuencia común y confrontación armada.

Mientras los tres integrantes lograron sobrevivir, el episodio dejó una nueva alerta sobre las condiciones en que opera el personal médico en regiones afectadas por inseguridad y conflicto.

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