Mientras en los juzgados de Bogotá sigue la investigación por el asesinato de Jaime Esteban Moreno, estudiante de Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad de los Andes, presuntamente a manos de Juan Carlos Suárez y Ricardo González, en Facatativá (Cundinamarca), la familia de Cristian David Ortega pide justicia para evitar que su homicidio quede impune.
En el municipio cundinamarqués, la noche del 31 de octubre de 2025 terminó con el crimen de Ortega, un joven deportista y entusiasta del skateboarding, que fue atacado por un grupo de personas tras una seguidilla de amenazas vinculadas a la expareja de su entonces compañera sentimental. Así lo narró su hermano en una entrevista difundida por el videopódcast Conducta Delictiva.
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Cristian David Ortega, de 27 años, alternaba sus días entre el trabajo como operario de bodega y la práctica del skateboarding. Su familiar lo describió como una persona activa, alegre y solidaria con sus amigos. “Siempre regresaba cansado del trabajo, pero aún así salía en busca de sus amigos para animarlos. Era alguien que nunca tenía problemas con nadie”, relató su hermano en la citada entrevista.
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Sin embargo, la llegada de una mujer a su vida que, presuntamente, cargaba con un pasado marcado por los conflictos con su expareja y padre de su hija, terminó por afectar directamente a Ortega hasta provocarle la muerte.
En el relato de Sebastián, su hermano, recordó que conoció a su última pareja a través de una de sus hermanas, y muy pronto la relación se vio atravesada por la presencia del presunto homicida.
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La familia de Cristian David denunció que tanto él como su hermana recibieron amenazas y hostigamientos. “Él tenía miedo por su vida, mencionaba que lo habían amenazado y que no podía andar tranquilo”, aseguró Sebastián.
En los días previos al ataque, Ortega y su entorno notaron un incremento de la hostilidad. Solicitudes de amistad inusuales, mensajes intimidatorios y la presencia persistente de personas vinculadas al antiguo círculo de la expareja alimentaron la preocupación. “Sabíamos quiénes eran, nos cruzábamos en el barrio. Nunca hubo un enfrentamiento directo, pero sí mucha tensión acumulada”, explicó el entrevistado.
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Así ocurrió el crimen
El día del crimen, Cristian David Ortega decidió no acudir a su trabajo habitual. Pasó la jornada con amigos en el skatepark de Facatativá y después participó en una reunión en el parque central mientras esperaba a su pareja.
La agresión ocurrió poco después, en medio de la multitud que celebraba la noche de disfraces. Según la versión de su hermano, Ortega fue atacado cuando se encontraba con su novia por la expareja de esta y otros sujetos, que lo hirieron con arma blanca.
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“Se camuflaron entre la gente y cuando intentamos reaccionar ya era tarde. Él se desvaneció, logramos llevarlo en una patrulla al hospital, pero no sobrevivió”, recordó el familiar.
El joven agregó que obtuvo el testimonio de una persona que vió al presunto agresor minutos después del ataque. “Nos comunicó un amigo que en el momento que ellos cometen el hecho se van para un bar, empiezan a hablar de lo cometido, que él empieza a vomitar, la pareja de la muchacha. Mi amigo nos decía: ‘No, ese llegó aquí vomitando, perro cagado de la risa’, que decían que estaban tomados”.
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En su afán por lograr justicia, los hermanos de la víctima acudieron a las redes sociales para dar a conocer el caso y los presuntos responsables del hecho, logrando avances en vano. A pesar de que una de las personas involucradas se presentó ante la justicia, fue puesta en libertad por falta de pruebas concluyentes. “La policía revisó las cámaras del parque, pero el ángulo no permite identificar a los agresores con claridad”, detalló Sebastián en la entrevista.
Sebastián relató que desde la partida Cristian David Ortega, su familia no volvió a ser la misma. Recalcó que se trataba de un joven con proyectos personales, gran dedicación al deporte y el deseo de formar un hogar. Amigos y familiares insisten en que el crimen dejó una profunda huella en la comunidad y resaltan la ausencia de respuestas contundentes por parte de las autoridades locales. “Lo único que mi hermano hizo fue enamorarse de alguien, querer hacer su vida y ser papá”, expresó su hermano entre lágrimas.
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Por último, Sebastián reconoció que ha sido intimidado por personas que serían allegadas al presunto agresor: “Si algo nos llega a pasar a mí, a mis familiares, a mis amigos, quiero que sepan que hay por donde llegar, por donde caer, por donde empezar. Vamos a esperar que se haga justicia (...)”.
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