
El actor Kepa Amuchastegui falleció el 27 de mayo a las 11:11 de la noche, a los 84 años. Era ampliamente conocido por su destacada trayectoria en el teatro y la televisión.
Según informó su familia a través de redes sociales, el artista murió con serenidad tras una lucha contra el cáncer de vejiga, enfermedad que había deteriorado significativamente su salud.
En un emotivo mensaje, sus seres queridos destacaron el amor con el que será recordado y la paz que marcó sus últimos momentos: “Se nos fue, con un respiro lento y sereno, esta bellísima persona. Lo recordaremos siempre con mucho amor”.
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En una entrevista con el programa Claro Oscuro de El Espectador, Amuchastegui había compartido en vida su deseo de ser recordado como un hombre bondadoso y honesto, tanto en su vida personal como en su carrera artística.
“Me gustaría ser recordado como lo que soy, básicamente un actor, y una cosa que viene desde generaciones de mis padres y mis abuelos, que fue siempre ser bueno, ser bueno en la vida. Yo me he esmerado por serlo, bueno en el sentido de la bondad, de no hacerle mal a nadie, y de procurar, a través de lo que uno haga, ya sea arquitecto, ingeniero, poeta o actor, tratar de ser lo más honesto posible con lo que hacemos y con lo que queremos dar. Entonces, quiero que me recuerden como una persona así, buena y honesta en lo que hago y en lo que digo”, expresó.
Además, a través de un video publicado en Instagram el 28 de abril de 2025, expresó que su mayor anhelo era morir sobre un escenario, lugar que consideraba su verdadero hogar. Sin embargo, las complicaciones derivadas de su enfermedad y las cirugías a las que fue sometido lo llevaron a aceptar que ese sueño no sería posible.

“Pensé, y así se lo dije a todo el mundo, que prefería morir sobre un escenario que ha sido lo mío toda la vida que en una cama cualquiera, pero tras las dos operaciones que me habían hecho quedé en un estado de debilidad total y la recuperación era muy lenta... Lo intentamos por todos los medios. De común acuerdo renunciamos a la idea”, reveló.
En el video, el actor explicó que, tras dos operaciones, su estado físico quedó tan debilitado que dependía de un caminador y una silla de ruedas, lo que le impidió continuar con su trabajo en el teatro: “No podré volver a trabajar en lo que sé hacer, actuar, dirigir y escribir”.
Kepa Amuchastegui nació el 9 de diciembre de 1941 en Bogotá, en el seno de una familia de inmigrantes vascos. Su padre, que había huido de España durante la Guerra Civil, llegó a Colombia en circunstancias inusuales: acompañando un cargamento de cerdos de raza pura que serían importados al país.

“Mi papá salió huyendo en tiempos de la guerra civil española (...) Mi papá trabajaba para el gobierno nacionalista vasco como tesorero y, si lo hubieran atrapado allá, lo hubieran ejecutado ahí mismo (...) en Bélgica conoció a unos colombianos que estaban en el proceso de comprar unos marranos de pura raza para importarlos a un país llamado Colombia y le propusieron a mi papá: “¿Usted por qué no se va con los marranos y a una finca que tenemos en Sibaté?” Y papá dijo: ‘Entre irme a Rusia, quedarme aquí, que ya viene la Segunda Guerra Mundial con el señor Hitler, no puedo regresar a España. ¿Colombia? ¿Dónde queda eso?’ preguntó. Le explicaron y se vino en un barco con los marranos”, explicó en una pasada entrevista en el programa Bravíssimo.
Aunque inicialmente Kepa estudió arquitectura, fue durante su etapa universitaria cuando descubrió su verdadera pasión por el teatro. Se unió al grupo teatral de la universidad, donde más tarde se convertiría en director, marcando el inicio de una carrera artística que lo llevaría a convertirse en uno de los referentes del arte dramático en Colombia.
En busca de perfeccionar su talento, Amuchastegui viajó a París para formarse como actor. A su regreso a Colombia en 1968, fundó el teatro La Mama, un espacio que se consolidó como un pilar del teatro experimental en el país. Posteriormente, trabajó con la Royal Shakespeare Company en Londres, experiencia que enriqueció aún más su formación artística. En 1971, regresó a Colombia para continuar su labor como actor y director.

Su debut en la televisión llegó en 1983 con la producción La pezuña del diablo, y desde entonces participó en numerosas telenovelas y series que lo convirtieron en un rostro familiar para los televidentes.
Entre sus trabajos más recordados se encuentra su papel en la icónica telenovela Yo soy Betty, la fea, donde interpretó a un personaje entrañable que lo mantuvo vigente en la memoria del público. Además, formó parte de producciones como La ley del corazón, Yo no te pido la luna, La Pola, La nieta elegida y Rojo carmesí, entre muchas otras.
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