Este es el conjunto residencial en Bogotá que en 100 años fue convento, colegio y casa de torturas

Durante el Gobierno del general Rojas Pinillas las historias de terror dentro de la construcción empezaron a esparcirse por la ciudad

Guardar
Durante el Gobierno del general
Durante el Gobierno del general Rojas Pinillas las historias de terror dentro del complejo empezaron a esparcirse por la ciudad - crédito @niicko.photo y @elponzophoto para Enamórate de Bogotá / Facebook

Las que hoy son habitaciones, pasillos y salas de apartamentos, pudieron ser en algún momento habitaciones de tortura, tras el golpe de estado de 1953, con el que el general Rojas Pinillas ocupó la presidencia de Colombia hasta 1957.

Así lo dio a conocer en medio de un recorrido por el centro de Bogotá la creadora de contenido Angie Rojas, conocida en redes como Soy la distraida.

Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel.

Este lugar fue un convento, una iglesia, un colegio, una estación de Policía e, incluso, un lugar de torturas. Se llama Calle del Sol, su construcción inició en 1917 y estaba destinada a ser un monasterio: el Seminario menor de Bogotá”.

Las historias que desde principios del siglo XX se tejieron sobre esta fortaleza neogotica van de lo macabro a lo paranormal, ya que la represión y espiritualidad siempre se hicieron presentes.

En apenas 100 años fue convento, iglesia, colegio y casa de torturas - crédito @soyladisytraida

Posterior a eso se convirtió en un convento para monjas y en 1953 el gobierno de general Rojas Pinilla lo convierte en una nueva sede del servicio de inteligencia secreto de Colombia. Durante esa época se atribuyeron prácticas de tortura y encarcelamiento en los sótanos de este edificio”.

Fue entonces que las historias traspasaron la edificación con acabados elegantes y un color particular, que se destaca entre las demás construcciones color concreto o ladrillo de la zona centro.

Y, finalmente, “del 57 al 70 se convierte en una estación de Policía y, luego, en un colegio para los hijos de los funcionarios del DAS. Finalmente, luego de varios años de encontrarse en desuso, unos inversionistas colombianos y extranjeros decidieron convertirlo en un conjunto residencial”.

Templo mormón en Bogotá también funciona como posada: esta y otras curiosidades ocurren en su interior

En su interior funciona también un pequeño hostal - crédito @quinteropfeifer / TikTok

El templo mormón de Bogotá, ubicado en la autopista Norte con calle 127, en el norte de la ciudad, ha sido durante años un misterio para miles de ciudadanos que solo tienen como referencia su imponente fachada y los mitos urbanos que lo rodean. Inaugurado en 1999, pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como mormones. Según explicó el creador de contenido Santiago Quintero Pfeifer, en su interior se encuentra incluso un pequeño hostal destinado a los mormones que llegan a la ciudad.

“El terreno de este templo tiene 10 mil metros cuadrados y es el lugar más importante de quienes practican esta fe en Bogotá”, destacó Quintero Pfeifer. Además, uno de los detalles más característicos de la estructura es la figura del ángel Moroni, elaborada en fibra de vidrio, que funciona también como pararrayos y puede divisarse desde grandes distancias.

Rumores y leyendas urbanas indican
Rumores y leyendas urbanas indican que bajo el templo hay túneles que llevan al aeropuerto y a la embajada de los Estados Unidos - crédito Aaron Nuffer

Durante algunos días tras su apertura, el templo estuvo abierto al público, pero una vez cerrado, solo los miembros de la comunidad mormona tienen permitido ingresar más allá del jardín, el cual aún puede visitarse. Entre las leyendas urbanas que han surgido a su alrededor, destacan rumores de supuestos túneles que conectarían con el aeropuerto y la embajada de los Estados Unidos o la idea de que fue construido para esperar el fin del mundo; no obstante, estas versiones han sido desmentidas.

En la práctica, el templo cumple una función sagrada para los mormones, quienes lo utilizan en sus ceremonias religiosas y como punto de encuentro para miembros de su comunidad que llegan a Bogotá desde otras regiones. Es también el único lugar de la ciudad donde los mormones pueden casarse, ya que, de acuerdo con sus creencias, “el matrimonio dura toda la eternidad, ni la muerte los puede separar”. En medio del caos citadino, este templo se erige como un espacio de tranquilidad y conexión espiritual para quienes buscan fortalecer su fe.