
Tras conocerse la noticia sobre el suicidio de la Catalina Gutiérrez Zuluaga, residente de cirugía de la universidad Javeriana, el conocido médico funcional Carlos Jaramillo (con varios libros publicados y con los casi dos millones de seguidores en redes) relató su experiencia de “pesadilla” cuando cursó la misma especialización (residencia) que Gutiérrez entre 2009 y 2011.
Previo a encontrar su camino en la medicina alternativa, Jaramillo intentó dedicarse a la cirugía, una especialidad que, a pesar de considerar “hermosa”, lo llevó a vivir un infierno en la tierra.
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De entre 250 aspirantes, Jaramillo fue admitido en la Javeriana junto a otros tres médicos, pero desde el momento cero fue víctima de maltrato y xenofobia por parte de sus profesores y compañeros de especialidad.

Le decían “el de la Sabana” por haber realizado su pregrado en esa universidad y, entre clases, no faltaba el comentario de que, por su culpa, otro javeriano se había quedado sin estudiar.
“El maltrato en una residencia comienza cuando uno llega. Hay que llegar allá todos los días a las 5:30 de la mañana, no tienes hora de salida, pero nunca es antes de las 6 de la tarde, y cada cuatro días, debes pasar toda la noche. Eso es lo que se llama quedarse de turno. Eso es lo normal. Llegas a las 5:00, porque a las 6:00 empiezas a pasar revista y a las 7:00 ya empiezas a operar o a estar en urgencias”, lamentó en entrevista en la revista Semana.
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Durante sus dos años como residente, los maltrato vinieron en partes iguales de sus profesores y otros aspirantes a la especialidad: “Los mismos residentes, los que están en años más adelante. Ellos son los primeros maltratadores, junto con los profesores, porque a ellos mismos los maltrataron. Eso es como un gallinero. Haz de cuenta que las gallinas de arriba cagan en las de abajo y las de arriba a las de abajo. Y las de abajo cagan en las de más abajo. Todos los que ya fueron maltratados se sienten en capacidad de maltratar”.

Incluso, mientras realizaba su trabajo, le llovían insultos, golpes por tratarse de un estudiante zurdo, y castigos, como el que lo llevó a pasar la carta de renuncia, a dos años de encontrarse en el infierno.
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“Yo tenía que ponerle a un paciente un catéter central. Llamé al profesor y le dije: ‘necesito subir al paciente que sale de cirugía para poner ese catéter. Nos vemos allá'. Él se quedó dormido. Cuando llegó, yo ya había puesto el catéter, porque, si no, el paciente se me moría. El cirujano me dijo que los próximos fines de semana que yo no tuviera turno iba a tener un turno de castigo por haber desacatado la orden de haberlo esperado. Es decir, para él era más importante que yo había desacatado la orden de atender a un paciente que se estaba muriendo y que se iba a morir si yo no lo intervenía porque él se quedó dormido. Vi profesores que llegaban borrachos al turno y nos dejaban a los residentes operando solos. Llegaban con tufo y decían que no los levantaran a menos de que llegara una persona herida por un helicóptero. Ese era el chiste”.

El llamado de Jaramillo no es otro que a acabar con las tácticas de terror que lanzaron a Catalina Gutiérrez en una depresión profunda, que logró superarla al llenar su cabeza con ideas suicidas: “Esto se tiene que acabar. Es demasiado aterrador. No es solamente un estudiante. Esto de que... ‘ay, pobrecita, la maltrataron solo a ella. No es cierto. Es algo que viene siendo así desde hace muchos años. Siempre ha sido ‘normal’ que a los residentes los maltraten, los atropellen, los acaben”.
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De lo contrario, más que nadie sabe que dejar la residencia en cirugía es siempre una opción. Una costosa que de convertirse en la única salida podría generar una crisis en el sistema de salud colombiano.
“...en tiempo, en honorarios, en calidad de vida. Mis compañeros de residencia hoy me dicen que salir de cirugía fue lo mejor. De hecho, hace como año y medio tuve un profesor que me llamó a pedirme perdón por todo lo que me había maltratado. Y luego, me pidió ayuda porque estaba mamado de la cirugía y quería dedicarse a hacer algo como lo que yo hago hoy en día”.
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