El padre Giorgio De Checchi comenzó a hablar, se dio vuelta de espaldas a jueces, fiscales y estudiantes de Derecho y sacó una botella de un bolso. "Vino Perricone Sicilia", presentó en un castellano bastante comprensible pero con tono italiano. Enseguida buscó una caja rectangular, la abrió y mostró el contenido: "Pasta, buena pasta", señaló junto a los jueces Sebastián Casanelli y Alicia Vence y la Dra Claudia Paz y Paz, secretaria de Seguridad Multidimensional de la OEA.

El cura viene de trabajar contra la mafia siciliana a través de la Asociación Libera desde la que impulsan emprendimientos cooperativos como la producción vitivinícola, produción de quesos, pastas, bombones y otras delicatessen. "Esto hacemos con los bienes confiscados a los mafiosos, tenemos la posibilidad de crear vida", señaló sobre los proyectos que impulsan con lo que se recupera de las actividades ilícitas y sobre los proyectos para dar nuevas oportunidades a familias de mafiosos.

Paz y Paz, justamente, había hablado a favor de la llamada Extinción de Dominio, una práctica por la que se confiscan los bienes malhabidos. "Sabemos que la cárcel no será disuasiva si los que cometen delitos saben que podrán gozar de los millones de sus ilícitos, si siguen disfrutando de su patrimonio", afirmó y remarcó "el profundo poder simbólico que produce el decomiso" en la misma línea que lo había hecho Casanello.