Empleados de Tesla entran a la planta de Fremont este martes 12 de mayo, después de que Elon Musk decidiera violar la cuarentena. (Reuters)
Empleados de Tesla entran a la planta de Fremont este martes 12 de mayo, después de que Elon Musk decidiera violar la cuarentena. (Reuters)

Alameda es uno de los 58 condados en los que se divide el estado de California. Allí está Fremont, una pequeña ciudad de 210 mil habitantes, que en estas horas se convirtió en noticia porque en la planta de Tesla se rompió la cuarentena. La fábrica reanudó su producción el 11 de mayo incluso en contra de la normativa local, que mantenía la prohibición de retorno en la industria automotriz. Y su dueño, Elon Musk, hizo una proclama de atrincheramiento virtual a través de las redes sociales frente a amenaza oficial de acciones directas en contra de quienes violen el período de cuarentena que allí se mantenía vigente.

“Tesla reanuda su producción hoy en contra de las reglas del condado de Alameda. Yo estaré en riesgo junto con los demás. Si arrestan a alguien, pido que solo sea a mí”, escribió Musk el lunes en su cuenta de Twitter, en una escalada de la disputa contra las autoridades locales, con las que confronta, precisamente, porque no se levanta el aislamiento y la posibilidad de que algunas actividades retomen las tareas.

La decisión del empresario tuvo el respaldo nada menos que del propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien reclamó a las autoridades locales que permitan la reanudación de las actividades en la factoría de los vehículos eléctricos. “California debe dejar a Tesla y Elon Musk abrir la planta ahora. Se puede hacer de forma rápida y segura”, aseveró el jefe de Estado en un mensaje difundido en su cuenta de Twitter.

Un operario desciende de un trailer de carga de autos, tras subir un Model 3 de Tesla. (Reuters)
Un operario desciende de un trailer de carga de autos, tras subir un Model 3 de Tesla. (Reuters)

Según informó Bloomberg, las autoridades de Tesla enviaron durante el fin de semana un correo electrónico a sus empleados, en el que se consignaba que sus suspensiones terminarían y recibirían la fecha en la que deberían volver al trabajo. Indicó a su vez que aquellos que no se sintieran seguros podrían elegir quedarse, pero no se les pagaría el sueldo y podrían no calificar para recibir seguro de desempleo. Es decir: una verdadera amenaza.

La rebeldía del excéntrico CEO de la compañía incluso descolocó a las autoridades californianas, ya que el propio del estado, Gavin Newsom, había manifestado en las últimas horas su anhelo de que Tesla pudiera volver a abrir sus puertas la semana próxima. “Entiendo que han tenido conversaciones constructivas”, aseguró antes de la publicación de Musk.

El tuit en el que Musk anunció su atrincheramiento virtual.
El tuit en el que Musk anunció su atrincheramiento virtual.

El anuncio marca un nuevo punto de inflexión en el conflicto entre Musk y las autoridades de Alameda respecto de las medidas implementadas para mitigar el impacto sanitario de la pandemia. A finales de abril se había referido a ellas como “fascistas” e “indignantes”, por considerar que atentaban contra las libertades personales y dañaban la economía.

Además, Musk había definido como un “encarcelamiento forzado” la orden de que las personas permanecieran en sus casas, ya que atentaban contra de sus “derechos constitucionales”.

El pasado 8 de mayo, los empleados de Tesla recibieron un correo en el que Elon Musk informaba la planta iba a intentar retomar la producción con un 30% de los trabajadores que normalmente trabajan en cada turno. Ese mismo día, advertida sobre la decisión de la firma,

Erica Pan, oficial interina del Departamento de Salud Pública del condado de Alameda, dijo que a pesar de que California había relajado las restricciones a nivel estatal, "si hay órdenes locales, lo que prevalece es lo que sea más estricto". Y rechazó un permiso para Tesla.

La semana pasada, el magnate había celebrado el nacimiento de su hijo, al que llamó
La semana pasada, el magnate había celebrado el nacimiento de su hijo, al que llamó "X Æ A-12 Musk".

La planta que Tesla tiene en la Bahía de San Francisco es la única radicada en los Estados Unidos. Está a 28 kilómetros de las oficinas de la compañía, ubicadas en la ciudad de Palo Alto, que depende de otro condado, el de Santa Clara. Tesla construye más de 415.000 autos por año en esa fábrica.

California empezó a levantar su confinamiento de manera gradual en los últimos días, aunque la decisión no alcanza a plantas de producción como la de Tesla. Se permitió que reabran algunos comercios como librerías, tiendas de música y moda además de las florerías.

En esta primera fase de reapertura, no obstante, los clientes no pueden entrar y pasear por las tiendas: es solo ir a recoger sus pedidos en la vereda. Los concesionarios de autos también pueden abrir bajo estrictas medidas de distanciamiento social en los salones.

La actividad industrial en el sector automotor de Estados Unidos se reanudó a fines de abril, con la reapertura de la planta de Mercedes-Benz en el estado de Alabama, adonde se producen los SUV GL, GLE y GLE Coupe. La reactivación fue gradual, con una parte de los 4.200 empleados que Daimler tiene trabajando en el condado de Tuscaloosa.

Un empleado baja de un vehículo de Tesla este martes, en la planta de Fremont. Allí se producen 415 autos por año. (Reuters)
Un empleado baja de un vehículo de Tesla este martes, en la planta de Fremont. Allí se producen 415 autos por año. (Reuters)

La siguiente instancia de retorno a la producción ya apuntaba a los tres gigantes americanos, General Motors, Ford y el Grupo FCA (Fiat y Chrysler), previsto para el próximo lunes 18 de mayo, en un paso tan fuerte como audaz de las autoridades, ya que el estado de Michigan, donde se concentra la mayor parte de la producción automotor, está entre los diez con mayor impacto del coronavirus en su población: séptimo, precisamente, con más de 47 mil contagiados y una cifra de decesos superior a los 4.500.

De todos modos, Michigan está lejos de las cifras de Nueva York y Nueva Jersey, estados que son el foco de la pandemia en el país, ya que entre ambos concentran casi medio millón de personas afectadas por el virus y más de 30 mil fallecidos.

En tal sentido, California es otro de los estados con un alto impacto de la enfermedad, ya que rondaba los 70 mil contagiados y los 2800 fallecidos. Alameda, adonde se encuentra radicada la planta de Tesla, tenía el 2,5 por ciento de los fallecidos en todo el estado. Una comparación que va en contra de Musk y sus pretensiones: Tuscaloosa, adonde está Mercedes-Benz, tenía 17 veces menos muertos por coronavirus que en Alameda.

Elon Musk minimizó la pandemia en diferentes ocasiones, hasta el punto de que en su perfil de Twitter llegó a decir que “el pánico al coronavirus es tonto”. También comparó las muertes producidas por el virus con los accidentes de tráfico, asegurando que el riesgo de morir por COVID-19 “es mucho menor que el riesgo de muerte por conducir tu coche de vuelta a casa”.

El gobernador de California Gavin Newsom (izquierda) y el CEO de Tesla, Elon Musk (derecha). (Reuters)
El gobernador de California Gavin Newsom (izquierda) y el CEO de Tesla, Elon Musk (derecha). (Reuters)

Claro que después de ellos puso en marcha acciones en un sentido inverso, primero con la donación de respiradores artificiales al estado de Nueva York y luego el desarrollo de ventiladores en su planta, utilizado partes de sus autos.

Pese a la imposibilidad de producir y el devastador impacto económico de la pandemia, Tesla registró en el primer trimestre una pequeña pero sorprendente ganancia de 16 millón de dólares, un aumento del 33% en las entregas de automóviles y un aumento de la facturación del 32%, a 5.990 millones de dólares.

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