Hegseth enfrenta el escrutinio de republicanos y demócratas tras la derrota en las intermedias

Reportajes Especiales - News

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Una inminente iniciativa para someterlo a juicio político podría enfrentar al controvertido secretario de Defensa del presidente Trump con miembros de ambos partidos.

Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, reveló planes de guerra en un chat de una aplicación comercial que accidentalmente incluía a un periodista, enfrentó acusaciones de crímenes de guerra en el Caribe y frustraciones por su purga de altos generales, y sobrevivió a todo ello.

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Pero ahora su destino es una de las mayores incógnitas que quedan después de las elecciones intermedias. Incluso sus propios jefes reconocen que la guerra contra Irán, impulsada por el autodenominado "secretario de guerra", fue uno de los principales factores que contribuyeron a la masacre sufrida por los republicanos en las urnas.

Hegseth ya enfrentaba fuerzas hostiles de ambos partidos en el Congreso, incluido un intento de juicio político presentado por un republicano: el representante por Kentucky, Thomas Massie.

El Congreso aún no ha aprobado la solicitud de presupuesto general de 1,5 billones de dólares del Pentágono, y legisladores de ambos partidos señalan al combativo secretario de Defensa como una de las razones por las que no ha avanzado.

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La Ley de Autorización de Defensa Nacional, una parte de esta medida de financiamiento de defensa, serviría para financiar los salarios de las tropas, la producción de armamento y todos los demás gastos relacionados. Sin embargo, la iniciativa llevaba meses estancada porque los legisladores se quejaban de que el Pentágono no los había consultado ni mantenido informados sobre una serie de asuntos, entre ellos la guerra con Irán.

Y los esfuerzos del presidente Donald Trump para sacar adelante otro aspecto del financiamiento, unos 350 millardos de dólares en gasto militar mediante un proyecto de ley presupuestaria especial que no podía ser bloqueado, tampoco habían avanzado.

Todo esto, antes de las victorias demócratas del martes por la noche.

Trump ha mantenido su respaldo a su secretario de Defensa, quien ha centrado su gestión al frente del Pentágono en hacer eco de las posturas del presidente en las batallas culturales.

Trump dijo a Fox News en la noche de las elecciones que no tenía intención de hacer ningún cambio en su gabinete, y el miércoles, cuando se le preguntó específicamente sobre Hegseth, dijo a los periodistas: "Creo que está haciendo un muy buen trabajo".

Los funcionarios del Pentágono también dicen que Hegseth se quedará en su puesto.

Después de las derrotas republicanas en las elecciones intermedias de 2006, durante el gobierno de George W. Bush, el primer miembro del gabinete en caer fue el secretario de Defensa, Donald H. Rumsfeld, quien no dejaba de atraer críticas por su manejo de la guerra en Irak.

Apenas unos días antes de anunciar que su secretario de Defensa se iba, Bush había dicho que mantendría a Rumsfeld en su puesto.

"Donald Rumsfeld se fue al día siguiente de que el gobierno de Bush fuera repudiado por el pueblo estadounidense en las elecciones intermedias de 2006", dijo en una entrevista el representante Hakeem Jeffries, el demócrata por Nueva York de quien se espera que sea el próximo presidente de la Cámara de Representantes. "¿Por qué Pete Hegseth sigue ahí?".

El jueves, Hegseth publicó un video desafiante en las redes sociales. "No nos echamos para atrás, y eso aplica especialmente ahora", dijo. En el video, se jactó de haber derribado "vacas sagradas" demócratas como la diversidad, la equidad y la inclusión, y repitió su rechazo, expresado en numerosas ocasiones, a que haya militares transgénero en las fuerzas armadas.

"Continuaremos impulsando la agenda del presidente Trump en el Departamento de Guerra --a pesar de las amenazas de falsas cacerías de brujas por parte de los demócratas-- y el secretario Hegseth está comprometido al 100 por ciento a dirigir el departamento hasta el final del mandato del presidente Trump", dijo en un comunicado Sean Parnell, el portavoz principal del Pentágono.

Hegseth ha sido uno de los más fervientes defensores de la guerra contra Irán, que comenzó hace ocho meses y que, al principio, describió como una operación que las fuerzas armadas estadounidenses estaban llevando a cabo con "brutal eficacia".

Sin embargo, tras las elecciones se ha solidificado la narrativa de que la paliza recibida por el Partido Republicano esta semana se debió en gran medida a la guerra, que provocó precios más altos en las gasolineras y supermercados de todo el país. El conflicto también ha agotado las reservas globales de armas del ejército de Estados Unidos.

El vicepresidente JD Vance dijo en una publicación en redes sociales el miércoles que "la razón por la que perdimos es la guerra", una declaración que varios funcionarios del Pentágono interpretaron como un ataque directo contra Hegseth.

Legisladores y asistentes creen que los cargos de juicio político presentados por Massie tienen buenas posibilidades de ser aprobados en la Cámara de Representantes con el apoyo de varios republicanos. Los líderes del Partido Republicano podrían retrasar un juicio político, y sería sumamente difícil lograr que dos tercios del Senado voten a favor de declararlo culpable.

No obstante, es probable que la votación en la Cámara de Representantes por sí sola constituya un voto de censura bipartidista en el Congreso contra Hegseth en un momento crítico, mientras el gobierno intentaba conseguir la aprobación de un paquete de gastos para el Pentágono y un aumento considerable del presupuesto militar.

El miércoles por la noche, Massie reafirmó su compromiso de impulsar un juicio político. "Hay una contingencia en la que no volveré a presentar los artículos de juicio político: que Hegseth renuncie", escribió en redes sociales.

Massie ha acusado a Hegseth de utilizar su cargo para llevar a cabo represalias políticas contra sus críticos, incluido el senador Mark Kelly, demócrata por Arizona, y de no haber obtenido autorización del Congreso antes de la guerra en Irán.

Desde el martes, en conversaciones privadas, Trump ha echado gran parte de la culpa por las derrotas de su partido en las elecciones intermedias a su equipo político, según dos personas que han hablado con él y que describieron las conversaciones privadas bajo condición de anonimato. Hasta ahora no ha parecido culpar a Hegseth ni al almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, a pesar de que las encuestas muestran que la guerra en Irán puso al público en contra del gobierno de Trump.

Personas cercanas al presidente dicen que este ha indicado que quiere respaldar a su secretario de Defensa, aunque algunos aliados advierten que la situación podría cambiar debido a la cantidad de legisladores republicanos que se han estado quejando de Hegseth ante la Casa Blanca.

El viernes, el representante por Kentucky, James Comer, presidente republicano del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, dijo a NewsNation que la decisión era de Trump. Sin embargo, añadió: "Puedo decir con mucha certeza que hay muchas preguntas sobre Hegseth".

Algunos aliados de Hegseth han estado hablando discretamente de una posible salida: la senadora Marsha Blackburn, por Tennessee, quien fue elegida gobernadora el martes, debe elegir a quien ocupará su escaño. Para los aliados de Hegseth, ese puesto le permitiría al secretario de Defensa dejar el Pentágono en sus propios términos, en lugar de ser obligado a irse.

Sin embargo, eso significaría poner a una figura divisiva en otro escaño del Senado de un estado republicano que el partido tendría que defender en 2028; varios asistentes congresionales republicanos y operadores políticos republicanos en Tennessee dijeron que tal medida era improbable.

Si se queda, Hegseth enfrentará un panorama adverso en el Capitolio.

El senador Jack Reed, el principal demócrata en el Comité de Servicios Armados del Senado, dijo que era crucial detener la purga de Hegseth en el Pentágono.

"Ciertamente podemos detener la hemorragia, y eso probablemente implique la salida de Hegseth de una forma u otra", dijo en una entrevista Reed, de quien se espera que sea el próximo presidente del comité.

Dijo que Hegseth había creado un clima "tóxico", y añadió: "Ha debilitado el respeto mutuo y la confianza que uno debe tener en una organización militar".

Dentro del Pentágono, algunos oficiales de alto rango ya estaban reconsiderando sus planes de jubilación, dijeron altos funcionarios de defensa, que hablaron de asuntos delicados de personal bajo condición de anonimato. En el último año, Hegseth ha bloqueado los ascensos de más de 50 oficiales seleccionados para el rango de general o almirante, a menudo sin dar una razón.

Los oficiales habían sido elegidos por juntas compuestas por líderes militares de mayor rango. Las nominaciones tienen una validez de 18 meses, a pesar de que Hegseth se negó a enviarlas a la Casa Blanca y al Congreso para su aprobación final.

Muchos de esos oficiales habían planeado presentar sus documentos de jubilación en las próximas semanas, si no antes. El miércoles, líderes militares de alto rango habían comenzado a decirles a algunos de ellos que esperaran. Las intervenciones de Hegseth son sumamente inusuales e impopulares entre los líderes militares y el Congreso.

Un nuevo secretario de Defensa podría revertir las decisiones de Hegseth sobre los oficiales, despejando su camino para el ascenso y permitiéndoles continuar con sus carreras militares.

Si Hegseth sobrevive al inminente intento de juicio político, también se enfrentará a escrutinio sobre otros temas, dijeron funcionarios del Congreso.

Afirmaron que los demócratas emprenderían una rigurosa campaña de supervisión del gasto militar que podría incluir cláusulas adicionales que obliguen al Pentágono a cumplir con diversas directivas del Congreso.

Los demócratas planean celebrar audiencias sobre los ataques a embarcaciones, que desde que comenzaron el año pasado han matado a decenas de personas en el Caribe y el Pacífico oriental que, según el gobierno, eran narcotraficantes. También tienen la intención de exigir más información sobre las bases estadounidenses en todo el Medio Oriente que resultaron dañadas en la guerra.

El representante Adam Smith, el demócrata por el estado de Washington que se perfila para recuperar la presidencia del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, delineó sus prioridades el miércoles en una carta dirigida a sus colegas demócratas. Pidió establecer un subcomité de supervisión que investigaría "la guerra ilegal contra Irán, los ataques militares no autorizados en el Caribe y América Latina, y el despliegue del ejército en ciudades de Estados Unidos".

Sin embargo, algunos analistas advierten que los demócratas tendrán que encontrar un delicado equilibrio entre exigir que se rindan cuentas y evitar dar la impresión de que están atacando a las tropas estadounidenses.

"El nuevo Congreso tiene que elegir: puede optar por audiencias-espectáculo, concebidas para generar indignación en las redes sociales", dijo Peter Feaver, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Duke. "O puede intentar corregir la falta de información que rodea a la política de defensa mediante una labor de supervisión y diálogo centrada en la sustancia".

Annie Karni, Jonathan Swan y Maggie Haberman colaboraron con la reportería.

Helene Cooper es corresponsal del Pentágono. Anteriormente, fue editora, corresponsal diplomática y corresponsal de la Casa Blanca.

Greg Jaffe cubre el Pentágono y el ejército de Estados Unidos.

Eric Schmitt es corresponsal de seguridad nacional para el Times. Ha informado sobre asuntos militares estadounidenses y antiterrorismo durante más de tres décadas.

Annie Karni, Jonathan Swan y Maggie Haberman colaboraron con la reportería.

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