Contratos abusivos y jornadas extenuantes: cómo una discográfica controla a un famoso grupo de k-pop

Reportajes Especiales - Business

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NewJeans rompió récords, pero tras bambalinas había contratos inusualmente restrictivos, firmados cuando las integrantes tenían entre 14 y 17 años.

Hace dos años, las cinco integrantes de NewJeans, un grupo de chicas que rompió récords --algunas todavía adolescentes--, hicieron lo que ninguna estrella de k-pop de su talla había hecho en una generación: renunciaron a su sello discográfico.

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"Quedarnos en la empresa solo prolongará nuestro dolor psicológico", dijo una de las integrantes, Hanni Pham, a los periodistas, casi un año después de que su álbum Get up debutara en el número 1 de las listas de Estados Unidos.

Lo que siguió fue una de las controversias más explosivas en la historia del k-pop, años de lucha legal y de poder en torno a la libertad artística en una industria en la que las empresas ejercen un estricto control sobre las aspirantes a estrellas desde el inicio de su adolescencia. Los ejecutivos advirtieron que si NewJeans lograba marcharse, la multimillonaria industria del k-pop podría colapsar.

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En el trasfondo de esta disputa están los contratos secretos que las cantantes firmaron cuando tenían entre 14 y 17 años, cuando todavía eran prácticamente desconocidas y soñaban con el estrellato. Los contratos, que fueron obtenidos por The New York Times, ofrecen una mirada poco común al férreo control que las discográficas de k-pop ejercen incluso sobre los artistas más importantes. (Los contratos contienen tachaduras de nombres y domicilios particulares. El Times hizo más tachaduras para proteger información personal).

El gobierno surcoreano tiene una plantilla de contrato para el k-pop, la cual garantiza el derecho a la educación y a la salud física y mental. Los contratos de NewJeans eliminaron esas disposiciones. Prohibían comportamientos como tener una "actitud insincera", mantener "relaciones románticas inapropiadas" o criticar al sello discográfico. Los acuerdos incluían cláusulas de salida exorbitantes y permitían al sello vender la música de NewJeans después del final del contrato, al tiempo que recortaban drásticamente los pagos al grupo. Además, otorgaban a la discográfica el derecho a utilizar indefinidamente voces de NewJeans generadas con inteligencia artificial.

Durante mucho tiempo, el k-pop ha estado marcado por acusaciones de explotación. Los sellos discográficos reclutan a niños, los someten a años de entrenamiento intensivo y luego, a menudo, les cobran dichos costos. Los artistas han descrito dietas que los llevan al borde de la inanición y deudas persistentes, incluso al mismo tiempo que llenan estadios. Varias estrellas, conocidas como ídolos, han muerto por suicidio.

Los contratos de las integrantes de NewJeans muestran que, a pesar de los años de promesas de cambios y de la intervención del gobierno, poco ha cambiado, incluso para uno de los grupos más exitosos de su época.

"Este contrato es excepcionalmente agresivo", dijo Jong-eon Roh, un abogado de la industria del entretenimiento afincado en Seúl que fue uno de los cinco expertos que revisaron el acuerdo de NewJeans para el Times. "Restringe la libertad de las artistas a un nivel pocas veces visto, incluso en los contratos recientes de las principales discográficas".

En el centro de la polémica de NewJeans está el conflicto del grupo con Ador, una discográfica que forma parte del conglomerado de entretenimiento Hybe, el gigante del k-pop detrás de grupos como BTS y Katseye.

Hybe puso a disposición a cuatro portavoces para una entrevista extensa y envió una declaración por escrito, en ambos casos con la condición de que la información se atribuyera a representantes de la empresa.

Hybe dijo que los contratos de sus sellos discográficos eran legales y se negociaban de buena fe, con términos que protegían tanto al artista como a la inversión financiera de la empresa. La plantilla del gobierno coreano es una guía no vinculante, y Hybe dijo que los padres de las artistas aceptaron los ajustes.

Las disputas por contratos no son nuevas en la industria musical. Hace poco, Lance Bass dijo que durante el apogeo de 'NSync él vivía con 35 dólares al día. La historia de cómo Taylor Swift perdió el control de sus grabaciones maestras es muy conocida.

Pero Dina LaPolt, abogada especializada en entretenimiento cuyos clientes han incluido a Britney Spears y Cardi B, dijo que ese tipo de contratos eran, en gran medida, cosa del pasado en Estados Unidos. En el k-pop no ocurre lo mismo. Las empresas de entretenimiento actúan como discográficas, representantes y agentes, y ejercen control sobre todos los aspectos de la vida de un artista.

"En el k-pop, o haces lo que ellos dicen, te vistes como dicen y te peinas como dicen, o te van a remplazar", dijo LaPolt.

Se eliminó el lenguaje sobre protección infantil

"La 'Agencia' garantizará los derechos humanos básicos de los artistas menores de edad en el ámbito de la cultura popular y las artes, incluida su salud física y mental, derecho a la educación, derechos de la personalidad y derechos al sueño, el descanso y la libre elección.

Al celebrar un contrato de servicios de cultura popular y artes, la 'Agencia' verificará la edad del artista de la cultura popular y las artes, y no exigirá que un artista menor de edad participe en una exposición física excesiva o expresiones con una connotación sexual excesiva.

La 'Agencia' no hará que los jóvenes artistas de la cultura popular y las artes presten servicios de cultura popular y artes durante periodos de tiempo excesivos".

Para cuando firmaron sus contratos de NewJeans, las artistas --Pham, Minji Kim, Hyein Lee, Haerin Kang y Danielle Marsh-- habían pasado años entrenando. Empezaron en dormitorios compartidos, una de ellas con apenas 12 años, sin garantía de que llegarían a formar parte de un grupo de pop.

Ensayar hasta las 2 a. m. no era raro, según entrevistas con personas cercanas al grupo que hablaron bajo la condición de anonimato debido al temor a represalias por parte del sello.

Las áreas de entrenamiento eran vigiladas con cámaras, y tres personas cercanas al grupo dijeron que se les disuadía de tomar descansos. Cuatro de las cinco integrantes abandonaron la escuela durante el entrenamiento.

Los representantes de Hybe dijeron que la empresa cumple plenamente las leyes de protección de menores y se esfuerza por garantizar que los artistas trabajen y entrenen en entornos seguros. La empresa afirmó que no presiona a los artistas para que abandonen sus estudios ni los penaliza por tomarse descansos.

Para proteger a los artistas, la plantilla del gobierno de Corea del Sur garantiza los derechos a la salud física y mental, la educación y el sueño. Prohíbe que las discográficas presionen a los menores para que trabajen demasiadas horas.

Los contratos de NewJeans eliminaron esas disposiciones. Esto dificulta que las cantantes cuestionen sus condiciones laborales, dijeron los expertos.

Correos electrónicos obtenidos por el Times muestran que los términos del contrato básicamente eran no negociables. En enero de 2022, la madre de una integrante solicitó varios cambios antes de firmar.

"Si no está de acuerdo con el borrador actual del contrato, incluidos los puntos anteriores, quizá lo mejor sea reconsiderar el contrato en sí", respondió el vicepresidente de Ador.

Todos los padres firmaron.

Términos financieros y cirugía estética

Gastos de belleza (cuidado de la piel, cirugía plástica, corrección de la forma del cuerpo, etcétera).

En todo el mundo, los artistas cambian su aspecto, pero los sellos de k-pop a menudo gestionan cirugías plásticas para sus artistas. En Corea del Sur, que tiene una de las tasas de cirugía estética más altas del mundo, esto no genera mayores comentarios.

Los sellos de k-pop exhortan a los cantantes, a veces al principio de su adolescencia, a someterse a cirugías de nariz o de párpados, según entrevistas con exídolos. Los sellos suelen pagar por los procedimientos y posteriormente les cobran a los artistas.

El contrato de NewJeans requería que las integrantes reembolsaran una parte considerable de lo que el sello había gastado en cirugías estéticas y otros tratamientos de belleza durante su etapa de aprendices.

Antes del debut de NewJeans, fotógrafos tomaron imágenes de las integrantes desde distintos ángulos para estudiar cómo se verían bajo las luces del escenario. Después, la discográfica sugirió procedimientos estéticos a varias de ellas, según dos personas cercanas al grupo.

Los representantes de Hybe dijeron en un comunicado escrito que la empresa no exige cirugía plástica. "Ni siquiera recomendamos la cirugía o procedimientos estéticos en contra de los deseos de una persona". Las dos personas cercanas al grupo dijeron que, en una industria y un país donde la cirugía estética era algo común, las sugerencias no se tomaron como coercitivas.

El Times no revelará los historiales médicos de las integrantes de NewJeans.

La cirugía estética a menudo contribuye a lo que en el mundo del k-pop se conoce como la deuda de aprendiz. Muchos cantantes comienzan sus carreras debiendo dinero a sus sellos discográficos por su entrenamiento y otros gastos, y luego pagan esa deuda con sus presentaciones.

En este sentido, NewJeans fue una excepción. Hybe absorbió los costos iniciales del grupo, lo que significa que las integrantes comenzaron a ganar dinero de inmediato, sin deudas. Los representantes de la empresa dijeron que los gastos de las aprendices se manejaban a discreción de sus sellos (en este caso, Ador). (Hybe se encuentra en una batalla legal con la exdirectora ejecutiva de Ador).

Desde el punto de vista financiero, el contrato de NewJeans era bastante estándar en la industria del k-pop, dijeron expertos. Una vez descontados los gastos de la discográfica, el grupo recibía aproximadamente la mitad de las ganancias de los conciertos, la publicidad y las apariciones promocionales, además de una pequeña parte de los ingresos por ventas de discos y reproducciones en plataformas de streaming.

LaPolt dijo que esos términos serían "horrendos" en Estados Unidos, donde los artistas contratan a sus propios mánagers y agentes y conservan la mayor parte de sus ingresos por las giras.

No se permite ninguna 'actitud insincera'

La Artista no deberá incurrir en actos que dañen su dignidad como artista de la cultura pop hasta el punto de causar un obstáculo a las Actividades de Entretenimiento, por ejemplo, actos prohibidos bajo la ley aplicable (por ejemplo, uso de drogas, delitos sexuales, fraude, juegos de azar, conducir bajo la influencia del alcohol o drogas); actos que dañen la imagen de la Artista, que incluyen, pero no se limitan a, una actitud insincera, declaraciones o comportamiento falso, y negligencia en la autogestión, ya sea a través de las redes sociales, la prensa o cualquier otro medio; actos que causen controversia pública, que incluyen, pero no se limitan a, beber o fumar siendo menor de edad, relaciones románticas inapropiadas, ingresar a lugares donde se prohíbe la entrada a menores, y declaraciones o comportamiento que impliquen discriminación racial, regional o de género; y actos que fomenten la división entre los artistas o entre un artista y la Empresa.

La Artista tampoco deberá participar en actos que dañen la reputación o el crédito de la Empresa, por ejemplo, declarar públicamente hechos verdaderos o falsos que dañen la reputación o el crédito de la Empresa, o causar daño a la reputación pública de la Empresa a través de actos que dañen la dignidad de la Artista como una artista de la cultura pop.

En octubre de 2024, después de que NewJeans se convirtiera en el grupo de k-pop que más rápido alcanzó un millardo de reproducciones en Spotify, Pham declaró ante el Parlamento de Corea del Sur que creía que Ador la odiaba a ella y a sus compañeras. Acusó a empleados de la discográfica de insultar al grupo en redes sociales, restar importancia a sus éxitos en los medios y, en ocasiones, no dirigirles la palabra.

Su contrato no contemplaba permiso alguno para que dijera públicamente ese tipo de cosas. Las cantantes tenían prohibido hablar de "hechos verdaderos o falsos" que pudieran dañar la reputación de la empresa. El contrato también prohibía el consumo de alcohol por parte de menores y el uso de drogas, además de comportamientos y acciones imprecisos como "actitud insincera", "negligencia en la autogestión" y "relaciones románticas inapropiadas".

Los expertos dijeron que esos términos les darían a los sellos discográficos un amplio margen para afirmar que las artistas habían violado su contrato.

Semanas después del testimonio de Pham, las integrantes de NewJeans acusaron a Ador de filtrar videos de sus entrenamientos a los medios de comunicación y exigieron a la empresa que las tratara mejor.

Cuando las conversaciones se estancaron, NewJeans convocó una conferencia de prensa en la que las integrantes dijeron que renunciaban al sello. La rebelión sacudió a toda la industria. Ador presentó una demanda y se inició una batalla legal que se prolongó durante meses. En marzo de 2025, casi un año después del anuncio del grupo, los jueces fallaron a favor de la empresa y determinaron que NewJeans no podía independizarse.

Según los términos de su contrato, el intento de insurrección había expuesto a las estrellas a posibles demandas y a millones de dólares en compensación por daños.

Los familiares intervinieron para suavizar las cosas y le pidieron a la empresa que no tomara represalias, según la transcripción de una reunión presentada ante un tribunal coreano.

La empresa no ofreció ninguna garantía en ese sentido y dijo que la pausa en las actividades del grupo ya le había costado mucho dinero.

Sanciones por marcharte, incluso si te obligan a hacerlo

Independientemente de la duración de las Actividades de Entretenimiento, la Artista deberá pagar, como sanción por incumplimiento, una cantidad equivalente a las ventas mensuales promedio, calculadas sobre los meses en los que ocurrieron ventas reales durante los últimos dos años del periodo del contrato antes de la fecha de terminación, multiplicada por el número de meses restantes en la vigencia del contrato. La Empresa también podrá reclamar daños por separado de esta sanción.

Las consecuencias no tardaron en llegar.

En diciembre de 2025, el sello discográfico rescindió su contrato con una integrante de NewJeans, Marsh, quien entonces tenía 20 años, y la demandó. La empresa dijo que ella había incumplido su contrato al rechazar trabajos y al realizar proyectos individuales y sesiones de fotos sin autorización, además de firmar un acuerdo con un tercero.

El abogado de Marsh dijo que el sello la estaba castigando por el intento de rebelión.

La demanda reveló una peculiaridad del k-pop: los contratos suelen permitir que los sellos discográficos exijan el pago de una penalización por rescisión, incluso cuando es la empresa, y no el cantante, quien pone fin a la relación.

En el caso de Marsh, la empresa la demandó por casi 22 millones de dólares, la mayor parte por concepto de penalización por rescisión. Su argumento fue que, en la práctica, su comportamiento había roto el contrato.

La plantilla del gobierno sugiere una fórmula para calcular la penalización económica basada en las ganancias promedio mensuales, proyectada sobre los meses que restan en el acuerdo. Los contratos de NewJeans usaron un cálculo similar, pero con una diferencia importante: en lugar de promediar todos los meses, solo tomaban en cuenta aquellos en los que el grupo había generado ingresos. Según abogados que revisaron las cláusulas, este cambio podía inflar el monto de la penalización.

Los representantes de Hybe dijeron que sus penalizaciones de salida se ajustan a los estándares de la industria. Dijeron que, en la práctica, la fórmula no aumenta las sanciones porque sus artistas ganan dinero todos los meses.

El abogado de Marsh, Jung Jong-chae, presentó una queja ante la Comisión de Comercio Justo de Corea del Sur en la que acusaba a Hybe y Ador de intentar acabar con su carrera.

Jung argumentó que sus proyectos independientes de poca relevancia se usaban como un pretexto. El objetivo, dijo, era enviar una advertencia a toda la industria.

"Si intentas escapar del control de Hybe", dijo, "este es el precio que vas a pagar".

El sello es dueño de sus voces y rostros

Durante la vigencia del contrato, la "Agencia" tendrá el derecho de utilizar el nombre, las fotografías, la imagen, la caligrafía, la voz y cualquier otro elemento que identifique a la "Cantante", en relación con los servicios de artes y cultura popular de la "Cantante" o los negocios de la "Agencia"; dichos derechos expirarán de inmediato cuando terminen los términos del contrato.

Según la plantilla del gobierno, los derechos de un sello sobre el nombre, la imagen y la voz de un artista terminan con el contrato. En el caso de NewJeans, no es así.

Las cantantes tienen contrato hasta 2029. Después de eso, el contrato permite al sello seguir usando y licenciando sus identidades. A las integrantes de NewJeans se les seguirá pagando, pero no controlarán el uso de sus rostros y voces. Eso incluye cualquier chatbot o clon de voz de NewJeans creados con inteligencia artificial.

No está claro hasta qué punto esas disposiciones contractuales se sostendrían ante los tribunales, según los expertos legales.

Hybe también puede vender y reeditar la música de NewJeans una vez terminado el contrato, al tiempo que reduce el monto que debe pagarles a las cantantes. Los expertos en derecho afirmaron que esa era una cláusula inusual.

El futuro de NewJeans aún es incierto. El sello ha insinuado la posibilidad de que se lance un nuevo álbum, pero el grupo no se ha presentado en más de un año.

Lee Jiyoun colaboró con reportería.

Lee Jiyoun colaboró con reportería.

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