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Un hongo invasor amenaza a los quendas, los mamíferos excavadores que mantienen vivo el ecosistema australiano

La investigación vinculó la degradación de la vegetación con una caída del 33% en su actividad de forrajeo, un proceso esencial para la infiltración del agua y la dispersión de semillas y hongos en el bosque

Xanthorrhoea de hojas verdes y falda parda. Fondo de bosque con troncos de árboles y luz solar. Suelo con hojas secas y pequeñas ramas.
Un estudio de Murdoch University comparó durante un año sectores sanos y áreas infestadas en cinco reservas de matorral del condado de Mundaring (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La enfermedad vegetal Phytophthora dieback reduce la calidad del hábitat de las quendas y disminuye su actividad de excavación en los bosques de jarrah del oeste de Australia.

El trabajo, elaborado por investigadores de Murdoch University, vinculó la expansión de ese patógeno introducido con cambios en la cobertura vegetal que afectan a este mamífero nativo.

El estudio fue publicado en la revista Austral Ecology, en donde el equipo de investigación analizó durante un año 5 reservas de matorral muy afectadas por la enfermedad en el condado de Mundaring, al este de Perth, y comparó sectores sanos con áreas infestadas.

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“Los quendas y otras especies de bandicuts emparentadas prefieren hábitats con vegetación densa y arbustiva, como los árboles de hierba, que les proporcionan refugio de los depredadores y hábitat para anidar”, explicó el autor principal, Tom Mansfield.

El deterioro del bosque se refleja en la conducta de los animales

Imágenes de árboles de hierba con reglas de medición, follaje seco de la base de una planta con un hueco y un agujero en la tierra
La actividad de excavación de las quendas cayó un 33% en las áreas degradadas por dieback, en coincidencia con el deterioro del bosque (Gentileza, estudio Un patógeno vegetal exótico reduce el hábitat y las actividades de búsqueda de alimento de un mamífero excavador, publicado en Austral Ecology)

El estudio registró que las zonas infectadas presentaron un 46% menos de cobertura de arbustos bajos, un 45% menos de grasstrees habitables y un 40% más de suelo desnudo en relación con los bosques sanos.

Esa transformación del entorno coincidió con una caída en el comportamiento de forrajeo. La dinámica de excavación de las quendas fue un 33% menor en las áreas afectadas por dieback.

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“Los resultados respaldaron nuestra teoría de que la muerte regresiva de las plantas crea un hábitat menos favorable para las quendas, lo que conlleva una reducción de su actividad de búsqueda de alimento”, indicó Mansfield.

Uno de los vegetales más afectados es el grasstree australiano, una planta que aporta refugio y un entorno a distintas especies nativas gracias a las hojas muertas que se acumulan alrededor de su tronco.

La pérdida de especies vegetales por efecto del patógeno ya había sido estudiada en comunidades de plantas nativas en el país oceánico, y ahora aparecen indicios más firmes sobre sus efectos indirectos en la fauna.

La exposición a depredadores aparece como factor central

Un pequeño marsupial marrón de pie sobre sus patas traseras en un bosque. El suelo está cubierto de hojas secas, ramas, musgo y plantas verdes. Hay árboles de fondo.
La enfermedad vegetal Phytophthora dieback reduce la calidad del hábitat de las quendas en los bosques de jarrah del oeste de Australia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo no encontró una señal concluyente de que los recursos alimentarios fueran menores en las zonas degradadas. Los investigadores no encontraron evidencia sobre una posible reducción de hongos similares a trufas, ni impacto en graminoides y hierbas que podrían aportar bulbos y tubérculos.

A partir de esos resultados, Mansfield sostuvo que las quendas pasarían menos tiempo en sectores degradados porque allí quedan más expuestas a depredadores, y no por una caída clara en la disponibilidad de alimento.

El especialista agregó que estos ejemplares todavía ingresan a las áreas infestadas para excavar y que podrían usar como refugio los arbustos y grasstrees que sobreviven.

El equipo planteó que la especie podría ingresar con mayor frecuencia a esas zonas si contara con refugio a través de tareas de restauración o de la instalación de estructuras artificiales.

La pérdida de excavación amenaza el ecosistema

Un árbol de hierba con tronco negro y hojas largas en primer plano en un bosque denso de árboles de corteza rugosa y follaje verde bajo un cielo azul.
Las zonas afectadas por Phytophthora dieback tuvieron un 46% menos de arbustos bajos, un 45% menos de grasstrees habitables y un 40% más de suelo desnudo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mansfield advirtió que la reducción de la actividad de excavación genera preocupación porque las quendas actúan como “ingenieras del ecosistema”.

Cada vez que buscan alimento, remueven el suelo, facilitan la infiltración del agua, entierran semillas y dispersan hongos beneficiosos para la salud del bosque.

El estudio señaló además que se trata de uno de los pocos mamíferos excavadores que aún mantienen esas funciones en el sudoeste de Australia Occidental.

Si la enfermedad continúa eliminando arbustos y grasstrees que sirven de refugio, podrían producirse efectos en cadena sobre el ecosistema a medida que se reducen esos procesos naturales.

Los autores propusieron priorizar la restauración del ambiente, especialmente la vegetación densa del sotobosque, proteger ejemplares supervivientes, prevenir nuevos contagios, identificar plantas resistentes al dieback para restauración y analizar el uso de refugios artificiales en zonas degradadas.

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