
Durante décadas, el Liopleurodon fue considerado uno de los mayores depredadores marinos de la historia, según una revisión de la Universidad de Portsmouth, pero las nuevas evidencias demuestran que medía apenas ocho metros, muy lejos de los 18 a 25 metros que popularizó la serie de la BBC Walking with Dinosaurs en 1999.
La razón era sencilla pero incómoda: los fósiles de Liopleurodon disponibles eran fragmentarios y las estimaciones de tamaño se apoyaban en grandes restos óseos que nunca pudieron asignarse con certeza a esta especie.
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Calcular el tamaño de un animal extinguido a partir de fragmentos aislados puede compararse con intentar determinar la estatura de una persona contando únicamente con un zapato: dependiendo de las proporciones que se apliquen, el resultado varía de forma drástica.
La serie documental de la BBC Caminando entre Dinosaurios (Walking with Dinosaurs), emitida en 1999, presentó a este reptil como una bestia de 25 metros de longitud capaz de engullir casi cualquier presa. Esa imagen se instaló en libros, videojuegos e ilustraciones de todo el mundo.

Cómo se recalculó el tamaño
Un equipo de paleontólogos de la Universidad de Portsmouth publicó la revisión más completa realizada hasta la fecha sobre Liopleurodon ferox, un pliosaurio, reptil marino de cuello corto y cabeza grande que dominó los océanos del Jurásico Medio. El trabajo fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology.
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En paleontología, reconstruir el tamaño de una especie extinguida exige mucho más que sumar huesos. Con Liopleurodon, el problema era doble: los fósiles más espectaculares pertenecían a grandes pliosaurios jurásicos sin identificación de especie definida y durante décadas se los asignó a Liopleurodon ferox por similitud morfológica, sin que existiera una prueba sólida para esa atribución.
El nuevo estudio trabajó exclusivamente con los 37 especímenes atribuibles con fundamento a la especie y construyó un modelo corporal a partir de un cráneo casi completo y dos esqueletos excepcionalmente bien conservados.

“Seguía siendo el depredador marino dominante en los mares jurásicos de la Formación Oxford Clay“, afirmó Edward Bartlett, investigador principal en la Escuela de Ciencias Ambientales y de la Vida de la Universidad de Portsmouth, según el comunicado de prensa institucional.
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La cifra resultante ubica la longitud máxima conocida de Liopleurodon ferox en aproximadamente 8,09 metros, con ejemplares que oscilaron entre 2,46 y ese máximo registrado. Los autores señalan que el animal seguía siendo el vertebrado acuático de mayor tamaño de su ecosistema y ocupaba la cima de la cadena alimentaria hace unos 165 millones de años.
La proporción del cráneo
Más allá del tamaño absoluto, el estudio revela una característica que distingue a Liopleurodon ferox de otros pliosaurios de su época: su cráneo representaba aproximadamente el 24% de la longitud corporal total, una proporción mayor que la de cualquier otro pliosaurio de su mismo ecosistema. Según el estudio, esa particularidad indica la capacidad de capturar presas relativamente grandes en relación con su propio cuerpo.
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El cráneo era robusto y estaba armado con grandes dientes cónicos, preparados para sujetar presas que ofrecían resistencia activa. El conjunto describe a un depredador apical cuya anatomía craneal lo situaba por encima de cualquier otro predador de su entorno, pese a no alcanzar las dimensiones imaginadas por la televisión.
El profesor emérito David Martill, de la Universidad de Portsmouth, también colaboró en el trabajo y asesoró a la producción de Walking with Dinosaurs hace más de dos décadas. “Sabíamos que existían restos fragmentarios de enormes pliosaurios, y en aquel momento parecía razonable que el Liopleurodon pudiera haber alcanzado tamaños extraordinarios.
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Como ocurre con muchas ideas científicas, esa estimación ha sido ahora puesta a prueba con evidencias mucho mejores. Este nuevo estudio deja que los fósiles hablen por sí solos“, afirmó Martill, según el comunicado de prensa institucional.

Del hallazgo al mito televisivo
La historia científica de Liopleurodon se remonta a 1873, cuando el paleontólogo francés Henri Émile Sauvage lo describió a partir de un único diente hallado cerca de Boulogne-sur-Mer, en el norte de Francia, y lo denominó ferox, que en latín significa “feroz”.
Los principales yacimientos de la especie aparecieron después en la Formación Oxford Clay, en Inglaterra, donde la expansión de fábricas de ladrillos a finales del siglo XIX dejó al descubierto grandes cantidades de arcilla jurásica.
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Según el comunicado de prensa de la Universidad de Portsmouth, los trabajadores retiraban los fósiles para que no dañaran la cocción de los ladrillos, y muchos de esos hallazgos terminaron en las colecciones del granjero Alfred Leeds, que se convirtieron en piezas fundamentales de museos de Gran Bretaña, Europa y América.

Pese a esa riqueza material, Liopleurodon recibió escasa atención científica durante buena parte del siglo XX. El episodio de 1999 lo convirtió en un ícono, pero al precio de fijar un tamaño que el registro fósil no sustentaba.
Al aplicar las proporciones recalibradas a otros grandes pliosaurios jurásicos, el trabajo detalló que algunos parientes cercanos sí alcanzaron entre siete y 12,2 metros de longitud, lo que indica que el gigantismo evolucionó en este grupo durante el Jurásico Medio. Esos dinosaurios dominaron los océanos durante unos 80 millones de años antes de ser desplazados por los mosasaurios en el Cretácico Superior.
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