Agregar Infobae enGoogle

¿Cómo funcionará la recuperación del lobo mexicano? Liberaciones y monitoreo buscan devolverlo a su hábitat

En México, la liberación de estos animales comenzó en 2011 en el estado de Chihuahua, con pequeños grupos o parejas

Lobo mexicano. Foto: (iStock)
Lobo mexicano. Foto: (iStock)
Guardar

A lo largo de la historia, el miedo humano a los depredadores ha impulsado acciones que han alterado profundamente los ecosistemas. Una de las especies más afectadas por esta dinámica ha sido el lobo mexicano, cuya población sufrió un drástico descenso por campañas de exterminio en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.

En la primera mitad del siglo XX, el gobierno estadounidense puso en marcha estrategias para erradicar animales como pumas, osos, coyotes y especialmente este ejemplar. Posteriormente autoridades mexicanas replicaron las medidas, la cifra llegó a ser tan crítica que, en 1987, fue declarado extinto en vida silvestre.

PUBLICIDAD

Frente a este panorama, equipos científicos de distintas instituciones de ambas naciones, entre ellas la UNAM, asumieron el reto de evitar la desaparición total. El rescate de los últimos cinco lobos silvestres permitió iniciar un ambicioso programa de conservación, primero en cautiverio y después con liberaciones controladas, con el objetivo de reintroducirlos a su entorno natural.

Esfuerzos de México y EEUU para la recuperación del lobo mexicano

La recuperación del lobo mexicano ha requerido una colaboración internacional, donde científicos han tenido que diseñar estrategias de cría que permitan conservar la variabilidad genética y evitar la consanguinidad. El propósito es claro: devolver a esta especie da las zonas donde históricamente habitaron y así restaurar el equilibrio ecológico.

PUBLICIDAD

En EEUU, el plan se concentró en el sur de Arizona y Nuevo México, áreas con extensión suficiente para permitir la supervivencia y establecimiento de grupos familiares. Actualmente, se estima que existen cerca de 160 ejemplares en libertad en esa región, resultado de un esfuerzo sostenido durante décadas.

Infografía sobre la recuperación del lobo mexicano con ilustraciones de lobos, mapas de Estados Unidos y México, banderas y figuras humanas.
Una infografía detalla los esfuerzos de México y Estados Unidos para la recuperación del lobo mexicano, con datos de poblaciones y retos en reintroducción. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En México, su liberación comenzó en 2011 en el estado de Chihuahua, con pequeños grupos o parejas. Hasta la fecha, se han realizado 15 liberaciones y se calcula una población aproximada de 35 animales en vida libre. Esta cifra permitió modificar su estatus de extinto en vida silvestre a especie en peligro de extinción. La labor ha sido liderada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y cuenta con la participación de universidades como la Autónoma de Querétaro y la Metropolitana, que aportan desde el ámbito genético y ecológico.

El interrogante central sigue siendo la selección de los sitios más adecuados para la reintroducción. Hay debate entre quienes consideran que en tierras mexicanas aún existen territorios aptos y quienes piensan que los esfuerzos deberían concentrarse en Estados Unidos, aunque esto signifique salir del área de distribución original.

Condiciones y desafíos para la reintroducción de animales

La supervivencia de este ejemplar en libertad depende en gran medida de la aceptación social y de la disponibilidad de hábitat adecuado. Estos depredadores requieren amplias extensiones de terreno, ya que sus grupos, conformados por una pareja alfa y sus descendientes, establecen y defienden grandes territorios.

El conflicto con la ganadería es uno de los principales obstáculos. Aunque la percepción común es que los lobos representan una amenaza considerable para el ganado, especialistas del Instituto de Biología de la UNAM sostienen que la mayoría de las pérdidas en el sector productivo son consecuencia de enfermedades o sequías, y no de la depredación directa.

La identificación de zonas idóneas ha permitido reconocer áreas como la región del Mogollón en Arizona y Nuevo México, y la Sierra Madre Occidental en México, que presentan condiciones óptimas de conservación y extensión. También se consideran opciones en la Sierra Madre Oriental y el sur de Texas, aunque con menor prioridad.

La recuperación de esta especie depende, en gran medida, de la tolerancia humana. “El problema no radica en si hay suficiente bosque, sino que las personas estén dispuestas a tolerar a los lobos”, señaló el equipo universitario. Su presencia no solo contribuye a regular las poblaciones de presas como venados y liebres, sino que también es clave para el funcionamiento saludable de los ecosistemas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD