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India obliga a sus refinerías a duplicar la producción de gas para blindarse ante eventuales crisis de suministro

El Gobierno de Narendra Modi fija por primera vez cuotas máximas de GLP para 21 plantas tras la caída de las importaciones desde Medio Oriente a raíz del conflicto en la región

En el Perú, el gas licuado de petróleo se ha convertido en un recurso energético fundamental, al punto de ser indispensable tanto en las actividades domésticas como en diversos sectores económicos.
El gas licuado de petróleo se ha convertido en un recurso energético fundamental, al punto de ser indispensable tanto en las actividades domésticas como en diversos sectores económicos
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El Gobierno de la India ha impuesto por primera vez objetivos máximos obligatorios de producción de gas licuado de petróleo (GLP) a sus refinerías, una medida sin precedentes que busca crear un colchón de emergencia nacional frente a futuras interrupciones del suministro internacional. La orden, emitida el jueves 13 de agosto por el Ministerio de Petróleo y Gas Natural, fue revelada este domingo por la agencia india PTI y afecta a 21 refinerías y plantas petroleras públicas y privadas de todo el país.

La directriz fija un potencial de producción combinado de 63.810 toneladas diarias de GLP, cifra que más que duplica la producción nacional del año fiscal cerrado el 31 de marzo de 2026 y equivale a cerca del 70% del consumo diario total del país. El plan no exige producción constante a ese nivel, sino que establece la capacidad máxima que cada instalación deberá activar cuando el Gobierno lo ordene ante restricciones en la oferta externa.

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El reparto de cuotas revela el peso desigual entre operadores públicos y privados. Las 18 refinerías estatales deberán producir de forma conjunta 31.470 toneladas diarias, mientras que las compañías upstream ONGC y GAIL aportarán 6.460 toneladas diarias adicionales a partir de gas natural. Nayara Energy, parcialmente controlada por capital ruso, recibió una cuota de 4.480 toneladas diarias para su refinería de Vadinar, en Gujarat.

El mayor peso recae en Reliance Industries, el conglomerado que dirige Mukesh Ambani. Su refinería de Jamnagar, en Gujarat y considerada el complejo de refinación más grande del mundo, deberá alcanzar hasta 18.000 toneladas diarias en la planta orientada al mercado interno, la cuota individual más alta del esquema. La instalación gemela de Jamnagar dedicada a exportación queda excluida de la obligación.

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Un trabajador camina por un muelle mientras un barco permanece atracado en el complejo de la refinería de Vadinar, operado por Nayara Energy Ltd., anteriormente conocida como Essar Oil Ltd. y ahora propiedad conjunta de Rosneft Oil Co. y Trafigura Group Pte., cerca de Vadinar, Gujarat, India (Fotógrafo: Dhiraj Singh/Bloomberg)
Un trabajador camina por un muelle mientras un barco permanece atracado en el complejo de la refinería de Vadinar, operado por Nayara Energy Ltd., anteriormente conocida como Essar Oil Ltd. y ahora propiedad conjunta de Rosneft Oil Co. y Trafigura Group Pte., cerca de Vadinar, Gujarat, India (Fotógrafo: Dhiraj Singh/Bloomberg)

La orden exige además a todas las petroleras adaptar sus instalaciones técnicas para convertir insumos secundarios en GLP y reforzar la infraestructura de transporte necesaria para distribuir el excedente en caso de activación del plan. El objetivo es reducir el tiempo de reacción ante un corte externo, sin depender solo de reservas almacenadas o compras de emergencia en mercados ya tensionados.

La medida llega tras meses de presión sobre el mercado energético indio. El país importa casi el 90% del petróleo que consume y cerca del 60% del GLP, esencial para cocina y calefacción en más de 300 millones de hogares. De ese volumen importado, cerca del 90% transita históricamente por el estrecho de Ormuz, la vía marítima entre el golfo Pérsico y el mar Arábigo.

El conflicto en Medio Oriente, con episodios de bloqueo y tensión militar en ese estrecho durante la primera mitad de 2026, provocó una caída de cerca del 85% en las importaciones indias de GLP procedentes de Medio Oriente entre febrero y junio, según analistas del sector. Ante esa disrupción, Nueva Delhi aceleró la diversificación de proveedores y firmó un contrato a un año con Estados Unidos para importar 2,2 millones de toneladas de GLP desde la costa del Golfo, cerca del 10% de sus importaciones anuales, lo que ha elevado la cuota estadounidense en la cesta importadora india hasta cerca del 67%.

India consume más de 31 millones de toneladas métricas de GLP al año, de las que la producción doméstica solo cubre en torno al 40%. Esa brecha estructural, unida a la volatilidad de las rutas del golfo Pérsico, ha llevado al Gobierno a tratar la capacidad de refino como un activo de seguridad nacional, no solo como un negocio industrial. El mecanismo convierte a las refinerías en una reserva de producción activable, un modelo distinto al de las reservas estratégicas de crudo que India mantiene en cavernas subterráneas desde hace más de una década.

La orden no fija fecha de activación ni condiciones automáticas de disparo, lo que deja en manos del ministerio decidir cuándo declarar la alerta de suministro. Con Ormuz aún bajo vigilancia y la dependencia externa lejos de resolverse, el nuevo marco anticipa que la próxima crisis energética, si llega, encontrará al país con una capacidad de respuesta industrial que hasta ahora no existía.

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