Entre gritos, súplicas y un salto forzado: una mujer cae al vacío desde 79 metros después de que instructores de un centro turístico ruso le doblaran las piernas a golpes

El episodio ocurrió en el complejo Noh’o, sobre el río Sulak en Daguestán, y quedó registrado por el propio esposo de la víctima, quien filmó la escena completa sin intervenir en ningún momento

Las imágenes muestran que los empleados golpearon sus rodillas para vencer su resistencia, pese a los gritos de la víctima (video redes sociales)

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Los empleados del complejo de aventura Noh’o, ubicado sobre el río Sulak en la república rusa de Daguestán, forzaron a una turista a realizar un descenso de 79 metros en contra de su voluntad. El episodio se viralizó el 28 de septiembre de 2026 y fue difundido por el New York Post a partir de imágenes obtenidas por el medio local East 2 West.

Las grabaciones muestran a la mujer llorando al borde de la plataforma mientras los instructores intentaban convencerla de lanzarse. Al no lograrlo, le golpearon la parte posterior de las rodillas para doblarle las piernas y arrojarla al vacío. Su marido, identificado como Yegor, estuvo presente durante toda la secuencia y fue quien filmó el episodio sin intervenir en ningún momento.

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Los instructores ignoraron los gritos de la turista antes de arrojarla al vacío

Momentos antes del lanzamiento, la mujer intentó resistirse y retroceder desde el borde. “¡Por favor, no me tiren así! ¡Suéltenme!”, gritó, según recogen las imágenes. Acto seguido, se dirigió a Yegor para pedirle que interviniera: “¡Por favor… No! ¡Se los ruego!”. Los instructores, lejos de detener la maniobra, le indicaron que se calmara y que no “se moviera bruscamente”.

Tres personas sujetan a un participante con casco azul en una plataforma metálica junto a un acantilado rocoso
El marido de la mujer filma el episodio y no interviene mientras el personal la arroja (Captura de video)

La turista intentó en varias ocasiones recuperar terreno y alejarse del extremo, pero el personal del centro se lo impidió. Cada intento fue neutralizado por los empleados, que la sujetaron y mantuvieron en el borde de la estructura. La secuencia muestra con claridad que la turista nunca prestó su conformidad para realizar la actividad.

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Ante la negativa de sentarse por voluntad propia, los empleados recurrieron golpes para vencer su resistencia. Una vez que sus piernas cedieron, la sujetaron y la lanzaron sobre el cañón. Un testigo presente describió la escena: “Su marido filmó cómo sometían a su esposa a esta pesadilla, y se rió”, según recogió East 2 West.

La turista sobrevivió y rechazó repetir la experiencia, pero no fue el único caso en el complejo

La turista completó el descenso con vida y sin lesiones graves registradas. Al regresar al punto de partida, los instructores le preguntaron si deseaba repetir la actividad. “¡Dije que no! Tengo miedo”, respondió, visiblemente furiosa. El marido, según los testigos presentes, observó toda la secuencia con risas.

Un río de color verde turquesa fluye en un cañón profundo rodeado de altas montañas y paredes de roca estratificada.
Los medios indicaron que el establecimiento superó los controles oficiales, aunque las mujeres señalaron falta de instrucciones previas (Imagen Ilustrativa Infobae)

El incidente no fue el único denunciado en el lugar. Una visitante proveniente de Moscú, identificada como Anastasia, de 41 años, afirmó al Daily Mail que el personal también la obligó a lanzarse en contra de su voluntad.

Tras el descenso, recibió el diagnóstico de una contusión medular. Otra turista, llamada Sonya, sufrió un esguince cuando una cuerda se le enrolló en la pierna durante la caída.

Según sus declaraciones, los instructores no la orientaron correctamente antes de la actividad y luego le atribuyeron a ella el error. Los medios señalaron que el complejo aprobó las inspecciones de seguridad locales.

El episodio reabrió el debate sobre el consentimiento en las atracciones de turismo extremo

Un hombre con gorra ajusta el arnés de una persona con casco sentada al borde de una plataforma de metal frente a un cañón rocoso
La difusión masiva de la grabación impulsó cuestionamientos sobre los protocolos aplicados por el establecimiento (Captura de video)

El Comité de Investigación de Rusia abrió una pesquisa formal sobre lo ocurrido en Noh’o, que incluye los testimonios de Anastasia y Sonya, además del caso documentado en video. Las autoridades evalúan la conducta del personal del centro, que ofrece actividades de aventura sobre el cañón del Sulak, en el Cáucaso ruso.

El episodio de Daguestán evocó un caso previo con consecuencias letales. A principios de 2026, Maria Eduarda Rodrigues de Freitas murió al ser arrojada desde un acantilado de 40 metros en Brasil sin que la cuerda de seguridad estuviera conectada a su arnés. El video de ese incidente registró el momento en que tres instructores la levantaron por encima de sus cabezas y la lanzaron al vacío, con la cuerda aún en lo alto del peñasco.

Los tres instructores implicados en la muerte de Rodrigues de Freitas quedaron imputados por homicidio. Ese caso, al igual que el ocurrido en Rusia, quedó documentado en imágenes que circularon de forma masiva y reavivaron el debate sobre los protocolos de seguridad y los límites del consentimiento en las actividades de aventura. La investigación contra los empleados del complejo Noh’o sigue en curso.

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