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Cómo el exceso de pretendientes confunde a las ranas arborícolas y podría alterar su genética

Un estudio publicado en iScience reveló que las hembras sometidas a 8 opciones simultáneas no solo eligen peor, sino que en algunos casos abandonan la decisión por completo

Tres ranas arborícolas de colores verdosos y marrones sobre una rama. Dos ranas están una encima de la otra, y la tercera se ve a la derecha. Fondo oscuro
Un estudio publicado en iScience identificó que las hembras de Hyla chrysoscelis eligen peor a sus parejas cuando enfrentan demasiadas opciones (Jessie Tanner)
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Un estudio identificó que las hembras de una rana arborícola eligen peor a sus parejas cuando enfrentan demasiadas opciones, un patrón que podría influir en la evolución de la especie.

El trabajo, publicado en iScience, examinó qué ocurre cuando las hembras de Hyla chrysoscelis se acercan a estanques en temporada reproductiva y deben distinguir entre muchos machos que emiten cantos al mismo tiempo, un fenómeno conocido como “sobrecarga de elección”.

“Hay muchos animales que se enfrentan a muchas opciones diferentes simultáneamente y tienen que compararlas”, señaló la primera autora, Claire Hemingway, de la Universidad de Tennessee en Knoxville.

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Según el artículo de Phys.org el estudio se concentró en una especie distribuida en amplias zonas de Estados Unidos, desde Virginia hasta Texas, y hacia el norte hasta Canadá.

Cómo se evaluó la preferencia de pareja

Dos sapos de color gris claro con ojos grandes y negros se superponen en un ambiente lodoso
La investigación analizó la sobrecarga de elección en ranas arborícolas durante la temporada reproductiva, cuando muchos machos emiten llamados al mismo tiempo (Jessie Tanner)

Las ranas arborícolas grises de Cope pueden alcanzar unos 5 centímetros de longitud y presentan una piel gris o verde con textura rugosa que recuerda a la corteza de los árboles.

Durante la época de reproducción, los machos emiten series de vibraciones agudas y expanden la garganta para atraer a los ejemplares femeninos.

“Es posible que los veas acercándose a tu ventana por la noche para comerse los insectos que vuelan hacia la luz”, explicó la autora principal del estudio, Jessie Tanner, también de la Universidad de Tennessee en Knoxville.

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Los investigadores ubicaron a las hembras en un recinto de 2 metros de ancho, insonorizado y con temperatura controlada, mientras altavoces reproducían grabaciones de machos. La elección se definía cuando se desplazaban hacia uno de los parlantes.

Qué ocurrió cuando aumentaron las alternativas

Primer plano de dos sapos de color marrón grisáceo, uno encima del otro, rodeados de hierba verde dentro de un cuerpo de agua
Las hembras de la rana arborícola gris de Cope suelen preferir machos con llamados más largos, que el estudio usó como señal objetivo frente a cantos cortos (Jessie Tanner)

El experimento se basó en estudios previos que mostraron que las hembras suelen preferir machos con cantos más largos. Con esa referencia, el equipo comparó esas vocalizaciones con otras más cortas y detectó que la capacidad de elección cayó cuando aumentó el número de opciones.

Cuando debían elegir entre solo 2 alternativas, como un llamado objetivo y un distractor, se dirigieron hacia el llamado largo en el 77% de los casos. Cuando tuvieron que evaluar los cantos de 8 machos distintos, la elección del llamado objetivo cayó a 25%.

El reporte añadió que, en algunos ensayos, las hembras llegaron a tal nivel de confusión que no realizaron ninguna elección. Esa respuesta reforzó la hipótesis de que la dificultad no dependía solo del sonido, sino de la cantidad de opciones disponibles al mismo tiempo.

Ruido de fondo y consecuencias evolutivas

Para comprobar si la dificultad provenía de un entorno acústico saturado, los investigadores repitieron el experimento con ruido de fondo para simular la superposición de numerosos llamados masculinos, como ocurre en los coros de apareamiento.

Dos ranas arborícolas de piel rugosa y grisácea se posan sobre una hoja grande y mojada. El fondo muestra vegetación verde de un bosque.
El estudio planteó que la sobrecarga de elección puede influir en la evolución de la especie y permitir que machos con cantos cortos sigan en el acervo genético (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ambiente ruidoso no alteró de forma sustancial la manera en que las hembras seleccionaron a los machos. A partir de ese resultado, los autores consideraron que la limitación observada no dependía tanto del enmascaramiento energético del sonido, sino del exceso de opciones.

El estudio sostuvo que esta sobrecarga de opciones puede tener efectos profundos sobre la genética de las especies animales, ya que si las mantienen una preferencia fuerte por machos con cantos largos, los que tienen vocalizaciones cortas deberían desaparecer con el tiempo.

Tanner afirmó que las decisiones tienen una importancia biológica directa: “Al elegir un macho con un canto agradable, las hembras pueden obtener beneficios genéticos para su descendencia. Pero tal vez no siempre puedan ejercer esa elección de forma efectiva”.

Si se parte de ese razonamiento, parte de las hembras acaba escogiendo parejas que, en teoría, no son las más convenientes, lo que posibilitaría que ejemplares masculinos con sonidos cortos continúen en el acervo genético debido a la sobrecarga en la decisión.

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