Bernardo Montoya, Laura Luelmo (Foto: Archivo)
Bernardo Montoya, Laura Luelmo (Foto: Archivo)

El jueves 13 de diciembre de 2018, una maestra española de sólo 26 años desapareció. Llevaba una semana como profesora de dibujo en el Instituto Vázquez Díaz, ubicado en un tranquilo pueblo de Huelva llamado "El Campillo".

Laura Luelmo se había mudado a Andalucía desde Zamora para empezar en su primer trabajo como docente. Un día antes de su desaparición, le escribió a su novio por Whatsapp: "No sé si saldré a caminar, hace viento", le dijo. Fue su último mensaje.

Al día siguiente, al ver que la joven no se había presentado en el trabajo y no respondía al celular, una de sus compañeras se alarmó. Ella le había alquilado a Laura Luelmo una casa en el Campillo, y fue ella quien alertó a las autoridades, y les entregó una copia de las llaves del departamento para que inspeccionaran el inmueble. No había rastro de Laura, pero tampoco ningún indicio sospechoso. Eran las primeras noticias de una desaparición en la que se cumplieron los peores presagios.

El lunes 17 de diciembre, un voluntario de Cruz Roja que participaba en las batidas de búsqueda, halló el cadáver semidesnudo de Laura Luelmo, abandonado en un terraplén.

"Se veía claramente que efectuaron claras agresiones sobre ella", dijo entonces el coronel Ezequiel Romero, jefe de la comandancia de Huelva.

Bernardo Montoya pasó 22 de sus 50 años en prisión (Foto: especial)
Bernardo Montoya pasó 22 de sus 50 años en prisión (Foto: especial)

Sólo un día después, la Guardia Civil detuvo a Bernardo Montoya, un hombre que según las autoridades había sido desde el principio del caso el principal sospechoso de la desaparición de la maestra.

Bernardo Montoya vivía en la Calle Córdoba, justo frente a la casa de Laura. Llevaba sólo dos meses en libertad, después de haber pasado 22 de sus 50 años en prisión. Su expediente criminal se abrió en 1995, cuando cortó la carótida y la yugular a una anciana que iba a declarar en su contra en un juicio por lesiones. Bernardo Montoya fue declarado culpable por el asesinato y estuvo recluido durante 17 años y 9 meses en prisión.

Tras cumplir su condena, recuperó su libertad, pero no le duró demasiado. Dos robos con violencia le sumaron otros dos años y 10 meses de cárcel.

En octubre de 2018 salió de prisión, y se fue a vivir a El Campillo, donde su familia tenía una casa. El inmueble estaba en la misma calle que la vivienda de alquiler de Laura Luelmo.

En la tarde del miércoles 12 de diciembre, la víctima se acercó al supermercado. Compró media docena de huevos, dos botellas de agua y una bolsa de papas. Al regresar, se cruzó en el camino con Bernardo Montoya, quien según los investigadores, la forzó a entrar en su casa, la amordazó, y la violó. En el domicilio del acusado, los agentes encontraron las bolsas con la compra de Laura, a excepción de la bolsa de papas, que el ex convicto se comió antes del registro.

Una confesión llena de mentiras

Un día después de su detención, Bernardo Montoya confesó "haber intentado violar" a Laura Luelmo. "Pero no lo conseguí", añadió. Además, según su versión, tampoco la mató. Cuando la dejó en el terraplén, aún respiraba.

“La chica salió de su casa y se me acercó a preguntarme algo. Yo estaba sentado en una silla en la puerta de la mía, que están frente a frente. Ella me dijo: ‘Hola, vecino, oye, ¿sabrías de algún supermercado por aquí? Es que soy nueva.’

Yo le respondí: “Claro, mujer”, y le di una dirección. La engañé, porque la mandé a un callejón sin salida donde no había supermercado ni nada”.

Laura Luelmo, la profesora de 26 años que estaba desaparecida desde el miércoles 12 de diciembre
La autopsia determinó que Laura Luelmo fue agredida sexualmente antes de morir (Foto: especial)

En el callejón -continuó en su declaración Bernardo Montoya- la sorprendió, le golpeó la cabeza, le ató las manos y la metió en el maletero de su coche. Condujo hasta el terraplén donde encontraron el cadáver.

“Al llegar, la desnudé de cintura para abajo y traté de violarla, pero a pesar de que ella estaba inconsciente, no lo conseguí. Lo intenté, pero nada. Juro que al final no la agredí sexualmente.

Luego me asusté. La saqué del coche y la trasladé como pude hasta la zona de las jaras. Y me fui corriendo, pero juro que cuando yo la dejé allí, ella todavía estaba viva” defendió.

De acuerdo a juristas expertos, el acusado intentaba evitar la prisión permanente revisable, la máxima condena que existe en España. Pero su defensa se desmoronó por completo tras publicarse los resultados de la autopsia. Laura Luelmo, dijo el forense, fue agredida sexualmente antes de morir.

Piden sin éxito libertad provisional para Bernardo Montoya

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Valverde del Camino, Huelva, rechazó la petición de libertad provisional que solicitó la defensa del acusado del asesinato de Laura Luelmo.

Los abogados del ex convicto argumentaron que la confesión de su cliente no fue grabada por las autoridades, a lo que la jueza respondió que estaba “válidamente documentada en soporte escrito”. Alegó que no constituye una transcripción del contenido audiovisual, sino que se trata de un texto que se redactó “en el mismo momento en el que el investigado declaraba que quedó convenientemente unida a la causa el mismo día de su práctica”.

En su documento, dictado el 21 de mayo y que no es firme, pues de puede recurrir, la jueza se negó a aprobar la libertad provisional de Bernardo Montoya.

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Bernardo Montoya acusó del crimen a su ex pareja, Josefa Carmina, que se declaró este lunes inocente (Foto: especial)

“Aunque haya variado su declaración y ahora niegue la perpetración de los hechos, atribuyendo los mismos a su ex pareja, los indicios objetivos sobre su participación son abundantes“, añadió.

En su último interrogatorio, el acusado se retractó en su confesión, y aseguró que su ex pareja, Josefa Carmina Garrido, había asesinado a la maestra. La mujer negó la acusación y este lunes se declaró inocente ante la jueza del caso.

Carmina Garrido defendió que nunca ha matado a nadie, y dijo que Bernardo Montoya "es un asesino y lo va a pagar con creces". Desde los juzgados le envió un mensaje al procesado: "Eres un cerdo, ojalá el alma de Laura Luelmo se te meta en el corazón".