
Agentes de la Guardia Civil detuvieron esta mañana a un sospechoso de la muerte de Laura Luelmo, la maestra española cuyo cadáver apareció ayer semidesnudo y con signos de violencia, en un terraplén de Huelva, Andalucía. Se trata de Bernardo Montoya, vecino de la joven y hermano gemelo de "El Gitano", primer sospechoso del caso, identificado en un primer momento como L.M.
Según informaron fuentes policiales, el arrestado vivía en el número 13 de la calle Córdoba, muy cerca del domicilio rentado de la víctima, que residía en el número 1.
Además, explicaron, cuenta con antecedentes penales por violencia machista. Un comentario de la propia Laura condujo a la detención del sospechoso. Días antes de desaparecer, le contó a su novio a través de una conversación telefónica, que un vecino, siempre sentado en la calle, la observaba de una manera extraña que no le gustaba nada.

En las primeras horas de la investigación, se creyó que el hombre al que se refería la víctima era Luciano Montoya, alias "El Gitano". Se apuntó además, hacia una posible huida de este primer sospechoso, pues no se encontraba en el pueblo de El Campillo, donde ocurrieron los hechos.
Luciano había sido condenado en 2001 a 15 años de prisión por apuñalar mortalmente a una mujer en la localidad de Cortegana, también en Huelva, un año antes.

Sin embargo, esta primera hipótesis de los investigadores fue descartada al confirmarse que el día de la desaparición de la maestra, Luciano Montoya se encontraba recluido en la prisión de Ocaña, en Toledo, a más de cinco horas del lugar de los hechos.
Entonces, la investigación giró para centrarse en el hermano gemelo de "El Gitano", Bernardo Montoya. De acuerdo a las declaraciones de los residentes de El Campillo, éste último, de pelo canoso y cuerpo corpulento, se pasaba los días sentado en una silla en el exterior de su vivienda, que está justo enfrente del piso en el que se alojaba Laura.
Expediente criminal de Bernardo Montoya
Al igual que su hermano, también Bernardo Montoya había sido condenado por asesinato. Ocurrió en Cortegana, en 1995, después de matar a una mujer de 81 años que iba a declarar en su contra en un juicio por lesiones. Terminó con la vida de la anciana cortándole la carótida y la yugular, por lo que afrontó una pena de 17 años y 9 meses de prisión.
Durante el juicio, la defensa pidió la absolución del asesino, alegando que Bernardo Montoya, adicto a la heroína y la cocaína, se encontraba bajo los efectos del síndrome de abstinencia en el momento de la agresión. Una circunstancia que fue considerada como atenuante.
Sin embargo, el expediente criminal de Bernardo Montoya no termina ahí. Después de cumplir su condena, cometió dos robos con violencia que le sumaron otros dos años y diez meses de cárcel.
El día de la desaparición
En el momento en el que Laura desapareció, el detenido se hallaba en libertad. Salió de la cárcel el pasado octubre, y desde entonces se sentaba cada día en el exterior de su vivienda en El Campillo, pueblo en el que reside su familia.
Laura Luelmo, de 26 años y originaria de Zamora, había logrado una suplencia breve como maestra en una escuela de la zona, en Huelva. Hasta allí viajó para iniciar su carrera de profesora. Alquiló un piso a una de sus compañeras de trabajo, situado en la Calle Córdoba número 1, El Campillo.

A menos de una semana de que comenzara su nuevo empleo, la joven percibió incómoda cómo un hombre, sentado en una silla, parecía vigilarla. En una llamada telefónica, días antes de desaparecer, confesó a su novio sentirse preocupada por la forma en la que la miraba este extraño.
El pasado miércoles 12 de diciembre, Laura desapareció, y más de 300 efectivos se implicaron en su búsqueda. Había salido a correr por las inmediaciones del pueblo y no se la había vuelto a ver.
Después de días sin localizarla, un voluntario encontró ayer, lunes 17 de diciembre, el cadáver de la maestra en un terraplén, a unos cuatro kilómetros de El Campillo.

Semidesnudo, semioculto bajo unos arbustos y con claros signos de violencia en la cabeza y el cuello, el cadáver de la joven confirmó que su muerte no fue accidental.
Solo un día después del hallazgo del cuerpo, la Guardia Civil procedió a la detención del principal sospechoso, Bernardo Montoya, después de la inspección del domicilio de éste y del de la víctima.

De acuerdo al diario español El País, el acusado se bajó de su coche al percatarse de que una patrulla de agentes le vigilaba. Trató de huir a pie y en ese momento, se produjo la detención.
Tras el arresto, fue trasladado a las dependencias de la Guardia Civil en Valverde del Camino, en Huelva, a la espera del pertinente interrogatorio. Allí podrá permanecer hasta 48 horas antes de pasar a disposición judicial. La juez que instruirá el caso ha decretado el secreto de sumario.
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