"Yo sé quién eres, pero tú no sabes quién soy yo. Voy a violarte analmente para que disfrutes antes de morir, te voy a matar. Llevas mucho tiempo cayéndome muy mal, guarrísima p…". Esa amenaza representa uno de los tantos hilos de las redes sociales que permite reflejar una tendencia en continuo crecimiento: la violencia machista contra aquellas periodistas que defienden la igualdad de género en un medio de prensa.

Este tipo de agresión, que todavía ocurre en todos los rincones del mundo, encontró en España un auge a lo largo de los últimos años. Por eso, el Instituto de Prensa Internacional (IPI) realizó un corto documental estremecedor en el que diferentes representantes femeninas de los medios de comunicación del país ibérico relatan lo padecido desde que comenzaron a alzar su voz en defensa de la igualdad de derechos.

El documento audiovisual, titulado Spain on the Line (España, en la línea), será exhibido hoy en la ciudad de Madrid el marco del primer Encuentro Sobre Feminismo y Medios: "Hacia un periodismo con perspectiva de género", y durante sus 12 minutos de duración se proyectan los testimonios de periodistas españolas de renombre, como Pepa Bueno o Ana Pastor, así como el de la codirectora del medio Público y presidenta de la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) Virgina P. Alonso.

"Todos estamos aprendiendo a movernos en una realidad que es relativamente nueva y que pensábamos que iba a ser un instrumento de mejora democrática y ahora sabemos que es como todos los instrumentos: se pueden utilizar bien o mal", explicó en el corto la periodista Pepa Bueno, conductora del programa Hoy por Hoy, de Cadena Ser.

Y continuó: "Pero sí que creo que en el caso de las mujeres, como está en el inconsciente colectivo, que eso ya ocurría en nuestra vida analógica. Pues se considera que es un peaje más que de manera natural tenemos que pagar también en nuestra vida digital. Tiene que ver con que todavía las grandes decisiones y la priorización de los problemas son absolutamente masculinas".

Todas las intérpretes en el documental padecieron y denunciaron ante la Justicia las amenazas recibidas en las redes sociales en los últimos años. Ana Pastor, una de las periodistas de mayor prestigio en la TV española, fue a quien se le destinó el tuit descrito en el comienzo de este artículo. Por su parte, la escritora y periodista Cristina Fallarás recibió el mensaje: "Oye, p… no te metas con el franquismo. No querrás amanecer violada y asesinada, porque eso es lo que te mereces, zorra progresista. Eres una basura de mujer, no sé cómo puedes tener voz en España".

A su vez, hubo casos de periodistas a las que en los tuits amenazantes se les describieron las edades exactas de sus hijos junto con el mensaje "los vamos a matar".

"No es que la mayoría de estos agresores tengan miedo a nada. Es que buscan defender el statu quo y prefieren que las mujeres ocupemos los lugares que hemos venido ocupando hasta ahora, lugares sin poder. Se ha aceptado la mujer de éxito o poderosa como una excepción, pero no quieren permitir que se convierta en la norma", le dijo a Infobae Aitana Montaner, periodista y directora de la productora de contenidos editoriales y audiovisuales establecida en Barcelona Lavinia Magenta.

A inicios del año 2000, la llegada de internet brindó una apertura a la libertad de expresión en un país como España, que todavía se sentía en plena reconstrucción comunicacional después de los 40 años de la dictadura de Francisco Franco.

Así y todo, casi dos décadas pasadas del comienzo de las relaciones virtuales, muchísimas mujeres del país ibérico todavía se sienten desamparadas en la Justicia ante los ataques machistas recibidos. Y lo padecido en las redes es una de las tantas formas de lo sufrido en algunos aspectos de la vida cotidiana.

"Creo que hay pocos hombres en posiciones de poder judicial, económico, político, dispuestos a arriesgar sus carreras por defender a mujeres que dan la cara, denuncian el machismo y se oponen al statu quo", aseguró Montaner.

En la misma línea se mantuvo Eva Mor, ex directora de Ideas y Contenidos de Warner España, quien le explicó a Infobae: "En España, como mujer te sientes totalmente desprotegida y en las redes sigue habiendo cavernícolas. También se ha logrado distorsionar mucho el término del feminismo. Está hasta mal visto. Actrices, políticas, escritoras hablan de ello, dan su opinión, pues siempre hay alguien que las ataca. Incluso el ataque también llega por parte de otras mujeres. Es real que se está haciendo un gran avance, pero aun así, todavía en para gran parte de nuestra sociedad, el feminismo está visto como algo peyorativo".

La coyuntura española a lo largo de los dos últimos años logró reforzar las dos corrientes discursivas en las redes: mujeres que se animaron a reclamar por sus derechos en el ámbito público y la aparición de un odio contra la mujer empoderada que había permanecido oculto durante años.

"La primera dificultad que encontré fue reconocerme como víctima. Ahora estamos concienciados de que a través de las redes sociales se puede sufrir el delito de acoso, pero la primera vez que yo denuncié, la gente no tenía conciencia de que eso fuera un problema real, ni siquiera yo (…) Me costó mucho aceptarlo, porque yo lo minimizaba. Yo pensaba: '¿Cómo voy a ir con esto ante nadie? Se van a reír de mí'", afirmó en el documental la periodista de la cadena estatal de televisión TVELara Siscar.

Parte del incremento en la violencia contra las mujeres periodistas españolas en los últimos años surgió a raíz de casos de muchísima difusión en la opinión pública. Uno de ellos fue el famoso escándalo de la llamada La Manada, cuando cinco hombres, entre los que se encontraban un integrante de la Guardia Civil y otro del Ejército español, violaron en grupo a una joven de 18 años durante las fiestas de San Fermín el 7 de julio de 2016.

El caso tomó una repercusión mediática abrumadora, ya que entre las pruebas había grabaciones sobre los hechos. Y durante el transcurso del juicio, mujeres de todos los ámbitos de los medios de comunicación se encargaron de defender a la víctima y de condenar a los agresores en las redes sociales. Ese fenómeno disparó una serie de ataques y amenazas machistas incontrolable.

Otro foco de tensión se disparó durante el último Mundial de fútbol en Rusia, cuando varias periodistas mujeres que cubrían el evento deportivo se hartaron del hostigamiento recibido por parte de hinchas durante sus transmisiones y lo denunciaron en las redes sociales.

Tal fue el caso de María Gómez, periodista de Telecinco, quien mostró en Twitter el registro de un aficionado que le da un beso en medio de una cobertura en vivo y ella interrumpe su intervención para increparlo. Ese posteo generó un revuelo mediático en todas las grandes cadenas de comunicación del país europeo.

A raíz de ese hecho, Gómez recibió amenazas de toda índole en las redes sociales y hasta crítica de colegas en los propios medios de comunicación.

De acuerdo con un informe realizado por Amnistía Internacional a finales de 2017, una de cada cinco mujeres españolas (un 19% de las encuestadas) confesó haber sido víctima de algún tipo de abuso en redes como Twitter, Instagram o Facebook. En ese mismo informe se aseguró que un 27% de las consultadas recibió algún tipo de ataque sexual o hacia su físico y nada menos que un 52% de ese grupo (una de cada dos) aseguró haber tenido problemas de autoestima como consecuencia del acoso.

"En España el insulto y el descrédito del otro o la otra es el deporte nacional. Con las mujeres sucede especialmente porque es una sociedad machista en la que no se acepta, en general, que una mujer tenga éxito, sea referente, tenga un carácter propio… La respuesta es insultarla y el anonimato de las redes lo permite y lo alimenta", le afirmó Aitana Montaner a Infobae.

Así y todo, las periodistas españolas admitieron que la violencia recibida representó un estímulo para redoblar sus esfuerzos en la defensa de sus derechos. Y hasta se animaron a ver la mitad del vaso lleno sobre la situación.

"Lo que tengo muy claro es que no me voy a callar ante un 'puta' en las redes. Voy a sonrojar al que lo dice y si además de ser un insulto, es una amenaza, voy a denunciarlo a la policía. No me voy a callar. Tengo un hijo y una hija y no quiero que vivan en un país donde estas cosas sucedan y la gente, las instituciones o los poderes miren para otro lado. No lo voy a hacer, me da igual el coste que tenga", afirmó Ana Pastor durante el documental.

"Todavía las grandes decisiones y la priorización de los problemas es absolutamente masculina. Y si se abren espacios de debate y de puestas en común de qué problemas afrontamos, como este de las mujeres periodistas que hacemos un trabajo ante públicos masivos, tiene que ver con que las mujeres ya estamos en espacios de poder. Pocos y frágiles todavía, pero las que estamos lo aprovechamos para decirlo", se esperanzó Pepa Bueno.

EL DOCUMENTAL COMPLETO

SEGUÍ LEYENDO: