Horror en Nuevo León: contabilizan siete campos de exterminio del narco con más de 867,000 restos humanos

La agrupación Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León, reveló que el 91% fueron localizados en zonas aledañas a la ciudad de Monterrey

(Foto: Cuartoscuro/ Archivo)
(Foto: Cuartoscuro/ Archivo)

En Nuevo León habrían operado al menos siete “centros de exterminio” de personas, en los que han sido encontrados un total de 867,556 restos humanos, así lo informó la agrupación Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (Fundenl).

La organización señaló que mediante solicitudes de transparencia, el gobierno del estado, la Fiscalía neolonesa, así como las comisiones local y nacional de búsqueda, reconocieron que en la entidad operaron al menos siete centros en donde integrantes del crimen organizado, en específico Los Zetas, “desaparecieron” a cientos de personas o tal vez miles. El 91% de los restos humanos fueron localizados en zonas aledañas a la ciudad de Monterrey.

“En Nuevo León, estos sitios son una terrible realidad, que desde las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León hemos denunciado públicamente desde que obtuvimos información de la localización de fragmentos de restos humanos calcinados”, escribió Fundenl en un comunicado dirigido a las autoridades, medios de comunicación y la sociedad.

De acuerdo con un comunicado de la agrupación, se trata de las Grutas de García, en el municipio de García (a unos 30 kilómetros al noroeste de la capital), con 284,628 fragmentos óseos; el sitio conocido como Las Abejas, en el municipio de Salinas Victoria (localizado a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad), con 251,122 restos; el Cerro de las Mitras (ubicado en plena zona metropolitana y colindante con los municipios de San Pedro Garza García, Santa Catarina y García), con más de 200,000 partes humanas; y en la localidad Los Arcos, enclavado también en García, con 55,989 fragmentos.

(Foto: Cuartoscuro/ Archivo)
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También se han encontrado restos humanos en Las Carboneras, en Sabinas Hidalgo (al norte de la entidad), con 75,817 restos óseos y “10 recuperaciones incontables”, además de que se han realizado hallazgos en las comunidades de Vallecillo y La Mano, en el municipio de Juárez, también en el área metropolitana de Nuevo León, con un número no reportado de fragmentos.

Leticia Hidalgo, vocera de Fundenl, lamentó que en las mesas de trabajo que tienen con autoridades locales para dar con el paradero de personas desaparecidas, no se obtengan cifras transparentes. Puso como ejemplo lo ocurrido en el Cerro de Las Mitras, sobre el cual no se contaba con datos específicos sobre los puntos en que se localizaron restos humanos.

Es por eso que Fundenl exigió a la Comisión Nacional de Búsqueda y a la Fiscalía de Nuevo León, presentar un informe público y detallado sobre estos siete “sitios de exterminio”, realizar un catálogo de prendas y objetos localizados, los planes de intervención para cada uno de los sitios y un estimado de tiempo para finalizar las investigaciones.

A mediados de este mes, la Comisión Nacional de Búsqueda de la Secretaría de Gobernación aseguró en una entrevista televisiva que se tienen contabilizados al menos nueve sitios de exterminio de grandes dimensiones en el noreste del país.

En un periodo de 2009 a 2013 en Coahuila, San Luis Potosí, Tamaulipas y Nuevo León, se hallaron estos sitios con hornos, pozos y tambos, en los que centenares —quizá millares— de seres humanos fueron triturados y “pozoleados” (deshechos con ácido) sin que ninguna autoridad interviniera.

Foto: EFE/Daniel Sánchez/ Archivo
Foto: EFE/Daniel Sánchez/ Archivo

Los restos óseos se hallan en gavetas de cuatro fiscalías estatales y la General de la República, a la espera de la identificación mediante análisis genético, si es que el deterioro de los huesos lo permiten.

De acuerdo con Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda, lo ocurrido en estos estados del noreste del país durante parte del sexenio de Felipe Calderón, muestra un fallo casi catastrófico del Estado, que permitió que miles de sus ciudadanos fueran desaparecidos en el equivalente mexicano de los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial.

“Hemos decidido designarlos sitios de exterminio por lo que ahí sucedió, porque son crematorios ilegales y por eso ligamos la similitud a otros hechos espeluznantes de la historia de la humanidad (como Auschwitz). Son crematorios en donde se ha intentado desaparecer y pulverizar, al menos, a centenas de personas con la finalidad de que no quedara ningún rastro”, dijo.

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