Cuatro lugares para hacer turismo tétrico en México: del Panteón de Belén a la Casa de la Hiena

En México existen algunos sitios que se han hecho populares por sus historias y leyendas de misterio

Tumba de nachito. (Foto: IG/yuru_vi)
Tumba de nachito. (Foto: IG/yuru_vi)

Lugares como Querétaro, la Ciudad de México, Yucatán, entre otras entidades albergan atractivos turísticos ideales para disfrutar; sin embargo, también envuelven decenas de historias, misterio y hasta hechos sobrenaturales que sería interesante conocer.

Y es que según pobladores y hasta turistas han compartido historias tétricas, leyendas tan comunes como la aparición de presuntos espectros.

Casa de la Hiena, Querétaro

Este sitio localizado en el estado de Querétaro, se ha hecho popular, pues se dice que dentro del hogar abandonado, aún moran los espíritus de tres pequeños que fueron asesinados por su mamá hace años.

Incluso, personas dedicadas a las investigaciones de lo paranormal se han dado cita en esta vivienda para conocerla, al igual que algunos curiosos.

Casa de la hiena Querétaro. (GoogleMaps)
Casa de la hiena Querétaro. (GoogleMaps)

Narra la historia que una mujer de nombre Claudia Mijangos, ex reina de belleza, mató a puñaladas a sus tres hijos, quienes respondían al nombre de Claudia María, de 11 años, Ana Belén, de 9 años, y Alfredo, de 6 años, fruto de su amor con el señor Alfredo Castaños.

De acuerdo con algunas investigaciones, Claudia Mijangos, mejor conocida como “la Hiena de Querétaro” declaró haberlo hecho por órdenes de seres malignos.

Aunque autoridades psiquiátricas decretaron que se trató de un hecho de esquizofrenia, a raíz de un problema de infancia en su lóbulo lateral izquierdo y tras enfrentar su divorcio.

Panteón Belén, Guadalajara

Si gusta de las emociones fuertes, otro terrorífico sitio para conocer es esta área de tumbas. Incluso hay recorridos turísticos especiales para estudiar la zona.

Se trata de un lugar rico en historias y leyendas extremas que lo impactarán durante su recorrido por este panteón tapatío, que ahora en día se ha convertido en un museo.

Una de las más grandes historias de este cementerio es la del pequeño Ignacio Torres, también llamado “nachito”.

La tumba de nachito es de las más visitadas por la gente. Se dice que Ignacio falleció de un extraño padecimiento conocido como nictofobia (miedo a la oscuridad).

Ante ello, sus padres colocaban antorchas para calmarlo y pudiera conciliar el sueño; sin embargo, un mal día éstas se apagaron y le dio un infarto fulminante.

Tras su fallecimiento un 24 de mayo de 1882, la gente comenzó a creer que el niño estaba embrujado, ya que, según testigos, su ataúd apareció sobre la lápida durante las 10 noches posteriores al entierro, por lo que los papás de Nachito decidieron modificar su tumba y colocar el ataúd por fuera, además hicieron grietas para que pudiera entrar la luz.

Sepultureros han relatado que se han encontrado juguetes a un lado de la tumba, a pesar de recogerlos de manera constante.

Misnebalam, Yucatán. (Foto: IG/jclimonv)
Misnebalam, Yucatán. (Foto: IG/jclimonv)

Misnebalam, Yucatán

Una las localidades basta de mitos y terror es Misnebalam, un pueblo fantasma localizado en la carretera de Mérida-Progreso.

Es un sitio deshabitado, pues según las investigaciones, la gente abandonó el área tras la muerte de un poderoso líder conocido como “Don Fidencio”, pues tras su fallecimiento comenzaron a percibirse actividades paranormales.

El gobierno del estado ha invitado a los ciudadanos a asistir al sitio, donde se podrán realizar visitas guiadas o conocer el cenote subterráneo de Misnebalam, que hace años era una hacienda.

Cuenta la leyenda que se han visto una diversidad de fantasmas, desde Don Francisco hasta “Juliancito”, un pequeño niño, hijo de uno de los trabajadores de la hacienda, quien murió trágicamente y quien dicen ronda su alma por la zona.

La Isla de las Muñecas, Xochimilco

Este es un sitio más de misterio reconocido por algunos pobladores del emblemático embarcadero de Xochimilco, en la Ciudad de México.

Cuenta la leyenda que un residente de este espacio popular por sus góndolas, donde se puede pasear sobre el agua del canal, comenzó a colgar muñecas a lo largo de la isla con el fin de evitar la presencia de una mujer que se ahogó y que según decía, su espíritu lo acechaba día a día.

Sin embargo, todas esas piezas de tela y grandes ojos comenzaron a cobrar vida por las noches y fueron la única compañía del lugareño por muchos años.

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