El peligro del mercado negro de vacunas contra COVID-19 en México

El periodista Raymundo Riva Palacio, reveló que la discusión comenzó en diciembre del 2020 dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores y derivó en la denuncia de una alta funcionaria de la cancillería ante la SFP

Foto: EFE/EPA/ABIR SULTAN/Archivo
Foto: EFE/EPA/ABIR SULTAN/Archivo

Luego de que el diario estadounidense The Wall Street Journal revelara que Pfizer había encontrado versiones falsas de sus dosis antiCovid en México y Polonia, se puso en la mesa el tema del mercado negro de las vacunas.

El periodista Raymundo Riva Palacio resaltó en su columna que publica en El Financiero, que la ansiedad por vacunarse contra el coronavirus, acentuada por la incertidumbre por el desabasto, ha creado condiciones para que florezca un mercado paralelo de vacunas, ya sea mediante falsificaciones, o tráfico de los biológicos, como el decomiso que se realizó el pasado mes de marzo en Campeche y que tenían como destino final Honduras.

“El gobierno mexicano abrió una investigación para determinar la procedencia de las dosis, pero hasta ahora no se ha informado nada, y el tema desapareció de la opinión pública. Funcionarios federales dijeron que entre varios asesores de la Presidencia se cree que las vacunas son reales, y han adjudicado el manejo ilegal a la Secretaría de Relaciones Exteriores”, aseguró.

El columnista resaltó que “la percepción dentro de Palacio Nacional surgió cuando en la lista de pasajeros de ese vuelo privado, que tenía como destino San Pedro Sula, el centro económico de Honduras, aparecía el nombre de una persona que identificaron como primo de la esposa del canciller Marcelo Ebrard. La Secretaría de Relaciones Exteriores negó las versiones y rechazó cualquier presunta vinculación con el mercado negro de vacunas antiCovid. Para entonces, sin embargo, habían transcurrido tres meses de un tráfico de dosis por fuera de los canales oficiales”, resaltó.

Imagen de archivo. (Foto: REUTERS / Daniel Becerril)
Imagen de archivo. (Foto: REUTERS / Daniel Becerril)

Raymundo Riva Palacio recordó que la vacuna Pfizer fue la primera en aparecer en el mercado negro en México. A principios del pasado mes de enero, un empresario reveló que le ofrecieron en 100 mil pesos cada dosis. “El empresario no compró las vacunas, pero por la elasticidad que mantuvo el negocio de las dosis, los precios en el mercado negro fueron reduciéndose. En febrero, cada dosis de Pfizer se vendía en 35,000 pesos, pero para principios de marzo, los precios se habían desplomado a 14,000. No se sabe cuántas personas pudieron haber adquirido esas vacunas, pero por la caída en el costo, se puede presumir que la demanda fue alta. Para finales de abril, surgió otra nueva oferta en el mercado negro, la vacuna CanSino, que es de una sola dosis, en 6,000 pesos”, resaltó.

“No se sabe que las autoridades hayan iniciado investigaciones de oficio para enfrentar el mercado negro de las vacunas antiCovid (...) Al no disponerse de esa información, la carga del mercado negro recae en el interior del gobierno, que hasta ahora en México es el único que adquiere, administra, distribuye y aplica las vacunas”, recalcó.

“La discusión comenzó en diciembre del año pasado dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores, al enfrentarse, intramuros, colaboradores cercanos de Ebrard por el tema de las vacunas. El conflicto se socializó cuando se denunció anónimamente en diciembre en la Secretaría de la Función Pública a la subsecretaria Martha Delgado, la cabeza en el esfuerzo de adquisición de vacunas en el mundo, de haber privilegiado a diversas personas para que recibieran vacunas chinas. La denuncia no prosperó, y comenzó a elaborarse una lista VIP para vacunación aprobada en Palacio Nacional, y administrada por el secretario particular del Presidente, Alejandro Esquer”, reveló Riva Palacio.

Imagen de archivo (Foto: REUTERS/Henry Romero)
Imagen de archivo (Foto: REUTERS/Henry Romero)

El periodista destacó que si el gobierno decide a quién y por qué se las va a aplicar, no es un delito. “Lo que sí es un delito es que se roben dosis compradas por el gobierno con dinero de contribuyentes para ofrecerlas en el mercado negro, como aparentemente se hizo con vacunas de Pfizer, Sputnik V y CanSino”, resaltó.

“Lo que estamos viendo es que la utilización de la necesidad de vacunarse tiene tres rutas de acceso diferentes. Una es la de la vacunación VIP, manejada por el gobierno por las razones que establezca. Otra es la falsificación de dosis, como sucedió con las inoculaciones en Nuevo León, que es delito penal, y la tercera es la venta ilegal de medicamentos verdaderos. En los dos primeros casos puede haber funcionarios y personas privadas involucradas, pero en el tercero sólo puede haber funcionarios federales metidos en ese negocio ilegal, porque sólo ellos tienen acceso a las vacunas”, enfatizó.

El columnista finalizó resaltando que “no está en el ánimo del presidente Andrés Manuel López Obrador, dicho por él en público y en las reuniones de gabinete, el mal uso de las vacunas, menos aún el robo, por lo que tiene que involucrarse y obligar a que las autoridades competentes actúen, pues de otra manera, por omisión o comisión, todos serán cómplices”, concluyó.

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