“Llegamos para quedarnos”: las dramáticas historias de las mujeres que tomaron la CNDH ante la falta de empatía “al dolor ajeno”

Erika Martínez y Yesenia Zamudio, quienes lideran la manifestación en las instalaciones de la CNDH, comparten sus testimonios con Infobae México

Video: Infobae México - Juan Vicente Manrique

La hija de Erika Martínez, con apenas siete años de edad, fue víctima de violación sexual por parte de un hombre de 43 que era cercano a su familia; tres años después, el violador sigue libre. Mari Chuy, hija de Yesenia Zamudio, fue víctima de feminicidio a los 19 años, en 2016; no se ha ejecutado ninguna acción legal en contra de los responsables, que ya han sido identificados. Karla García, de 35 años, está en peligro de ser víctima de feminicidio por parte de su expareja; hay cinco carpetas de investigación en contra de su victimario, él sigue libre.

Sus historias no distan mucho de las del medio centenar –entre adultos y menores– que se encuentran con ellas en la antigua sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ubicada en la capital mexicana, misma que el pasado 4 de septiembre tomaron otras de sus compañeras, pacíficamente, y que ahora han convertido en un refugio para las mujeres víctimas de la violencia.

Erika contó a Infobae México que, en el caso de su hija, las autoridades no han resuelto absolutamente nada. “Estoy en la lucha y ese es mi enojo porque a partir del abuso hemos sido violentadas cada vez más, no solo por el abusador, sino por las mismas instituciones que no ven la gravedad del asunto".

Foto: Infobae México
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El abusador de su hija es hermano de su expareja. La hija de Erika le contó recién sufrió la violación sexual. Enseguida fueron a denunciar. Los exámenes psicológicos –que junto con la palabra de su hija, son las únicas pruebas con las que cuentan– arrojaron que, en efecto, la niña fue abusada. Pero la justicia no ha hecho nada en contra de él.

Hay una ley, cuenta Erika, que señala que por ser menor de edad la víctima, el acusado debe llevar el proceso en prisión. Pero lo establecieron así después del agravio a su hija, así que el juez le respondió que la aplicación de este mandato no puede ser retroactiva porque estarían violando los derechos humanos... del violador.

Además el acusado, en respuesta, agredió físicamente a Erika, y también con violencia, las sacó a ella y a su hija de la vivienda que compartían. Ambas se quedaron en la calle y sin sus cosas. Tampoco tuvieron reacción de la autoridad ante esto.

Precisamente esa es la razón que la llevó a ella, y paulatinamente a más integrantes de colectivos feministas, a realizar el acto de protesta en la CNDH: el hartazgo por no recibir una respuesta por parte de las autoridades a sus demandas.

Foto: Infobae México
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“Ya me cansé. Han sido tres años en un viacrucis, en el que el presidente se indigna más por un cuadro que por la vida de un niño (...) Decidí tomar las instalaciones porque dije: ‘¡basta!”, apunta Erika, con un semblante denotaba todo su hartazgo.

Así, una decena de activistas llegaron hace casi una semana a las instalaciones de la CNDH, ubicadas en la calle República de Cuba, en el primer cuadro de la Ciudad de México. Sin violencia, tomaron el recinto y lo convirtieron en un refugio.

No tienen intención ya de dejar el lugar, mucho menos negociar su entrega. A menos que les proporcionen un lugar más grande en el que se puedan alojar las víctimas de violencia que las acompañan.

“Si quieren que les entreguemos este edificio, que nos den uno, y uno más grande. Porque aquí no vamos a caber las familias de refugiados (de la violencia)”, advirtió Erika.

“Nosotras llegamos a quedarnos, en respuesta a la falta de empatía con el dolor ajeno”.

Erika Martínez sostiene una de las muñecas que vende con motivo de que se haga memoria de las mujeres víctimas de violencia (Foto: Infobae México)
Erika Martínez sostiene una de las muñecas que vende con motivo de que se haga memoria de las mujeres víctimas de violencia (Foto: Infobae México)

Misma frustración transmite Yesenia Zamunido. “A mi hija la asesinaron”, decía a Infobae. Su hija Mari Chuy, con 19 años, fue víctima de feminicidio. “La arrojaron de un quinto piso, de más de 12 metros de altura (...) están involucradas siete personas que pertenecen todas al Instituto Politécnico y a Pemex”.

La madre de Mari Chuy contó que ella encontró a su hija, el 16 de enero de 2016, en un hospital, en estado de coma, en calidad de desconocida. “Mi hija se estaba muriendo, olvidada, desangrada y no recibió atención médica. Ningún Ministerio Público empezó a investigar, hubo mucha apatía de parte de los servidores públicos en ese momento”, recordó.

Foto: Infobae México
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Además contó que sí hay presuntos responsables de la muerte de su hija, que ya han sido identificados; sin embargo no se ha ejecutado ninguna acción legal en contra de ellos.

“Mi hija había ido a una reunión con ellos (un profesor y sus compañeros del IPN) donde supuestamente iban a convivir”, indicó Yesenia, pero, agregó, a su hija la encontraron desnuda y con signos de violencia sexual. “Qué tanto daño le hicieron que tuvo que salirse por una ventana para resguardarse”, lamentó.

Tan solo en lo que va de este 2020, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reporta que han ocurrido 549 feminicidios. El Mapa Nacional de los Feminicidios en México, creado por la geofísica María Salguero, indica que han ocurrido más del doble: 1337 casos son los que han recogido tan solo de los reportes en medios de comunicación.

Precisamente el feminicidio de Mari Chuy, fue el motivo que llevó a Yesenia Zamudio a encabezar la marcha feminista que se vivió hace algunas semanas en la Ciudad de México, el pasado 16 de agosto.

Yesenia Zamudio habla sobre el feminicidio de su hija Mari Chuy

El colectivo Ni una menos México –inspirado en el movimiento de mismo nombre en Argentina– es el que está encabezando esta protesta. Las personas que hasta ahora se encuentran en la CNDH sobreviven gracias a las aportaciones y donativos que les hacen de alimentos, medicinas, colchonetas, sábanas, así como los productos demandados por la actual pandemia del COVID-19 (cubrebocas, gel antibacterial, desinfectante).

Las manifestantes venden cosas afuera del ahora refugio como tazas con la imagen del colectivo, playeras, artesanías. Incluso los cuadros que estaban dentro de la CNDH, que ahora lucen con pintas feministas, los subastarán en dos semanas.

Lo que recauden será destinado a la manutención de las integrantes del colectivo y quienes se han sumado al paro que mantienen. También han corrido con los gastos de traslado de compañeras que las acompañan provenientes de otros estados del país.

Foto: Infobae México
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Erika Martínez y Yesenia Zamudio, quienes actualmente lideran la toma de las instalaciones de la CNDH, ejemplifican los miles de casos de violencia e impunidad en contra de las mujeres en México, así como la falta de efectividad por parte de la justicia en México para resolver los crímenes que, como ellas, un sinnúmero de personas viven diariamente en el país.

No hay fecha (para entregar las instalaciones). Yo ya perdí todo, ya no podía perder nada más. Todos los días veo a mi hija y me preguntó: ‘¿cómo es posible?’. Entonces, yo no voy a parar, yo voy a morir en la raya, para garantizar un futuro mejor para mis hijas y para las hijas de todas”, reafirmó, entre lágrimas, Erika Martínez.


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