Perfiles emocionales: capítulo 2, Perfil de Actitud

Qué hace que podamos mantenernos optimistas y que esa emoción pueda perdurar en el tiempo?

Art Wolfe comparte un momento con un elefante marino del sur durante el rodaje de Travels to the Edge en la isla Georgia del Sur.
Art Wolfe comparte un momento con un elefante marino del sur durante el rodaje de Travels to the Edge en la isla Georgia del Sur.

La semana pasada comenzamos con la presentación del primero de los 6 perfiles emocionales que tiene nuestro cerebro. Hablamos del perfil de resistencia que refleja lo lento o rápido que nos podemos recuperar de las situaciones adversas. Hoy nos dedicaremos al “perfil de actitud”. Este perfil emocional refleja cuanto tiempo y de qué modo somos capaces de mantener emociones positivas, ya sea después de que nos ocurra algo bueno, o como resultado de una deliberada voluntad de tener pensamientos positivos, por ejemplo, cuando pensamos en alguien que queremos o recordamos un lindo momento vivido.

¿Cuánto tiempo “conservamos” una emoción positiva? ¿Cuánto tiempo podemos mantener ese sentimiento vivo? El tiempo que dura la emoción depende de nosotros, de la actitud que tengamos y lo que hagamos con lo que estamos sintiendo.

En las personas pesimistas, tristes o negativas una emoción agradable desaparece rápidamente. Todos conocemos a personas que perpetúan el malestar o el enojo después de una pelea y por largo tiempo, sin embargo, no pueden hacer lo mismo con las emociones positivas. Se les dificulta el mantenimiento de un sentimiento agradable. Son personas que se encuentran en el extremo negativo de este perfil. Les resulta difícil experimentar placer durante un espacio de tiempo prolongado y pueden correr el riesgo de caer en una depresión o en adicciones.

Mientras que en otro extremo podemos encontrar a aquellos que nunca dejan que una emoción negativa les empañe su actitud en la vida. Mantienen una buena predisposición hacia el futuro, por ejemplo, llegan a una fiesta y proyectan lo bien que la van a pasar y a su vez, mantienen sentimientos positivos sobre los hechos pasados. Recuerdan deliberadamente los buenos momentos. Mantienen un alto nivel de energía y compromiso, incluso en circunstancias difíciles. Son sociables, pueden relacionarse con extraños sin inconvenientes. Tienen mucha habilidad para conservar las emociones positivas y mantener por largo tiempo ese sentimiento “vivo”.

El tiempo que dura una emoción se puede observar claramente en pruebas que se realizan en los laboratorios de Imágenes. A los participantes de estos estudios, se les muestran una serie de imágenes agradables y se mide el tiempo que se mantienen los circuitos cerebrales que subyacen a la emoción positiva y el tiempo que permanecen activos los músculos faciales relacionados con la sonrisa.

¿Qué hace que podamos mantenernos optimistas y que la emoción positiva dure en el tiempo? La actitud.

Al igual que el perfil que vimos la semana pasada (el de la resistencia) la actitud hacia acontecimientos triviales es un correlato de la actitud que mantenemos hacia los que son cruciales. Lo cual nos presenta una gran ventaja. Podemos comenzar a mover la aguja dentro del perfil de actitud y empezar a modificarlo desde las situaciones simples y cotidianas.

Tratemos deliberadamente de mantener lo bueno que nos ha pasado en el día. La alegría de ver a nuestros hijos cada mañana, el beso de despedida de nuestra pareja, el saludo cordial del empleado del supermercado y todos aquellos buenos gestos que se nos presentan en el día a día y en los que solemos no reparar. Mejoremos nuestra actitud para posibilitar la aparición de sentimientos positivos.

Salgamos de casa con una sonrisa. Se activarán los circuitos cerebrales de una emoción positiva y eso será suficiente para comenzar a hacer una diferencia.

(Foto: cortesía)
(Foto: cortesía)

*Psicóloga y escritora

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio.

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