(Foto: Rodolfo Angulo/ Cuartoscuro)
(Foto: Rodolfo Angulo/ Cuartoscuro)

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, pidió a la presunta banda de sicarios que secuestraron hace un par de semanas a una familia, la liberación de las personas y evitaran convertirse en asesinos.

“Todos hemos sentido el dolor de la familia completa que fue desaparecida. Es algo que nos duele. Yo lo primero que hago es un llamado muy firme a quienes perpetraron este secuestro, para que respeten la vida de la familia y no se conviertan en asesinos”, declaró este domingo en una conferencia de prensa.

“Decirle que liberar a estas personas es el camino que los puede reconducir y mirarse como personas humanas”, añadió González González, quien destacó que el secuestro y la desaparición de familiares “es un dolor que aflige muchas regiones de nuestra patria”.

La situación de violencia e inseguridad en todo el país también ha impactado en la joya turística de Guerrero (Foto: Bernardino Hernández/ Cuartoscuro)
La situación de violencia e inseguridad en todo el país también ha impactado en la joya turística de Guerrero (Foto: Bernardino Hernández/ Cuartoscuro)

Apenas el 15 de octubre, en la colonia Simón Bolivar, ubicada en uno de los polígonos más peligrosos del puerto de Acapulco, Guerrero, un comando irrumpió violentamente en una vivienda y “levantó” a una familia integrada por cinco personas: Adriana Gutiérrez, de 35 años, sus hijos, Pedro Ramírez, de 16 y Rene Calderón, de 11. En el lugar también se encontraban su sobrino, Hiram Josué, de 19 y su madre, Honoria Rendon, de 70.

Horas después, sus familiares interpusieron la denuncia por la desaparición. Las autoridades judiciales activaron la Alerta Amber y el Protocolo Alba para localizarlos, pero hasta hoy no hay información disponible sobre su paradero ni estado de salud.

El pasado jueves, los familiares de las víctimas decidieron cerrar las calles de la zona Diamante del puerto de Acapulco, para exigir la aparición de sus seres queridos. Aseguraron que, aunque interpusieron una denuncia, la Fiscalía de Guerrero no les ha dado avance alguno sobre las indagatorias relacionadas con la búsqueda.

Hasta ahora no se sabe nada sobre el paradero y las condiciones de los levantados (Foto: Twitter/FGEGuerrero)
Hasta ahora no se sabe nada sobre el paradero y las condiciones de los levantados (Foto: Twitter/FGEGuerrero)

La familia de los cinco desaparecidos cree que no se trata de un secuestro, ya que sus raptores no han solicitado dinero o algún tipo de rescate. “El fiscal nos prometió que está trabajando, y diario que vamos, que está trabajando, pero no se ve”, detalló uno de los allegados.

Tras la manifestación, los familiares lograron contactar a personal del gobierno de Guerrero, que les prometió una reunión con el mandatario estatal, Héctor Astudillo. “Lo único que pido a las personas que tengan a mi nieto, es que me lo regresen con vida. Es un niño. También pido por su familia, desde luego”, suplicó María Félix Ávila, abuela paterna de René.

Antes de desaparecer, el niño René Calderón era un destacado alumno de primaria; Pedro Ramírez, estudiaba en la Preparatoria no. 7 de la Universidad Autónoma de Guerrero; su madre, Adriana Gutiérrez, cursaba la licenciatura de Psicología en esa misma institución. El sobrino, Hiram Almazán, era alumno de la Facultad de Cultura Física y Deporte y Honoria Rendón vendía comida en una escuela primaria.

Los familiares de las cinco víctimas iniciaron una campaña desesperada para encontrar a sus seres queridos (Foto: Twitter/amgolbalmedia4)
Los familiares de las cinco víctimas iniciaron una campaña desesperada para encontrar a sus seres queridos (Foto: Twitter/amgolbalmedia4)

De acuerdo con las cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en el país se registraron, de enero a agosto de 2019, 339 delitos contra la libertad personal, de ellos 39 fueron tipificados como secuestro. Hasta agosto, ningún rapto fue clasificado como secuestro con calidad de rehén.

Además, en Acapulco ya se han presentado diversos enfrentamientos entre habitantes y grupos del crimen organizado. La semana pasada, los conductores de camiones urbanos, camionetas Urvan y taxis colectivos se convirtieron en blanco de los delincuentes, luego de que sufrieran extorsiones, incendios y asesinatos.

Los ataques fueron provocados debido a que los choferes se negaron a pagar la cuota de 100 pesos semanales que supuestos sicarios les obligan a dar. Cuando los operadores no aportan su cuota, son golpeados por los delincuentes y las unidades atacadas. El pasado 9 de octubre, sujetos incendiaron un camión urbano de pasajeros en plena avenida Costera Miguel Alemán, la principal vía de Acapulco y una de las más vigiladas.

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