(Foto: REUTERS/Jesus Bustamante)
(Foto: REUTERS/Jesus Bustamante)

Las familias de los militares que vivían en la Unidad Habitacional Militar de la colonia 21 de marzo en Culiacán, fueron atacadas por un presunto grupo de sicarios durante el operativo fallido del gobierno para capturar a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín Guzmán Loera. Para resguardar a la ciudadanía sinaloense, al día siguiente del ataque, el 18 de octubre, llegaron a la ciudad 250 militares de élite.

Sin embargo, después de haber sido ocupadas como rehenes las familias de miembros Ejército no se volvieron a sentir seguras y aproximadamente entre 60 y 140 huyeron de la zona para ir a vivir con conocidos de otras ciudades. O fueron trasladadas a distintos sectores de vivienda para soldados, como la Novena Zona Militar, informaron fuentes de las fuerzas armadas al periódico Reforma, así como vecinos del lugar.

Esta medida no fue solicitada sólo por los civiles que habitaban las viviendas militares esta zona. Los mismos soldados que participaron en el enfrentamiento solicitaron a las autoridades que pusieran a sus seres queridos en un lugar seguro por miedo a represalias.

“La mayoría ya se fue. Se fue con la gente que conocen de aquí y otras que ya tienen familia, porque se puso muy fuerte, sonaban balazos, yo me escondí con los niños”, dijo una residente de la Unidad Habitacional Militar al medio mexicano.

El día después del ataque, que se llevó a cabo el 17 de octubre, Quirino Díaz Coppel, gobernador de Sinaloa, dijo que la calma estaba regresando poco a poco a la entidad, aunque aún hacía falta rehaprender a 55 reos que escaparon del penal de Aguaruto.

También se registró aumento en las llamadas de extorsionadores “Aprovecharon la situación y están engañando a las personas diciéndoles que su teléfono ha sido clonado, los citan en un lugar de la ciudad o los hacen que sigan sus instrucciones, posteriormente se comunican con un familiar y les exigen cantidades de dinero”, informó la Fiscalía estatal. Recomendaron colgar el teléfono cuando reciban este tipo de llamadas y dar aviso a las autoridades para identificar los números desde los que marcan.

(Foto: EL DEBATE DE CULIACÁN /CUARTOSCURO)
(Foto: EL DEBATE DE CULIACÁN /CUARTOSCURO)

Horas de terror

El enfrentamiento de las fuerzas armadas y los presuntos sicarios comenzaron en Culiacán, Sinaloa, aproximadamente a las 16:00 horas del 17 de octubre. El objetivo era capturar a Ovidio Guzmán, y así fue. Pero 800 hombres armados se desplegaron por todo el municipio contra sólo 350 de elementos del gobierno. Durante aproximadamente cuatro horas mantuvieron de rehenes a los culiacanenses para presionar al gobierno de que soltara a su prisionero.

Para ejercer aún más presión, grupos armados fueron a la Unidad Habitacional en donde viven las familias de los militares. Primero realizaron detonaciones al aire alrededor del complejo. Miembros del Ejército defendieron el sitio, por lo que se inició una balacera. Algunos disparos llegaron al interior de los departamentos y dañaron vehículos estacionados afuera de los 16 edificios que hay en el lugar.

Los habitantes no pudieron hacer otra cosa más que quedarse refugiados y esperar a que el fuego cesara, mientras los agresores amenazaron con que entrarían a las viviendas a atacar a las mujeres y los niños si no dejaban libre a Ovidio Guzmán, dijeron testigos. Al día siguiente frente a la entrada principal de la unidad, se encontraron decenas de casquillos tirados.

(Foto: JUAN CARLOS CRUZ /CUARTOSCURO)
(Foto: JUAN CARLOS CRUZ /CUARTOSCURO)

Afortunadamente ninguna de las personas que habitaba el sitio falleció. En total, la Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que murieron ocho personas: un civil, un miembro de la Guardia Nacional y cinco agresores. Además 16 personas resultaron heridas, pero ya se encentran fuera de peligro.

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